El régimen cubano culpa al embargo estadounidense por sus problemas económicos pero, sin disminuir el efecto adverso del embargo, la causa fundamental de dichos problemas ha sido la política económica del pasado medio siglo. A pesar de tanta ayuda de la Unión Soviética y Venezuela, Cuba hasta ahora no ha transformado su estructura productiva, logrado la autosuficiencia alimentaria, ni tampoco ha generado suficientes exportaciones para pagar por sus importaciones crecientes.
Cronología de los principales acontecimientos relativos a las nacionalizaciones y las relaciones entre Cuba y los Estados Unidos 1959-1968
1959
1 y 2 enero
28 enero
13 febrero
3 marzo
10 marzo
17 abril
17 mayo
1 junio
11 junio
15 junio
27 octubre
20 noviembre
24 noviembre
2 diciembre
30 diciembre
1960
31 enero
4 febrero
13 febrero
20 febrero
11 marzo
marzo
14 marzo
15 marzo
17 marzo
30 marzo
1 abril
11 mayo y
1 junio
2 junio
3 junio
24 junio
29 junio
1 julio
5 julio
6 julio
6 julio
6 julio-octubre
5 agosto
6 agosto
agosto-octubre
13 octubre
14 octubre
15-31 octubre
19 octubre
7 diciembre
1961
3 enero
febrero-diciembre
31 marzo
17 abril
1962
3 febrero
diciembre
1963
1968
marzo
Castro asumió el poder.
Restricciones monetarias, impuestas por el Fondo Cubano de Estabilización Monetaria, a fin de controlar la fuga de capitales derivada del problema inmediato de las divisas.
Ley de Recuperación de Activos Malversados (Ley 78): por la incautación de las propiedades a los colaboradores de Batista.
Intervención de la Compañía de Telefonos de Cuba (Ley 122) (Inicialmente provisional, aunque continuó en forma indefinida).
Ley de «Reducción de Rentas» (Ley 135).
Ley de «Terrenos Baldíos» (Ley 218): a los propietarios de tierras urbanas no utilizadas se les
exigió venderlas a compradores privados que las aprovecharían, o bien, al Instituto Nacional de Ahorro y Vivienda.
(Primera) Ley de Reforma Agraria: expropiación de tierras con superficies superiores a mil acres (3.330 para ganado y compañías azucareras); compensación con bonos del Estado a 20 años; 4.5% de interés; pagaderos en pesos cubanos. Tasación de la tierra al valor de tasación para fines impositivos, a contar de octubre de 1958. Las tasaciones nunca se realizaron; los bonos nunca fueron impresos ni emitidos.
Incautaciones de tierras de acuerdo a la primera Ley de Reforma Agraria.
El Departamento de Estado de los Estados Unidos envió una nota al gobierno cubano, expresándole su apoyo al principio de autodeterminación y a la reforma agraria, pero indicó su preocupación por los mecanismos de compensación (Gordon, 1976, p. 124).
El Gobierno de Cuba envió una nota al Gobierno de los Estados Unidos en respuesta a la nota de éste último fechada el 11 de junio; Cuba reconoció la obligación bajo la ley cubana de llevar a cabo las compensaciones, señalando que las circunstancias económicas requerian aplicar un programa gradual de pagos (Gordon, 1976, p. 128).
Ley Minera (Ley 617): impuso un impuesto de 25% a las exportaciones de minerales; exigió a las compañias que dieran mayor impulso a sus propiedades mineras dentro de 120 dias, o bien que las devolvieran al gobierno.
Ley del Petróleo (Ley 635): creó el Instituto del Petróleo; aplicó un derecho de patente de 60% por concepto de extracción de petróleo en Cuba; sentó las bases para la intervención.
Ley del Trabajo (Ley 647): permitió al Ministro del Trabajo que interviniera las empresas en que la producción se había interrumpido por problemas laborales, fracaso financiero, abandono del propietario, huelga o paro.
EI Congreso de los Estados Unidos aumentó la cuota de 1960 de azúcar cubana de 50.180 toneladas a 3.119.655 toneladas (Gordon, 1976, p.83), pese a la preocupación creciente sobre la política de Cuba y la hostilidad apreciable de este pais hacia las actividades comerciales norteamericanas.
Cuba intervino la OTIS Elevator Company y la Cuban Wireless Company.
Comenzó a aplicarse la politica norteamericana hacia Cuba denominada «Second Track»: la CIA discutió por primera vez el derrocamiento de Castro (Paul Sigmund, p. 105).
Se inauguró en La Habana una exposición comercial soviética.
Acuerdo comercial entre Cuba y la Unión Soviética: suministró un credito de 100 millones de dólares (a 12 años con 2.5% de interés) para la compra de petróleo y otros productos; una compra de los soviéticos de 5 millones de toneladas de trigo durante cinco años, a precios mundiales.
Se anunció la futura creación de Ia Junta Central de Planificación y Estadistica (JUCEPLAN).
Se estableció la JUCEPLAN.
Se intensificaron los problemas en el sector del niquel; intervención nominal del Moa el 9 de marzo; surgieron disputas sobre los impuestos a los minerales.
El Grupo Especial de la CIA de los Estados Unidos discutió un plan para aplicar sanciones económicas y actividades encubiertas contra Cuba (Sigmund, p. 105).
El Secretario de Estado norteamericano Herter, presentó una legislación al Congreso, solicitando autoridad presidencial para reducir las cuotas de azucar de cualquier pais (Morley, p. 109).
EI Presidente Eisenhower aprobó el Plan del Grupo Especial de la CIA.
Castro acusó a los Estados Unidos de tratar de derrocar a su gobierno mediante acciones del tipo utilizado en Guatemala en 1954 (Sigmund, p.105).
Acuerdo con la Unión Soviética para importar petróleo.
Se intensificó el problema del petróleo; las compañías estadounidenses en Cuba se rehusaron a refinar el petróleo sovietico; las compañías querían que se les pagara 60 millones de dólares que les debía el gobierno y, además, la conversión de las cuentas en pesos a dólares.
Ejecutivos de Texaco y Standard Oil se reunieron con representantes del gobierno norteamericano para analizar el problema del petróleo (Morley, p. 103).
Se pidió a las compañías petroleras procesar el crudo de procedencia soviética.
Las compañias petroleras rehusaron procesar el crudo de procedencia soviética; continuó el impasse sobre el procesamiento del crudo; Cuba insistió y las compañías se opusieron.
Eisenhower solicitó al Congreso poder discrecional para reducir la cuota de azúcar.
Intervención de Texaco.
Intervención de Standard Oil y Shell.
EI Congreso de los Estados Unidos facultó al Presidente para establecer la cuota de azúcar cubana hasta el 31 de marzo de 1961.
Ley de Nacionalización (Ley 851), anunciada por Castro. Esta ley se referió a propiedades de ciudadanos estadounidenses. Compensación con bonos a 30 años; 2% de interés de las ventas de azúcar a los Estados Unidos por más de 3 millones de toneladas anuales, cuando el precio del azúcar era superior a $.0575 la libra.
Eisenhower redujo la cuota de azúcar y dejó sin efecto las 700.000 toneladas restantes de la cuota.
Prosiguen las nacionalizaciones.
Castro anunció la nacionalización total de las propiedades de los Estados Unidos. Nacionalización de los 36 ingenios azucareros restantes y de Texaco, Cuban Electric Company, Cuban Telephone Company.
Prosiguen las nacionalizaciones de las empresas estadounidenses (manufacturas, azúcar, comercio al por menor, la banca).
Leyes de nacionalizacón (Leyes 890 y 891): expropiación ahora dirigida a todas las grandes empresas de propiedad de ciudadanos extranjeros y cubanos; 382 empresas fueron expropiadas de inmediato.
Ley de Reforma Urbana; se expropiaron las viviendas no habitadas por sus dueños.
Continuaron las nacionalizaciones; Cuba asumió el control de la mayoría de las empresas norteamericanas.
Estados Unidos impuso un embargo a las exportaciones a Cuba, excluidos los alimentos no subsidiados y los medicamentos.
Se asumió la dirección del Royal Bank of Canada (pero se permitió girar una parte de la cartera de activos); más tarde, se adquirió el Bank of Nova Scotia de manera similar.
El Gobierno de los Estados Unidos rompió relaciones con Cuba.
Continuaron las nacionalizaciones: algunas empresas, colegios privados, clubes privados, cuentas de ahorro superiores a determinados montos mínimos.
Proclamación No. 3401 del Presidente de los Estados Unidos: se suspendió la cuota de azúcar de Cuba por el resto de 1961.
Invasión de Bahía de Cochinos.
Proclamación No. 3447 del Presidente de los Estados Unidos: se estableció el embargo en forma permanente; exceptuando alimentos y medicamentos.
Nacionalización de empresas de propiedad de ciudadanos cubanos (comercio minorista y mayorista).
Segunda Ley de Reforma Agraria: nacionalizadas unas 10.000 fincas cubanas (de entre 160 y 1.000 acres); se aumentó la propiedad estatal de tierra cultivable hasta alcanzar 70% del total.
Ofensiva revolucionaria: todas las restantes empresas de propiedad de ciudadanos cubanos (55.636 en total) fueron expropiadas, incluidos el comercio minorista, los restorantes, los servicios, las industrias y los vendedores callejeros de todo tipo.
Fuente: Archibald Ritter (Michael W.Gordon, The Cuban Nationalization: The Demise of Foreign Private Property, (Buffalo, Nueva York: W.S. Hein and Company, 1976); Paul Sigmund, op. cit.; Alejandro Aguilar Trujillo y Mario Fernández Font, op. cit.)
¿Embargo o Bloqueo?
Las preferencias de ambas partes se encuentran muy condicionadas por la afinidad ideológica y las posiciones a favor o en contra de la Revolución cubana. Así, mientras los críticos de la Revolución y los defensores de la posición estadounidense prefieren utilizar el concepto embargo, los defensores de la Revolución, dentro y fuera de Cuba, se encolumnan detrás del término bloqueo. Pero más allá del sesgo ideológico que suele dominar el tratamiento de la historia bilateral desde 1959, existen razones técnicas más objetivas para diferenciar uno de otro.
Embargo
Real Academia Española, 23.a edición
«Prohibición del comercio y transporte de armas u otros efectos útiles para la guerra, decretada por un Gobierno.»
«Retención, traba o secuestro de bienes por mandamiento de juez o autoridad competente.»
Bloquear
«Realizar una operación militar o naval consistente en cortar las comunicaciones de una plaza, de un puerto, de un territorio o de un ejército.»
«Dicho de una autoridad competente: Inmovilizar una cantidad o un crédito, privando a su dueño de disponer de ellos total o parcialmente por cierto tiempo.»
Embargo
«A government order that limits trade in some way» (Una orden gubernamental que limita de algún modo el comercio)
«Legal prohibition by a government or group of governments restricting the departure of vessels or movement of goods from some or all locations to one or more countries.»
(Prohibición legal por parte de un gobierno o grupo de gobiernos que restringe la salida de buques o el movimiento de mercancías desde algunos o todos los lugares a uno o más países.)
«Embargoes may be broad or narrow in scope. A trade embargo, for example, is a prohibition on exports to one or more countries, though the term is often used to refer to a ban on all commerce. In contrast, a strategic embargo restricts only the sale of goods that make a direct and specific contribution to a country’s military power; similarly, an oil embargo prohibits only the export of oil. Broad embargoes often allow the export of certain goods (e.g., medicines or foodstuffs) to continue for humanitarian purposes, and most multilateral embargoes include escape clauses that specify a limited set of conditions under which exporters may be exempt from their prohibitions.»
(Los embargos pueden tener un alcance amplio o limitado. Un embargo comercial, por ejemplo, es una prohibición de las exportaciones a uno o más países, aunque el término se utiliza a menudo para referirse a una prohibición de todo tipo de comercio. En cambio, un embargo estratégico restringe únicamente la venta de bienes que contribuyen de forma directa y específica al poder militar de un país; del mismo modo, un embargo petrolero prohíbe únicamente la exportación de petróleo. Los embargos amplios suelen permitir la exportación de determinados bienes (por ejemplo, medicinas o alimentos) con fines humanitarios, y la mayoría de los embargos multilaterales incluyen cláusulas de escape que especifican una serie limitada de condiciones en las que los exportadores pueden quedar exentos de sus prohibiciones.)Blockade (Bloqueo)
Encyclopaedia Britannica, George Shambaugh, 2023
«An act of war whereby one party blocks entry to or departure from a defined part of an enemy’s territory, most often its coasts. Blockades are regulated by international law and custom and require advance warning to neutral states and impartial application.»
(Un acto de guerra por el que una de las partes bloquea la entrada o salida de una parte definida del territorio enemigo, generalmente sus costas. Los bloqueos están regulados por el derecho y las costumbres internacionales y exigen el aviso previo a los Estados neutrales y la aplicación imparcial.)
Pacific blockade (Bloqueo pacífico)
«The latter is not strictly an operation of war and cannot rightly be enforced against neutrals. The former may be either military or commercial. A commercial blockade has no immediate military objective but is designed to cause the enemy to surrender or come to terms by cutting off all commercial intercourse by sea.»
(Esta última no es estrictamente una operación de guerra y no puede aplicarse a los neutrales. El primero puede ser militar o comercial. Un bloqueo comercial no tiene un objetivo militar inmediato, sino que está diseñado para hacer que el enemigo se rinda o llegue a un acuerdo cortando todas las relaciones comerciales por mar.)
El término ‘bloqueo’, estrechamente ligado a una situación de guerra, impacta con mayor fuerza y cala más hondo, políticamente, dentro y fuera de Cuba. Pero sus condiciones objetivas no responden a una realidad empíricamente comprobable.

El régimen cubano suele hablar en público del «cruel, brutal, inhumano, inmoral e genocida bloqueo». Pero no hubo nunca una guerra abierta en términos estrictos entre Estados Unidos y Cuba desde 1959. No se ha presenciado ninguna “guerra” abierta ni ningún bloqueo naval. No se ha observado buques de guerra norteamericanos que buscaran cerrar las comunicaciones con los puertos cubanos para impedir el acceso de buques de otras banderas con mercaderías destinadas a Cuba. Solamente en la Crisis de Octubre en 1962, durante la cual estuvo a punto de estallar la Tercera Guerra Mundial por el estacionamiento de cohetes nucleares sovieticos en Cuba, Estados Unidos posicionaron buques de la Marina a la entrada del territorio cubano. Pero durante aquellas semanas, no se impidió el acceso a los puertos cubanos de buques que contuvieran alimentos u otra carga civil. Tampoco armamento de tipo convencional. Las revisiones efectuadas por los buques norteamericanos estaban limitadas a establecer la presencia en los buques (y prohibir el arribo a suelo cubano) únicamente de armamento nuclear o de los medios para utilizarlo. Es por ello que aquellas medidas no merecen ser catalogadas como un bloqueo.
Tampoco se puede convalidar, con objetividad, que Estados Unidos ha venido practicando un genocidio contra el pueblo cubano. Si bien es cierto que la intención de los gobiernos norteamericanos se ha encaminado a forzar a las autoridades cubanas a producir un cambio en las condiciones políticas de la isla -aunque su origen reside en las expropiaciones cubanas sin indemnización-, no se han encaminado conscientemente a eliminar a un pueblo. Esto último es lo que ocurrió con otros genocidios durante el siglo XX. Así, por ejemplo, asemejar el daño infligido a la isla por las sanciones norteamericanas desde 1960 con la solución final perpetrada por el nazismo contra los judíos se puede constituir una exageración.
Últimamente parece que el régimen se ha dado cuenta que el término ‘bloqueo’ no es apropiado, porque a veces habla ahora del ‘bloqueo económico, comercial y financiero’. Así quiere referirse más al concepto del bloqueo pacífico, aunque nunca deja de referirse al bloqueo como un acto de guerra contra el pueblo cubano.
Otros embargos y sanciones económicas de Estados Unidos previos a 1959
Ya desde antes del triunfo de la Revolución, en marzo de 1958, existía un embargo de armas de EE.UU. sobre Cuba a raíz del enfrentamiento entre Fulgencio Batista y Fidel Castro.
En octubre de 1917 se aprobó la Ley Federal de Comercio con el Enemigo (Trading with the Enemy Act TWEA, por sus iniciales en inglés), que otorgó al Presidente de EE.UU. la posibilidad de imponer sanciones económicas contra naciones extranjeras. Esa ley facultaba al ejecutivo a prohibir, limitar o regular el comercio y las transacciones financieras con países hostiles en tiempos de guerra.
Años más tarde, en 1933, el Congreso de Estados Unidos enmendó el artículo 5 b de esa Ley, con lo que se otorgó al Presidente la autoridad para disponer embargos contra países extranjeros durante «el tiempo de guerra o durante cualquier otro período de emergencia nacional declarada por el Presidente». Fue sobre la base de esa “disposición de emergencia» que el presidente Eisenhower suspendió el comercio con Cuba días después de romper relaciones diplomáticas con la isla el 3 de enero de 1961. La Ley Federal de Comercio con el Enemigo restringe el comercio con países hostiles a los Estados Unidos aun cuando el país no esté en guerra. Hoy (2023), Cuba es el único país restringido por esta ley.
La Reforma Agraria y las primeras sanciones bajo Dwight Eisenhower
Suele admitirse que el embargo norteamericano propiamente dicho contra el gobierno de Fidel Castro fue dispuesto por el presidente John F. Kennedy mediante su Proclama 3447 del 3 de febrero de 1962, cuando prohibió todo comercio con la isla. Esta decisión ejecutiva es aceptada normalmente como la que dio inicio al conjunto de medidas económicas, comerciales y financieras contra la Cuba revolucionaria, que se ampliarán y extenderán durante los mandatos de los presidentes norteamericanos, con el objetivo de asfixiar la economía de la isla.
Por razones metodológicas basadas en una concatenación de causa-efecto iniciada con las primeras medidas tomadas por el gobierno revolucionario que asumió el poder el 1º de enero de 1959, hay que incluir las sanciones norteamericanas que responden a esas primeras medidas que afectaron intereses. Fueron anteriores a la decisión de Kennedy de febrero de 1962 y las decidió el presidente Dwight Eisenhower durante 1960.
En 1959, poco después del triunfo revolucionario, Fidel Castro dispuso la primera reforma agraria con las consecuentes expropiaciones y, poco a poco, hubo otras expropiaciones de activos de origen estadounidense sin indemnización alguna a los damnificados (No con un pago en efectivo adecuado y previo según la Ley, lo que Fidel Castro rechazó; y cambió la forma de indemnización y la ancló en la Ley de Reforma Agraria: Se indemnizarán en valores/bonos del Estado en un plazo racional de 20 años y con un interés del 4,5%, algo que era una burla hacía Estados Unidos; bonos del gobierno de un estado comunista en plena Guerra Fría.)
Ello motivó las primeras sanciones dispuestas por Eisenhower, predecesor inmediato de Kennedy. A partir de allí, en un proceso continuo de causa-efecto, a medida que la Revolución iba radicalizando y ampliando su política antinorteamericana, se iba incrementando la intensidad de las sanciones dispuestas por el presidente Eisenhower.
El 11 de junio de 1959 el gobierno de los Estados Unidos envió a Cuba una nota oficial sobre la reforma agraria, en la que expresaba su “preocupación”
aunque reconocía que Cuba tenía legalmente derecho a expropiar las propiedades extranjeras y que la reforma agraria fuera un paso hacia el progreso social. Los Estados Unidos insistían, naturalmente, en la “rápida, adecuada y eficaz indemnización”, aunque no concretaban cantidades o métodos de evaluación.
Estados Unidos no fue el único perjudicado por las nacionalizaciones y bienes de varias naciones europeas, como España, Francia, Gran Bretaña y Suiza, que también tenían intereses en Cuba, fueron expropiados. Todas las naciones afectadas por el proceso de las expropiaciones negociaron con el gobierno cubano y aceptaron compensaciones globales, todas con la excepción de Estados Unido. Sin embargo, se vieron afectadas en menor medida, ya que la gran mayoría de las expropiaciones afectaron a empresas estadounidenses; había mucho dinero de por medio.
Lógicamente, Cuba rechazó aquella nota norteamericana del 11 de junio, aunque en términos moderados, diciendo que «la indemnización rápida era imposible; los terratenientes tendrían que aceptar los bonos con el 4,5 por ciento de interés […] Reconocía que los Estados eran sinceros partidarios de la Reforma Agraria y que, en el pasado, habían contribuido al crecimiento económico de Cuba; y señalaba que, aunque la Constitución de 1940 en realidad había estipulado que se indemnizase al contado cualquier expropiación, Batista había arruinado al erario público, y había una balanza de pagos desfavorable con los Estados Unidos. “Poderosas razones” justificaban la forma de las indemnizaciones.
Muchas de estas expropiaciones se hacían por fuera de la Ley de Reforma Agraria y ello contribuía a enrarecer aún más el aire espeso de las relaciones con Estados Unidos. Los cubanos esperaban pagar los bonos, que rendirían un 4,5 % de interés, con las ventas de azúcar a Estados Unidos pero ello se vio frustrado ya
que poco después Washington cancelaría completamente la cuota de azúcar cubano. Sin las ventas del azúcar a Estados Unidos y luego del embargo general dispuesto por Kennedy en 1962, Cuba nunca abonó las compensaciones.
Visita a Cuba de Anastas Mikoyan, viceprimer ministro soviético 1960
La tensión en las relaciones bilaterales entre Cuba y Estados Unidos continuaba creciendo. El interés soviético en los intercambios económicos con Latinoamérica se elevó considerablemente desde 1959 como una consecuencia política de la revolución cubana. En diciembre de 1959 se firmó un acuerdo de comercio con Brasil que facilitó la compra de café por valor de 107 millones de dólares en 3 años. La visita de Mikoyán, entre el 4 y el 13 de febrero de 1960, marcó un importante, y quizá el único, paso significativo hacia el compromiso soviético con Cuba. Se tuvo cuidado en darle un carácter esencialmente económico. El día de la partida de Mikoyán se firmó un comunicado soviético-cubano, suscrito por Fidel Castro y el propio Anastas Mikoyán, informando de la compra de 425.000 toneladas de azúcar por parte de la URSS en 1960 y de un millón de toneladas al año para los próximos cuatro años. Además, garantizaba 100 millones de dólares de crédito a Cuba para la compra de equipamiento industrial.
El acuerdo comercial, era deseable, incluso esencial, pues, si Cuba quería romper abiertamente con los Estados Unidos, los países comunistas podían proporcionar un mercado alternativo lo bastante grande como para aceptar todo el azúcar que acostumbraban a absorber los Estados Unidos.
Deterioro catastrófico de las relaciones de Cuba con los Estados Unidos
La consecuencia inmediata de la creciente cordialidad entre Jruschov (presidente de la Unión Soviética) y Fidel Castro fue el deterioro catastrófico de las relaciones de Cuba con los Estados Unidos. Las dos naciones, separadas por noventa millas de azules aguas caribeñas, entraban ahora en un período de colisiones acelerado e inevitable. Durante el verano, Castro había nacionalizado propiedades norteamericanas por valor de 850 millones de dólares, desde refinerías de azúcar y explotaciones de ganado vacuno hasta refinerías de petróleo y compañías de servicios públicos.
A fines de mayo de 1960 el gobierno cubano quería obligar a las tres grandes empresas petroleras de la isla (Texaco, Shell y Standard Oil) a refinar el petróleo ruso que comenzaría a llegar pronto. A mediados de junio las empresas (todavía estadounidenses) dijeron que no aceptaban. Entonces Cuba expropió también a esas empresas petroleras.
Finalmente, el 6 de julio de 1960 el presidente norteamericano firmó la reducción de la cuota del azúcar cubano a 700.000 toneladas. Era lo que quedaba sin entregar del cupo cubano de 1960, y además en otras 156.000 toneladas, la cantidad que Cuba podría haber enviado a Estados Unidos para suplir los déficits de otros
países. “Esta acción –pensó Eisenhower al firmar— equivale a una sanción económica contra Castro. Ahora hemos de pensar en dar otros pasos económicos, diplomáticos y estratégicos.» – la primera medida oficial norteamericana que precede al embargo.
Como no podía ser de otra manera, la reacción de Fidel Castro fue acusar a EE.UU. de agresión económica. Pero en el ínterin, la URSS estaba dispuesta a quedarse con las 700.000 toneladas que Estados Unidos habían eliminado de su cuota. A cada paso que conducía hacia el distanciamiento con Estados Unidos, se daba otro, en compensación, que acercaba a Cuba a la Unión Soviética.
Castro necesitaba aprovechar en su favor la decisión unilateral de Eisenhower de eliminar
ese cupo de azúcar, de manera que pareciera como un verdadero acto de agresión.
La respuesta cubana a la decisión norteamericana de proceder a una drástica reducción de la cuota azucarera fue la promulgación de la Ley 851 de 6 de julio de 1960, que autorizaba al Presidente y al Primer Ministro cubanos a disponer cuando y como lo consideraran pertinente la expropiación forzosa de los bienes o empresas de personas naturales o jurídicas de Estados Unidos, aunque estuvieren constituidas según las leyes cubanas. Si se leen los considerandos de esa ley, se advierte que no tuvo un fundamento económico sino político.
En modo alguno la decisión del Gobierno de EE.UU. ponía en peligro la soberanía nacional ni el libre desenvolvimiento económico de Cuba. Quien violó las normas establecidas por el Derecho internacional respecto a las nacionalizaciones fue el Gobierno cubano, enturbiando así las relaciones comerciales con EE.UU. Este problema podía haber sido objeto de conversaciones entre ambos gobiernos con el objetivo de llegar a un arreglo beneficioso para ambas partes. Pero es que desde entonces las verdaderas intenciones de Castro eran las de crear el enemigo a quien enfrentar.
Realización del Embargo de Estados Unidos 1960/1961
La situación de conflicto continuó escalando y el senador demócrata John F. Kennedy, en plena carrera por la presidencia norteamericana, se metió en medio de la compulsa atizando al republicano Eisenhower por su inacción frente a las provocaciones de la isla. Eisenhower reaccionó a las acusaciones de Kennedy: en octubre anunció un embargo parcial ya que se prohibían todas las exportaciones norteamericanas a Cuba, excepto las medicinas y algunos alimentos. Se extendió ese embargo a las sucursales extranjeras de las compañías norteamericanas.
La respuesta cubana fue rápida: el 14 y 15 de octubre el gobierno se apropió de 382 grandes empresas privadas de Cuba, incluidas todos los bancos, salvo dos de Canadá. Diez días después se expropiaron otras 166 compañías de EE.UU. El embajador estadounidense Bonsal fue llamado a informar a Washington y nunca regresó, aunque la embajada norteamericana continuó en La Habana hasta enero de 1961.
En diciembre de 1960 Eisenhower dispuso la eliminación total de la cuota de azúcar cubano y el 3 de enero de 1961, días antes de dejar la Casa Blanca, decidió romper las relaciones diplomáticas cuando Castro exigió que los Estados Unidos redujeran drásticamente el personal de su embajada. También comenzaron a restringirse los viajes a la isla.
Días después, como queda dicho, el presidente saliente aplicó la Ley de Comercio con el Enemigo de 1917, que había otorgado al ejecutivo autoridad para imponer sanciones económicas contra naciones extranjeras mediante la prohibición, limitación o regulación de las transacciones comerciales y financieras con países hostiles en tiempos de guerra. Ya se ha mencionado que en 1933 el Congreso modificó esa Ley para darle la posibilidad de imponer embargos generales contra países extranjeros durante tiempo de guerra o cualquier otro periodo de emergencia nacional declarado por el presidente”.
Presidencia de John F. Kennedy
El 20 de enero de 1961 John F. Kennedy, ganador de las elecciones de noviembre anterior, asumió como trigésimo quinto presidente de Estados Unidos. Todavía parecía existir en Cuba la posibilidad de reanudar las relaciones con Estados Unidos y el 21 de enero Castro dijo que se podría empezar de nuevo. En marzo, el líder cubano propuso que si EE.UU. reanudara las compras de azúcar a Cuba, se podría hablar de indemnizaciones. Una virtual reanudación de relaciones con Estados Unidos suponía un “vivir y dejar vivir” y señalaría que el país del norte aceptaría el nuevo sistema establecido en La Habana. Pero la situación se venía deteriorando constantemente, nutrida por hechos que incrementaban los recelos estadounidense.
Invasión de Playa Girón – Bahía de Cochinos 1961
Castro se había convertido en una amenaza real para la influencia regional de Estados Unidos. La Agencia Central de Inteligencia (CIA), el Pentágono y la Casa Blanca, bajo la administración de Dwight Eisenhower, se propusieron liquidar al líder revolucionario. Y encontraron en un grupo de cubanos exiliados el ejército perfecto para ejecutar el plan. En total, fueron reclutados unos 1.400 hombres, la Brigada 2506.
Cuba, mientras, se preparaba ante las sospechas de una invasión inminente. En octubre de 1959 se fundaron las milicias nacionales revolucionarias, casi 1.500 hombres.



El plan
El plan original de la CIA y la administración de Eisenhower era que los exiliados partieran desde Puerto Cabezas, en Nicaragua, y desembarcaran cerca de la ciudad de Trinidad, en el sur de Cuba. El objetivo principal era ocupar la zona y resistir el tiempo suficiente para establecer un gobierno opositor de líderes en el exilio que luego sería apoyado por Estados Unidos. Trinidad está próxima a las montañas del Escambray, donde ya había miembros de la resistencia anticastrista que se unirían a las tropas invasoras y organizarían, en caso de ser necesario, una guerra de guerrillas similar a la que había dado éxito a Fidel Castro en la Sierra Maestra pocos años antes. Para facilitar el desembarco, 16 aviones bombardearían previamente los principales aeródromos de Castro, inutilizando su fuerza aérea y ganando así ventaja en el cielo cubano.
Pero la hoja de ruta cambió radicalmente cuando Kennedy se convirtió en presidente en enero de 1961. Accedió continuar con el plan, pero no bajo esas condiciones. Invadir Trinidad a plena luz del día le parecía demasiado ruidoso. Kennedy quería negar cualquier implicación en la invasión. Debía ser encubierta. Desembarcar en Trinidad por el día demostraba demasiado poderío, que EE.UU. estaba detrás. La operación debía ser lo más secreta posible y Kennedy dio tres días a la CIA para reelaborar un plan que se había tramado durante un año entero.
Kennedy redujo los aviones a ocho en vez de 16 y urgió a la CIA a modificar la zona y hora de desembarco. Se eligió lo que más tarde demostró ser uno de los peores lugares posibles: Bahía de Cochinos, una ensenada de difícil acceso también en el sur de la isla. En esta zona las costas son hostiles. Es una ciénaga pantanosa, con mucho mangle intransitable y filosos «dientes de perro», como se le conoce a las concentraciones de arrecifes en Cuba. Un escenario difícil para desembarcar con sigilo y fluidez.
Cerca de Bahía de Cochinos había un aeropuerto, clave para que los aviones invasores pudieran repostar combustible.
El bombardeo
El bombardeo del 15 de abril de 1961 era el primero de los que había autorizado Kennedy para inutilizar los aviones de Castro antes del desembarco, programado para el 17 de abril. Los ocho aviones partieron en la madrugada del 15 de abril desde la base de Puerto Cabezas, en Nicaragua, y descargaron la granada sobre los aeródromos de Santiago de Cuba, en el oriente del país, y sobre Ciudad Libertad y San Antonio de los Baños, ambos en La Habana.
A pesar de dejar siete muertos, solo dañaron pocos aviones cubanos, algunos ya inservibles. La fuerza aérea castrista quedó prácticamente intacta y, además, consiguió derribar uno de los aviones invasores. Tras el bombardeo, un avión enmascarado como cubano aterrizó en Cayo Hueso, Florida. Su piloto aseguró ser un desertor de las fuerzas armadas de Castro. En realidad era parte del plan de la CIA para no involucrar a Estados Unidos en el ataque. De esa forma, parecería que en Cuba se había desatado una rebelión anticastrista interna en lugar de una acción promovida por los altos mandos de Estados Unidos.
Pero la historia del desertor duró pocas horas. Aunque EE.UU. lo negó, todo el mundo se enteró de que los aviones eran estadounidenses y que buscaban pretender que el ataque había sido ejecutado por cubanos desertores.
Un golpe crucial contra las aspiraciones de la Brigada 2506, que quedaría con un apoyo aéreo insuficiente.Sospechada la implicación estadounidense, Kennedy canceló el resto de ataques. Pero en aquel momento ninguno de los invasores lo sabía.
El desembarco
Las lanchas con invasores se aproximaban a Playa Larga, el fin de la estrecha Bahía de Cochinos. Sorprender era la clave del plan. Pero Castro tenía milicias patrulleras prácticamente en cada playa de la isla. Las tropas de Castro ya se movilizaban para repeler la invasión y todavía faltan muchos por desembarcar.
Cancelados los ataques previos al desembarco, los aviones B-26 que acompañaron la invasión fueron presa fácil ante la flota prácticamente intacta de Castro. Los barcos donde iba el combustible se habían perdido y los aviones invasores no podían usar el aeropuerto cercano a Playa Girón como pretendían. Para repostar, tenían que volar cuatro horas de ida y vuelta a la base de Nicaragua. Cada vez que regresaban a Cuba, les quedaba menos de una hora para bombardear. Se les quitó las ametralladoras traseras para aligerarlos y eso los hizo más vulnerables.
Apenas habían pasado 24 horas desde el desembarco en la madrugada del 17 de abril y los invasores ya habían perdido dos de seis barcos y la mitad de la flota aérea.
Fracaso
Al tercer día los invasores no tenian municiones ni aviones ni ruta de escape. Se rindieron sobre las 5:30 de la tarde del 19 de abril. Del lado invasor hubo 103 muertos y otros 100 heridos y personas que hundieron con los barcos. Del lado de Cuba hubo 176 muertos, 300 heridos y 50 discapacitados.
La invasión de Bahía de Cochinos fue un error de cálculo por parte de la CIA. Los altos mandos estaban convencidos de que la revolución de Castro era impopular y que bastaba una invasión militar de opositores para que el pueblo se volviera contra él. Pero Castro era muy popular en esa zona. Había llevado electricidad y apoyo agricultor. La CIA se basó en suposiciones falsas y pobres para armar la invasión.
Unos 1.100 hombres de la Brigada 2506 fueron capturados y trasladados a prisiones en La Habana. Familiares de los prisioneros y la fiscalía general del Estado contrataron al famoso abogado James B. Donovan para llevar a cabo el intercambio de ellos. Las negociaciones se abordaron como un proceso de «indemnización» más que un intercambio humanitario, «algo que Castro demandó desde el comienzo porque pretendía que Cuba fuese compensada por los gastos de la invasión. Para fines de diciembre del 62, Donovan acordó con Castro la liberación de los prisioneros a cambio de US$53 millones en medicinas y alimentos que serían distribuidos al pueblo cubano.
Cuba se declaró oficialmente socialista/comunista 1961
Castro podía sacar pecho. Un pobre país caribeño le había ganado la partida a la primera potencia mundial. El espectacular fracaso de una misión diseñada para evitar que el comunismo soviético se colara en el patio trasero de EE.UU. tuvo el efecto contrario. Castro se abrazó a la URSS aún con más fuerza. La invasión de Playa Girón y otros atentados le dio una excusa para verse «obligado», por así decirlo, a aliarse con la Unión Soviética, y así pudo desviar elegantemente la atención del hecho de que en realidad ya era su intención original convertir a Cuba en un Estado socialista.
Crisis de los misiles 1962
Todo empezó en 1961, con la fallida invasión estadounidense de bahía de Cochinos. En realidad, fue algo más que fallida: Kennedy se dejó convencer por sus servicios de Inteligencia de que, si apoyaba a unos pocos miles de exiliados cubanos con formación, vehículos y material militar, podría invadir la isla y derrocar a Castro. Por supuesto, no sucedió así y fue más bien un ridículo histórico. Pero Moscú y La Habana dieron por hecho que los estadounidenses lo volverían a intentar.
Al mismo tiempo, Jrushchov despreciaba profundamente a Kennedy. Le parecía un joven inexperto al que podría abrumar en los múltiples frentes que entonces estaban a punto de convertir la Guerra Fría en una guerra caliente: principalmente, la existencia de un Berlín Occidental capitalista en mitad de la Alemania comunista y el despliegue de misiles estadounidenses en Europa (Turquia e Italia) que apuntaban a la Unión Soviética. Pero también en el frente latinoamericano, que, por una mezcla de romanticismo y estrategia, importaba especialmente a Jrushchov. Así, el líder soviético decidió colocar misiles nucleares en Cuba: por un lado, eso evitaría una nueva invasión, pero sobre todo Jrushchov quería que Estados Unidos sintiera en primera persona la inquietante sensación de tener misiles cerca de casa apuntando a sus ciudades.
Lo más inquietante son dos cosas: que Castro deseaba de veras que se produjera un ataque nuclear contra Estados Unidos para acabar de una vez con el imperio, aunque eso supusiera el fin de Cuba, y que John Kennedy y Nikita Jrushchov, los líderes estadounidense y soviético, en realidad no sabían muy bien lo que estaban haciendo al intercambiar amenazas, mensajes confusos, medidas fáciles de malinterpretar y acusaciones temerarias.
Castro se mostró encantado, aunque poco a poco se fue dando cuenta de que él pintaba más bien poco en esa batalla entre los dos gigantes imperiales. Jrushchov no iba a iniciar una guerra nuclear, pero lo que tenía en mente era una arriesgada operación nuclear extremadamente peligrosa. Y estuvo a punto de descarrilar una y otra vez y de provocar cientos de miles de muertos.
A partir de julio de 1962, las armas nucleares fueron llegando a escondidas a Cuba en barcos soviéticos, y los operarios soviéticos empezaron a montarlas en unas precarias condiciones que incluían un calor agobiante e insoportable para gente acostumbrada a temperaturas bajas. Mostraron incomodidades de instalar ese equipamiento extremadamente peligroso bajo la protección de la selva tropical y el mal estado de las raciones, todo lo cual produjo enfermedades y una generalizada caída de la moral soviética.



Los vuelos de reconocimiento estadounidenses acabaron descubriendo lo que estaba pasando y, en agosto, se lo comunicaron a Kennedy. A partir de ahí, los equipos que rodeaban a los dos líderes intercambiaban mensajes, amenazas, promesas de que si la URSS desmontaba sus misiles en Cuba, Estados Unidos retiraría los que apuntaban a Moscú desde Turquía, y viceversa, pero les costaba entender qué quería realmente el otro. Los dos líderes temían a las armas nucleares y no querían iniciar la guerra, pero al mismo tiempo tampoco querían sentirse perdedores en la escalada, que iba subiendo en intensidad, hasta el punto de que el 12 de octubre los lanzadores de misiles con cabezas nucleares estaban listos para ser utilizados en combate. Tanto Kennedy como Jrushchov habían perdido casi por completo el control de la situación, y el de su gente sobre el terreno, y eso hacía que cualquier cosa fuera posible.
El desenlace es conocido. A pesar de que los líderes, cometieron casi todos los errores concebibles y dieron todos los pasos imaginables para que estallara la guerra nuclear, al final no se produjo. Kennedy le ganó a Jrushchov la partida: todo el entorno moscovita sintió que su actitud al desplegar los misiles había sido temeraria y que, al final, no había sabido salir del embrollo que él mismo había creado. Jrushchov nunca se recuperó de esa sensación de derrota, aunque lo cierto es que también logró algunos de sus objetivos: Cuba no fue invadida y siguió siendo comunista, a pesar de que Castro siempre lamentaría con ira que le hubieran dejado de lado en todas las negociaciones.
El rol de Fidel Castro y Che Guevara en la Crisis de los Misiles
Fidel Castro temía un ataque inminente de Estados Unidos, según expresó en una primera carta a Kruschev el 26 de octubre. Le aseguró que entre 24 y 72 horas el ejército estadounidense bombardearía sus bases o iniciaría una invasión total de la isla.
El dirigente caribeño solicitó a su socio soviético que, en caso de producirse la invasión, lanzara un primer ataque atómico contra el país norteamericano «para eliminar tal peligro de una vez y para siempre». Su actitud fue muy irresponsable, muy irracional, muy emocional y poco política y diplomática, basada en el nacionalismo revolucionario intransigente.
La retirada de los misiles soviéticos causó un monumental enfado a Fidel Castro, que había sido excluido de las negociaciones entre ambas potencias para resolver el conflicto. «Muchos ojos de hombres, cubanos y soviéticos, que estaban dispuestos a morir con suprema dignidad, vertieron lágrimas al saber la decisión sorpresiva, inesperada y prácticamente incondicional de retirar las armas«, escribió a Nikita Kruschev en una última carta. Castro argumentó que la retirada de los misiles dejaba a Cuba en una posición vulnerable en caso de que Estados Unidos rompiera su promesa de no invadir la isla.
Llama especialmente la atención la frecuencia con la que Fidel Castro se refiere a categorías como conciencia revolucionaria, moral, dignidad y deber. Así, subraya repetidamente el alto nivel de moralidad del pueblo cubano, razón por la cual «resistimos heroicamente la agresión». Castro continúa explicando al primer ministro soviético: «Puede que usted no sepa hasta qué punto el pueblo cubano estuvo dispuesto a cumplir con su deber para con el país y la humanidad. (…) Pocas veces en la historia, e incluso podría decir que nunca, porque ningún pueblo se ha enfrentado a un peligro comparable. Nunca un pueblo ha estado preparado para luchar y morir con tal sentido universal del deber. Sabíamos, ¿no crees, que no éramos conscientes de que habríamos sido aniquilados, como nos dice en su carta, si la guerra termonuclear hubiera estallado.»
La actitud de Fidel Castro expresada en la correspondencia con Jruschov coincide con las opiniones de Ernesto Che Guevara, el verdadero jefe ideológico de la dirección cubana. En un texto escrito en el momento de la crisis de los misiles, él también hizo hincapié en la misión del pueblo cubano basada en el carácter ejemplar de la revolución cubana para toda América Latina. Este ejemplo revolucionario, y no los misiles nucleares, que Guevara también declaró que eran «armas defensivas», representaba el «principal peligro» para EEUU.
«Es el ejemplo febril de un pueblo», dijo Guevara, «que está dispuesto a sacrificarse en una guerra nuclear, para que sus cenizas sirvan de cemento a una nueva sociedad y que no agradece un alto al fuego».
«A lo que nos aferramos es a que debemos permanecer en el camino de la liberación, aunque cueste millones de víctimas a través de la guerra nuclear, porque en la lucha a vida o muerte entre dos sistemas, nosotros no podemos pensar en otra cosa que no sea la victoria final del socialismo o el retroceso por la victoria nuclear de la agresión imperialista».
Proclamación del Embargo por el presidente Kennedy 1962
El 3 de febrero de 1962, el presidente Kennedy firmó la Proclama Presidencial 3447 – Embargo a todo el comercio con Cuba (Proclamation 3447 – Embargo on All Trade with Cuba), que quedó vigente el día 7 e impuso formalmente el embargo a las importaciones y exportaciones con Cuba. La parte resolutiva menciona explícitamente el embargo y los artículos establecen sus alcances. Respecto de los considerandos, la Octava Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores, como órgano de Consulta del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), celebrada en Punta del Este en enero de 1962, decidió la exclusión de Cuba del sistema interamericano, representado por la OEA (Organización de los Estados Americanos) y el TIAR, por considerarlo incompatible con el sistema marxista-leninista de la isla. La Reunión de Punta del Este evidenciaba la primacía de los intereses norteamericanos en los objetivos perseguidos y la VIII Reunión de Consulta aprobó nueve resoluciones a la medida de las pretensiones estadounidenses contra la isla y tendientes a su aislamiento:
- Ofensiva del comunismo en América.
- Establecimiento de una Comisión Especial de Consulta sobre Seguridad contra la Acción Subversiva del Comunismo Internacional.
- Reiteración de los principios de no intervención y de autodeterminación.
- Celebración de elecciones libres.
- Alianza para el progreso.
- Exclusión del actual Gobierno de Cuba de su participación en el Sistema Interamericano.
- Exclusión de Cuba de la Junta Interamericana de Defensa.
- Relaciones Económicas (excluye a Cuba del comercio de armas y otros artículos).
- Reforma del Estatuto de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos
El 23 de marzo de 1962 Kennedy amplió el embargo a todos los productos que tuvieran materiales cubanos aunque hubieran sido fabricados en terceros países y desde agosto de ese año toda nación que proveyera asistencia a Cuba sería automáticamente excluida del programa USAID. En septiembre de ese año se publicó una lista que incluía todos los barcos que habían negociado con Cuba, ordenados por países de origen, y les prohibió ingresar a puertos de Estados Unidos.
La situación era crítica en muchas industrias debido a la falta de piezas de repuesto. Todas las industrias dependían de suministros y piezas ahora prohibidas en Cuba. Muchas fábricas estaban paralizadas. El transporte se vio especialmente afectado: el Ministerio informó de más de siete milaverías al mes. Casi una cuarta parte de los autobuses del país estaban fuera de servicio a finales de 1961. La mitad de los 1.400 trenes de pasajeros no funcionaban en 1962. Casi tres cuartas partes de los tractores Caterpillar estaban fuera de servicio por falta de piezas de recambio.
No obstante, a esta altura debe señalarse que, con el tiempo, el transporte y otros bienes manufacturados fueron paulatinamente reemplazados por material proveniente de Gran Bretaña, Francia, la URSS y sus aliados, y luego de la República Popular China. Cronológicamente, entre 1963 y 1966 la British Rail le vendió a Cuba locomotoras. Asimismo, entre 1964 y 1965 se importaron locomotoras de la Unión Soviética y Francia. Entre 1975 y 1978 se adquirieron más de 300 coches de la industria argentina Fiat-Materfer para el ferrocarril de larga distancia.
Orden cronológico, en las presidencias norteamericanas, a las sanciones más significativas que fueron ampliando el embargo norteamericano:
John F. Kennedy (1961-1963)
- El 1° de agosto de 1962 el Congreso Norteamericano aprueba la Ley de Asistencia Exterior, que incluye una enmienda que restringe la ayuda a «cualquier país que preste asistencia al actual gobierno de Cuba». Esta disposición se modificó al año siguiente a fin de retirar la ayuda a aquellos países que permitan a los buques bajo su bandera el transporte de mercancías hacia o desde Cuba.
- En febrero de 1963 el presidente Kennedy prohíbe los traslados de cargas pagados por el gobierno de Estados Unidos en buques de bandera extranjera que recalen en un puerto cubano. También anima a los sindicatos marítimos a boicotear los barcos nombrados en la lista negra del gobierno de Estados Unidos debido a su comercio con Cuba.
- En julio de 1963 se puso veto a cualquier transacción con La Habana y se congelaron los valores de Cuba dentro de EE.UU. mediante las Regulaciones para el Control de Activos Cubanos.
Lyndon Johnson (1963-1968)
- En julio de 1964 los miembros de la Organización de Estados Americanos (OEA), exhortados por Estados Unidos, imponen un bloqueo sobre todo el comercio con Cuba, excepto en alimentos, medicinas y suministros médicos.
- En agosto de 1964 la Dirección de Correos de Estados Unidos suspendió los envíos de dinero, cheques, valores y otros instrumentos financieros, a menos que se expida licencia para ello.
Richard Nixon (1969-1974) / Gerald Ford (1974-1976)
Durante estas presidencias no se registraron sanciones significativas. Ford tomó medidas para aliviar las sanciones:
- Otorgamiento de licencias a las subsidiarias norteamericanas en terceros países para que comerciaran con Cuba.
- Eliminó la negativa de ayuda a naciones que permitían transportar mercancías en sus embarcaciones hacia o desde la isla.
- Modificó las regulaciones que negaban atracar y suministrar combustible a barcos comprometidos en el comercio.
- Votó en julio de 1975 junto a otras quince naciones, por una resolución en la OEA que permitía a los estados miembros terminar con las sanciones – si lo deseaban y era voluntad de sus gobiernos.
Henry Kissinger tomó la iniciativa de acercarse a Fidel Castro, quien se mostraba reacio a reanudar relaciones. EE.UU. deseaba, como era habitual, que antes Cuba hiciera concesiones en su política exterior o en su política nacional. Pero Castro había recibido un pedido de apoyo del líder angoleño Agostinho Neto para luchar
contra insurgentes de extrema derecha respaldados por la CIA. Castro envió tropas a Angola, lo que enfureció a Kissinger.
Aparte de la guerra de Angola, que empeoró una relación conflictiva, Castro no tenía apuro en mejorar las relaciones con Washington y siempre anteponía el levantamiento del embargo. Durante la Guerra Fría, se contaba con la URSS. Castro quería a EE.UU. como enemigo.
La “superación de las consecuencias del bloqueo” (1975)
Del año 1975, en paralelo con las reflexiones que se hacían en Washington, conviene recordar una suerte de “confesión de parte” del gobierno cubano en el sentido de que se habían superado las consecuencias del embargo norteamericano. Esta confesión fue expresada durante la celebración del Primer Congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC):
«La unidad y decisión revolucionaria interna y la solidaridad internacional de los pueblos del mundo, de los países socialistas y especialmente de la Unión Soviética con su contribución económica, política, militar y técnica, hicieron posible la derrota de las agresiones militares practicadas o alentadas por los Estados Unidos, la superación de las consecuencias del bloqueo económico, la creación de condiciones que han garantizado y garantizan el continuado desarrollo de nuestra economía y que la Revolución Cubana se haya convertido en un hecho social irreversible.»
Fidel Castro en un discurso el 22 de diciembre de 1975, en la Plaza de la Revolución de la Habana:
«Al principio bastante que fastidiaron con sus cancelaciones, cuando todos los equipos, todas las fábricas, todos los transportes eran yankis, y nos cancelaron las piezas de repuesto; pero cuando ya por suerte —¡por suerte!— no dependemos de ellos para nada, ni en el comercio, ni en los abastecimientos ni en nada, si ya salimos victoriosos, ahora, después de la victoria, ¿con qué nos pueden amenazar? ¿Con cancelar qué cosa que no hayan cancelado inútilmente antes? (…) Con la solidez de la Revolución, con el desarrollo de nuestras relaciones con todo el mundo, con nuestros sólidos vínculos con el CAME y con la Unión Soviética, garantizado en este país el combustible, garantizados en este país el trigo, los alimentos, los equipos, las inversiones industriales, ¿con qué nos pueden amenazar los imperialistas? ¿Qué nos pueden quitar que no nos hayan quitado? ¡Nada!»
Fuente: discurso de Fidel Castro, 1975
James Carter (1977-1980)
Durante el mandato de este presidente tuvo lugar un marcado acercamiento entre Cuba y EE.UU. Carter inició un promisorio diálogo bilateral, aun conociendo las reticencias y posiciones de principio de Fidel Castro. Se llegó a considerar el levantamiento del embargo aunque Cuba no abandonara los postulados marxistas-
leninistas de la Revolución Cubana, porque se pensó que los beneficios de un retorno al acercamiento a Estados Unidos podría conducir paulatinamente al abandono de la excesiva dependencia soviética. Se abrieron “Secciones de Intereses” donde antes se erigían las respectivas embajadas, bajo bandera suiza, en ambas capitales. Sin embargo, la insistencia de Fidel Castro en involucrarse en la guerra de Angola echó por tierra los esfuerzos norteamericanos tendientes a un mayor acercamiento.
Ronald Reagan (1981-1989)
- En noviembre de 1981 el Senado de Estados Unidos aprobó una resolución que prohibía destinar recursos federales para promover el comercio con Cuba.
- En agosto de 1986 el Presidente Reagan adoptó medidas restrictivas en perjuicio de firmas identificadas por Estados Unidos como «compañías pantallas cubanas», radicadas en Panamá y en cualquier otro lugar, que intentaran evadir el embargo comercial de los Estados Unidos. Asimismo, se dispusieron controles más estrictos sobre las organizaciones que organizan o promueven viajes a Cuba y sobre el envío de dinero o bienes a Cuba.
Reagan fue uno de los presidentes norteamericanos más duros en sus tratos con los gobiernos comunistas de la órbita de Moscú, lo que incluyó a Cuba y canceló el diálogo iniciado por su predecesor. Al final de su mandato, el 9 de noviembre de 1989, fue derribado el Muro de Berlín y poco después se produjo lo que en Cuba se denominó “la caída del campo socialista”. Esta fue la desintegración de la Unión Soviética y el cambio de bando de la mayoría de sus satélites, que pasaron a Occidente, con las gravísimas consecuencias que ello acarreó a la economía cubana.
George H. W. Bush (1989-1993)
- En septiembre de 1991 el Departamento del Tesoro anunció la reducción a US$ 500 de los gastos permitidos a los cubano-norteamericanos para invitar a sus familiares residentes en la Isla. La medida incluye la reducción a US$300 de la cantidad de dinero que los exiliados cubanos pueden enviar a sus familiares en la Isla cada tres meses.
- El 5 de octubre de 1992 EE.UU. se adoptó la llamada Ley de la Democracia Cubana o “Ley Torricelli” que, además de establecer medidas para limitar el transporte marítimo a Cuba, prohibía el comercio de las subsidiarias de compañías estadounidenses establecidas en terceros países con Cuba.
Si bien es cierto que en 1992 y 1996, en medio de las graves consecuencias de la caída del campo socialista, llegarían dos medidas norteamericanas de efectos funestos para la economía cubana como las leyes Torricelli y Helms-Burton, queda en evidencia que para el gobierno de la Revolución la ayuda soviética compensaba ampliamente los males del embargo, a punto de darlo por “superado” en 1975.
Al respecto conviene recordar que la primera Resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas impulsada por Cuba para reclamar el fin del “bloqueo norteamericano” tuvo lugar recién en 1992, treinta años después de la Decisión Ejecutiva de John F. Kennedy y cuando arreciaba lo peor del “Período Especial en Tiempo de Paz”, resultante de la caída del campo socialista.
En 1992, un año después de la caída de la URSS, Fidel Castro pronunció dos discursos en los que reconocía el daño del embargo norteamericano durante 30 años, aliviado por la dependencia de la URSS. En el primero de ellos, durante la Cumbre Iberoamericana celebrada en Madrid el 23 de julio de 1992, dijo Castro:
«Ese mismo imperio, hace más de treinta años, bloquea despiadadamente a Cuba, pequeño país latinoamericano. Ni siquiera los alimentos y medicamentos están excluidos. Se intenta rendir por asfixia económica y hambre a un pueblo que se niega a renunciar a su independencia y a sus ideas: un genocidio, un ultraje a la humanidad.»
Meses después, el 27 de noviembre de 1992, en ocasión de un encuentro con pastores protestantes en el Centro Martin Luther King Jr. de La Habana, admitía el líder de la Revolución:
«Claro que para nosotros las consecuencias del bloqueo las pudimos resistir durante muchos años, debido a ciertas circunstancias: teníamos el 85% de nuestro comercio con la antigua comunidad socialista y con la Unión Soviética. El bloqueo nos hacía mucho daño, obstaculizaba el desarrollo de nuestro país, nos impedía el acceso a la tecnología, nos impedía el acceso a cualquier tipo de créditos en los organismos internacionales: Banco Interamericano, Banco Mundial, bancos norteamericanos, créditos, financiamientos, todo eso era inaccesible para nosotros; pero también eran inaccesibles desde Estados Unidos las mercancías que se comercian en el mundo, eran inaccesibles los alimentos y eran inaccesibles los medicamentos (…) Hoy el bloqueo nos hace mucho más daño porque antes teníamos
asegurados los suministros de combustible desde la URSS, teníamos asegurados los mercados de nuestras mercancías, teníamos asegurados los suministros de alimentos, de muchos alimentos importantes, medicamentos, muchas cosas, y hoy tenemos que ir a buscarlos al mercado mundial.»
En resumen, desde 1960 con la visita de Anastas Mikloyan a La Habana pero sobre todo a partir de 1962, Cuba había pasado de los brazos de un imperio a los brazos de otro. Las severas sanciones económicas y comerciales impuestas por una potencia dominante sólo podían ser compensadas, según Fidel Castro, por un cambio de potencia dominante o asociada pero nunca por un giro realista de la política económica.
Primera Resolución de la ONU impulsada por Cuba para reclamar el fin del ‘bloqueo’ (1992)
Al respecto conviene recordar que la primera Resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas impulsada por Cuba para reclamar el fin del “bloqueo norteamericano” tuvo lugar en 1992, treinta años después de la Decisión Ejecutiva de John F. Kennedy y cuando arreciaba lo peor del “Período Especial en Tiempo de Paz”, resultante de la caída del campo socialista. Antes, cuando la Unión Soviética financiaba a Cuba, el ‘bloqueo’ nunca fue un problema o asunto de tratar para Fidel Castro.
Bill Clinton (1993-2000)
- En agosto de 1994 se adoptan “medidas de respuesta” al éxodo masivo de Cuba a los EE.UU. En el marco de la Ley Torricelli se limitó la capacidad del gobierno cubano de obtener divisas extranjeras y se incrementa el flujo de información al pueblo cubano desde los EE.UU.
- El 12 de marzo de 1996 se sancionó la denominada Ley para la Libertad y la Solidaridad Democrática Cubana o “Ley Helms-Burton”. La norma preveía sanciones adicionales contra empresas extranjeras que mantuvieran relaciones comerciales con Cuba. Los buques que transportaban mercancías desde o hacia Cuba no podían entrar en los puertos estadounidenses. EE.UU. dejó de asignar fondos a las instituciones financieras internacionales que aportaran fondos a Cuba.
La Ley fue aprobada luego de que el ejército cubano derribara un avión norteamericano perteneciente a la organización Hermanos al rescate, que violaba repetidamente el espacio aéreo cubano lanzando panfletos que llamaban a la rebelión, y también salvando a balseros.
La Ley Helms-Burton reforzó las trabas económicas contra Cuba al implicar a otras naciones. Entre otras disposiciones, la norma impide a inversores extranjeros que hubieran invertido en Cuba a que operen en Estados Unidos. También prohíbe a los organismos internacionales de crédito (FMI y Banco Mundial) que concedan créditos a Cuba, lo que no sólo viola disposiciones de esas instituciones sino también las de la Asociación Internacional de Desarrollo y la cooperación financiera internacional.
En efecto, la reacción a este refuerzo del embargo norteamericano a la isla, que pretendía penalizar a las empresas de terceros países, llevó a la UE (Unión Europea) a fijar una política europea respecto de Cuba que rechaza el embargo norteamericano como medio para conseguir los objetivos comunes de apertura. En la cumbre de la UE celebrada en diciembre de 1996 en Dublín, los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea reiteraron que comparten con Washington los objetivos de fomentar el respeto a los derechos humanos, la democracia y las libertades fundamentales pero subrayaron que dichos objetivos no deben perseguirse por la acción unilateral a expensas de socios que comparten los mismos valores.
Antes de esa declaración, sin embargo, el enfrentamiento de Europa con EE.UU. tomó primero el camino del conflicto comercial, focalizado en las disposiciones extraterritoriales de la ley Helms-Burton y consiguieron en noviembre de 1996, la apertura de una comisión de arbitraje de la Organización Mundial de Comercio (OMC). Días después, el Consejo de Ministros de los 15 aprobó una Posición Común en la que equilibró el enfrentamiento con Washington con un discurso dirigido a La Habana que condicionaba la cooperación a los avances democráticos. Sin embargo, a diferencia de Estados Unidos, la UE reafirmó el principio de mantener abierto el diálogo con las autoridades de La Habana y con todos los sectores de la sociedad cubana.
Canadá y México se comprometieron a solicitar un panel trilateral a la OMC para abordar este problema, así como trabajar con otros miembros de la OEA para contrarrestar la ley norteamericana. El Comité Jurídico Interamericano, reunido en agosto de 1996 en Río de Janeiro, dictaminó por unanimidad que los fundamentos de la eventual aplicación de la ley Helms-Burton eran contrarios al derecho internacional. Once juristas de distintos países tomaron esa decisión unánimemente.
Fin del embargo de alimentos y medicinas
Cuando se acercaba el final del segundo mandato de Bill Clinton, en octubre de 2000, a raíz del paso de algunos huracanes devastadores por la isla y debido a la presión del lobby agrícola norteamericano en la búsqueda de nuevos mercados, el Congreso de EE.UU. aprobó la Trade Sanctions Reform and Export Enhacement Act. Dicha ley permitía, por razones humanitarias, la venta de productos agrícolas y medicinas a Cuba. Ello condujo a la primera suscripción de convenios comerciales con Cuba en 40 años que, en principio, proveyó de alimentos a la isla por un valor aproximado de 20 millones de dólares.
Si bien Castro dijo que esa compra era «excepcional», las exportaciones se mantuvieron y fueron aumentando hasta que, con los años, Estados Unidos se convirtiera en el primer abastecedor de alimentos a la isla. Es un dato que, no obstante, no solía difundirse demasiado en Cuba ni reconocido por sus defensores fuera de la isla ya que, aún acotado a unos pocos productos, entraba en contradicción con la propaganda oficial contra el embargo. Desde entonces, el embargo ya no era completo.
Pero esa ley, conocida por sus iniciales en inglés TSRA, sólo permite que las exportaciones a Cuba se paguen por adelantado y en efectivo e impide el uso del dólar y cualquier tipo de financiamiento. Al mismo tiempo, la importadora oficial cubana de alimentos Alimport no puede exportar a Estados Unidos, que mantiene las restricciones para transportar cargas cubanas hacia otros destinos. Los barcos deben regresar vacíos a sus puertos de origen. Estas limitaciones encarecen las importaciones desde EE.UU., causan un perjuicio económico a un país estructuralmente escaso de liquidez y obligan al gobierno cubano a buscar otros mercados con costos más altos pero mejores ventajas financieras como Canadá, Brasil, Vietnam, China, Rusia y Francia, España, Italia.
George W. Bush (2001-2009)
- En junio de 2004 los Departamentos de Hacienda y de Comercio actuaron sobre otras recomendaciones de la Comisión para una Cuba Libre a fin de restringir aún más las visitas a Cuba de familiares y la asistencia humanitaria privada. Las visitas familiares se limitaron a una vez cada tres años, el tiempo de permanencia en la isla se restringía a 14 días y no se permitía gastar en territorio cubano más de 50 dólares al día.
Barack Obama (2009-2017)
- El 17 de diciembre de 2014 ambos presidentes, Obama y Raúl Castro, anunciaron al mundo que se iniciaba el descongelamiento luego de cinco décadas.
- Comenzó a derogar aquellas medidas contra Cuba que le estaban permitidas como titular del Poder Ejecutivo.
- El restablecimiento oficial de las relaciones diplomáticas se produjo el 20 de julio de 2015 y en marzo de 2016 se realizó la segunda visita de un presidente norteamericano a Cuba desde 1928, cuando Calvin Collidge fue recibido en La Habana.
- Flexibilización de la normativa sobre viajes a Cuba y permitió cruzeras.
- Tachó a Cuba de la lista de países terroristas.
Donald Trump (2017-2021)
- Congeló las medidas favorables a Cuba dispuestas por Obama.
- Aumento de las restricciones financieras y bancarias contra el régimen cubano y aumento de las restricciones relativas al transporte marítimo a Cuba.
- Restricción de viajes y eliminación de cruzeras hacia Cuba.
- Volvió a incluir a Cuba en la lista de países terroristas: «Con esta acción, volveremos a exigir responsabilidades al gobierno cubano y enviaremos un mensaje claro: El régimen castrista debe poner fin a su apoyo al terrorismo internacional y a su infiltración en la justicia estadounidense.»
- Activó el Título III de la Ley Helms-Burton:
Joe Biden (2021-2025)
- Facilitar la reunificación familiar: Se restablece el Programa de Libertad Condicional para la Reunificación Familiar en Cuba y seguirá aumentando la capacidad de los servicios consulares y la tramitación de visados.
- Expansión de los viajes autorizados: Los vuelos regulares y chárter a lugares más allá de La Habana volverán a estar autorizados tras las restricciones aplicadas en 2019 y 2020.
- Apoyar un mayor acceso a los servicios, aplicaciones y plataformas de comercio electrónico de Internet en Estados Unidos.
- Permitir un mayor flujo de remesas hacia el pueblo cubano: En general, las remesas fluyen más libremente hacia el pueblo cubano. Específicamente, se elimina el límite actual a las remesas familiares de 1.000 dólares por trimestre por pareja remitente-receptor y las remesas donativas.
Embargo – Pro y Contra
Pro 1
Estados Unidos debe mantener el embargo a Cuba porque Cuba no ha cumplido las condiciones necesarias para levantarlo, y Estados Unidos parecerá débil por levantar las sanciones.
La Proclamación 3447 firmada por el presidente Kennedy el 3 de febrero de 1962 estableció el embargo contra Cuba para reducir «la amenaza que supone su alineamiento con las potencias comunistas».
El embargo se reforzó con la Ley sobre la Democracia Cubana (Cuban Democracy Act) de 1992 y la Ley sobre la Libertad y la Solidaridad Democrática en Cuba (Cuban Liberty and Democratic Solidarity Act) de 1996 (también conocida como Helms-Burton), que especificaba las condiciones para poner fin al embargo. Según la ley estadounidense, Cuba debe legalizar toda actividad política, liberar a todos los presos políticos, comprometerse a celebrar elecciones libres y justas en la transición a una democracia representativa, conceder libertad de prensa, respetar los derechos humanos reconocidos internacionalmente y permitir los sindicatos. Dado que Cuba no ha cumplido estas condiciones, no debe levantarse el embargo.
Levantar las sanciones unilateralmente sería un acto de apaciguamiento que podría envalentonar a Cuba a unir fuerzas con otros países como Venezuela, Nicaragua, Bolivia, China e Irán para promover sentimientos antiamericanos o el socialismo en el hemisferio occidental. Estados Unidos no debe arriesgarse a enviar el mensaje de que se le puede esperar o de que se tolerará la incautación de propiedades estadounidenses en países extranjeros, como hizo Castro en Cuba cuando tomó el poder.
Contra 1
Estados Unidos debe poner fin al embargo de Cuba porque su política de 50 años no ha logrado sus objetivos, y Cuba no representa una amenaza para Estados Unidos.
El 7 de febrero de 2012 se cumplieron 50 años del embargo, y el objetivo de obligar a Cuba a adoptar una democracia representativa aún no se ha logrado.
La relación de Cuba con la Unión Soviética durante la Guerra Fría suscitó preocupación por la seguridad nacional de Estados Unidos, pero esa época hace tiempo que terminó. La URSS se disolvió en 1991, y la política exterior estadounidense se ha adaptado al cambio en la mayoría de los aspectos, aparte del embargo. La Agencia de Inteligencia de Defensa de EEUU publicó un informe en 1998 en el que afirmaba que «Cuba no supone una amenaza militar significativa para EEUU ni para otros países de la región.» El embargo ya no puede justificarse por el temor a que el comunismo se extienda por el hemisferio occidental.
Fidel Castro renunció a la presidencia en 2008, y abdicó de su papel como líder del partido comunista de Cuba en 2011 debido a una enfermedad. Su hermano Raúl ocupó su lugar y, en abril de 2019, el vicepresidente Miguel Díaz-Canel, estrecho aliado de Castro, fue elegido presidente.
Si más de 50 años de sanciones no han derrocado al régimen castrista, no hay razón para pensar que el embargo vaya a funcionar nunca.
Pro 2
El gobierno cubano ha respondido sistemáticamente a los intentos de Estados Unidos de suavizar el embargo con actos de agresión, lo que hace temer lo que ocurriría si se levantaran totalmente las sanciones.
El presidente Carter intentó normalizar las relaciones con Cuba abriendo la Sección de Intereses de Estados Unidos (una embajada de facto) en La Habana en 1977. Fidel Castro orquestó entonces el Éxodo de Mariel, cuando envió a 125.000 emigrantes (entre ellos delincuentes y enfermos mentales) a Estados Unidos.
En 2003, el Presidente George W. Bush empezó a suavizar las restricciones para visitar a familiares en Cuba, pero endureció las normas en 2004 en respuesta a la represión de Cuba contra los disidentes políticos.
El presidente Obama relajó la política de viajes estadounidense en 2009 para permitir viajes ilimitados a Cuba para visitar a familiares. Ese mismo año, el gobierno cubano detuvo a un cooperante estadounidense y lo condenó a 15 años de prisión, y no fue puesto en libertad hasta diciembre de 2014.
Desde que Estados Unidos accedió a reabrir la embajada estadounidense en Cuba, el gobierno cubano ha seguido persiguiendo y deteniendo a sus propios ciudadanos. Las detenciones arbitrarias de corta duración aumentaron entre 2010 y 2016, pasando de una media mensual de 172 detenciones a una media mensual de 827 detenciones. Aunque la media había descendido en 2019, el gobierno cubano seguía deteniendo arbitrariamente a más de 227 personas al mes.
Contra 2
El embargo perjudica a la economía estadounidense.
La Cámara de Comercio estadounidense se opone al embargo, afirmando que cuesta a Estados Unidos 1.200 millones de dólares anuales en ventas perdidas de exportaciones.
Un estudio de la Cuba Policy Foundation, una organización sin ánimo de lucro fundada por antiguos diplomáticos estadounidenses, calculó que el coste anual para la economía estadounidense podría ascender a 4.840 millones de dólares en exportaciones agrícolas y producción económica relacionada. «Si se levantara el embargo, el agricultor estadounidense medio notaría una diferencia en su vida en un plazo de dos a tres años», afirmó el autor del estudio.
Un estudio realizado en marzo de 2010 por la Universidad A&M de Texas calculó que la eliminación de las restricciones a las exportaciones agrícolas y a los viajes a Cuba podría crear hasta 6.000 puestos de trabajo en Estados Unidos.
Nueve gobernadores estadounidenses publicaron una carta el 14 de octubre de 2015 instando al Congreso a levantar el embargo, en la que afirmaban: «Competidores extranjeros como Canadá, Brasil y la Unión Europea están arrebatando cada vez más cuota de mercado a la industria estadounidense [en Cuba], ya que estos países no se enfrentan a las mismas restricciones de financiación… El fin del embargo creará puestos de trabajo aquí en casa, especialmente en las zonas rurales de Estados Unidos, y creará nuevas oportunidades para la agricultura estadounidense.»
Pro 3
El embargo permite a Estados Unidos presionar al gobierno cubano para que mejore la situación de los derechos humanos.
Varias organizaciones internacionales han escrito sobre la larga historia de abusos contra los derechos humanos y represión en Cuba. Al menos 4.123 personas fueron detenidas por motivos políticos en 2011, y se calcula que en 2012 se produjeron 6.602 detenciones políticas.
El Servicio de Investigación del Congreso informó de que se calcula que hay entre 65.000 y 70.000 presos encarcelados en Cuba en mayo de 2012 (aunque el gobierno cubano informa de 57.337 presos), una de las cifras más altas del mundo per cápita.
La libertad de expresión y el derecho de reunión están severamente restringidos por el gobierno. La Ley Helms-Burton de 1996 declaró que Estados Unidos tiene la «obligación moral» de promover los derechos humanos de acuerdo con la Carta de las Naciones Unidas y la Declaración Universal de los Derechos Humanos, y el embargo es una herramienta de negociación.
Contra 3
El embargo perjudica al pueblo de Cuba, no al gobierno, como se pretendía.
A los cubanos se les niega el acceso a tecnología, medicinas, alimentos asequibles y otros bienes que podrían estar a su disposición si Estados Unidos levantara el embargo.
Un informe de la Asociación Americana para la Salud Mundial reveló que los médicos de Cuba tienen acceso a menos del 50% de los medicamentos del mercado mundial, y que la escasez de alimentos provocó un descenso del 33% en la ingesta calórica entre 1989 y 1993. El informe afirmaba: «Es nuestra opinión médica experta que el embargo estadounidense ha causado un aumento significativo del sufrimiento -e incluso muertes- en Cuba.»
Amnistía Internacional informó en 2011 de que «los tratamientos para niños y jóvenes con cáncer de huesos… [y] los medicamentos antirretrovirales utilizados para tratar a niños con VIH/sida» no estaban fácilmente disponibles con el embargo en vigor porque «se comercializaban bajo patentes estadounidenses.»
En abril de 2020, Cuba informó de que el embargo estadounidense estaba impidiendo la importación de importantes suministros y equipos médicos, así como de otros artículos de primera necesidad. El ministro cubano de Asuntos Exteriores, Bruno Rodríguez, tuiteó que el embargo era «el principal obstáculo para adquirir los medicamentos, equipos y material necesarios para enfrentar la pandemia».
Pro 4
Los cubano-americanos apoyan el embargo.
La representante estadounidense Ileana Ros-Lehtinen (R-FL), presidenta de la Comisión de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes, cubano-estadounidense y defensora del embargo desde hace mucho tiempo, escribió en un comunicado de prensa: «Además de imponer presión económica al régimen de Castro y responsabilizarlo de las acciones contra los intereses estadounidenses, el embargo es una postura moral contra la brutal dictadura. Durante los últimos 50 años, el embargo ha servido como una forma constante de solidaridad con el pueblo cubano.»
Una encuesta de 2019 reveló que el 51% de los cubano-estadounidenses apoyaban el embargo.
Contra 4
Promover la democracia prohibiendo a los estadounidenses viajar a Cuba es hipócrita. La mayoría de los estadounidenses desean mejorar los lazos diplomáticos y abrir las políticas de viajes y comercio con Cuba.
Restringir los derechos estadounidenses como medio para obligar a otro país a abrazar la libertad es hipócrita, como lo es exigir que Cuba adopte una democracia representativa, dada la larga historia de apoyo estadounidense a dictaduras brutales en países que favorecen los intereses estadounidenses, como Hosni Mubarak en Egipto y Augusto Pinochet en Chile.
Estados Unidos incluso respaldó al dictador cubano, el Presidente General Fulgencio Batista (que fue presidente electo de 1940 a 1944, y luego dictador respaldado por Estados Unidos de 1952 a 1958 antes de ser derrocado por Fidel Castro), alguien conocido por haber asesinado, torturado y encarcelado a disidentes políticos, porque era amigo de los intereses estadounidenses.
Una encuesta de opinión realizada en 2012 a más de 1.000 adultos estadounidenses reveló que el 62% de los encuestados pensaba que Estados Unidos debería restablecer relaciones diplomáticas con Cuba. Entre los estadounidenses encuestados, el 57% cree que debería levantarse la prohibición de viajar a Cuba, mientras que solo el 27% opina que debería mantenerse. En cuanto al embargo comercial, el 51% de los estadounidenses quiere abrir el comercio con Cuba, frente al 29% que no lo quiere.
Pro 5
Cuba debe ser objeto de sanciones porque se sabe que ha apoyado repetidamente actos de terrorismo.
El Departamento de Estado de Estados Unidos encuentra constantemente pruebas de la implicación de Cuba en el fomento de la violencia, la concesión de refugio a terroristas y la acogida de fugitivos estadounidenses. Miembros de Patria Vasca y Libertad (ETA), organización terrorista que opera en España, viven en Cuba. La activista de los Panteras Negras y asesina convicta Joanne Chesimard, conocida como Assata Shakur, es una de los más de 90 criminales que huyeron de Estados Unidos y recibieron asilo político en Cuba.
En 1996, el ejército castrista derribó dos aviones civiles estadounidenses, matando a cuatro personas[22]. [22] Cuba también ha apoyado a insurgencias armadas en América Latina y África.
Contra 5
Cubano-americanos y la mayor parte del mundo se oponen al embargo, y mantenerlo es perjudicial para la reputación de Estados Unidos entre la comunidad internacional.
Más del 80% de los cubanoamericanos encuestados en 2011 afirmaron que el embargo no ha funcionado muy bien o no ha funcionado en absoluto. Una encuesta de opinión realizada en 2012 a más de 1.000 adultos estadounidenses reveló que el 62% de los encuestados pensaba que Estados Unidos debería restablecer relaciones diplomáticas con Cuba.
Naciones Unidas ha denunciado formalmente el embargo estadounidense a Cuba todos los años desde 1991. En 2019, 187 países de la Asamblea General de la ONU votaron a favor de condenar la política estadounidense; solo Israel y Brasil se alinearon con Estados Unidos.
Pro 6
Cuba no ha demostrado su voluntad de negociar de buena fe con Estados Unidos.
El presidente Barack Obama declaró en una mesa redonda «Abierto a preguntas» el 28 de septiembre de 2011: «Ahora, lo que hemos tratado de hacer es enviar una señal de que estamos abiertos a una nueva relación con Cuba… Tengo que ver una señal de vuelta del gobierno cubano… para que podamos estar plenamente comprometidos con ellos. Y hasta ahora, al menos, lo que no hemos visto es un verdadero espíritu de transformación en Cuba que justifique la eliminación del embargo».
Fidel Castro respondió al día siguiente llamando «estúpido» a Obama y diciendo: «Muchas cosas cambiarán en Cuba, pero cambiarán con nuestro esfuerzo y a pesar de Estados Unidos. Quizás ese imperio caiga primero».
A pesar de que el presidente Obama hizo esfuerzos para normalizar las relaciones diplomáticas con Cuba en 2015, el gobierno cubano no ha logrado mejorar en materia de derechos humanos. Según un informe de Human Rights Watch de 2018, «la detención se utiliza a menudo de forma preventiva para impedir que las personas participen en marchas pacíficas o reuniones para debatir sobre política.»
Contra 6
El libre comercio, y no el aislamiento de un embargo, puede promover la democracia en Cuba. Además, el levantamiento del embargo presionaría a Cuba para que resolviera los problemas que antes achacaba a las sanciones estadounidenses.
El comercio con China condujo a reformas económicas que situaron a 100 millones de personas por encima del umbral de la pobreza y mejoraron el acceso a la sanidad y la educación en todo el país.
Los funcionarios cubanos no se han visto obligados a asumir la responsabilidad de problemas como un sistema sanitario que falla, la falta de acceso a los medicamentos, el declive de la industria azucarera, unos sistemas de fontanería decrépitos y la contaminación del agua, porque utilizan el embargo como chivo expiatorio. Al parecer, el Ministro de Asuntos Exteriores cubano culpó al embargo de un total de 1.660 millones de dólares en daños a la economía cubana.
El Presidente Bill Clinton dijo en una entrevista en 2000: «[A]veces pienso que [Fidel Castro] no quiere que se levante el embargo… porque mientras pueda culpar a Estados Unidos, entonces no tiene que responder ante su propio pueblo por los fracasos de su política económica.»
Pro 7
Dado que prácticamente no existe sector privado en Cuba, la apertura del comercio sólo ayudaría al gobierno, no a los ciudadanos cubanos normales. Además, Estados Unidos puede atacar al gobierno cubano con su embargo sin dejar de ayudar a los ciudadanos cubanos.
El 90% de la economía es propiedad del Estado, lo que garantiza que el gobierno y los militares cubanos cosechen los beneficios de la apertura comercial con Estados Unidos, y no los ciudadanos particulares. Las empresas extranjeras que operan en Cuba están obligadas a contratar trabajadores a través del Estado, y los salarios se convierten en moneda local y se devalúan en una proporción de 24:1, por lo que un salario de 500 dólares se convierte en una paga de 21 dólares. Un trabajador cubano declaró: «En Cuba es un gran mito que vivamos del Estado. En realidad, es el Estado el que vive de nosotros».
La política estadounidense permite visitar a familiares y enviar dinero a parientes en Cuba, así como viajar por razones humanitarias y educativas. Más de mil millones de dólares en remesas (dinero transferido desde el extranjero) se envían a familias cubanas cada año, en su mayoría desde parientes en Estados Unidos. El Congreso concedió a la USAID un presupuesto total de 364 millones de dólares entre el año fiscal 1996 y el año fiscal 2019 para promover la democracia y los derechos humanos en Cuba.
Contra 7
El embargo impide que el pueblo cubano se incorpore a la era digital al apartarlo de la tecnología y restringe el flujo electrónico de información a la isla.
Menos de uno de cada cuatro cubanos accedió a Internet en 2011.
Aunque el gobierno cubano comenzó a permitir el acceso a internet en hogares privados en 2019, la mayoría del acceso es demasiado caro para un uso generalizado, costando a los residentes alrededor del 26% del salario promedio por lo que equivale al 7% de los datos de internet del estadounidense promedio. Y el gobierno sigue controlando el acceso legal a internet.
Pro 8
El embargo debe mantenerse porque la apertura de los viajes es insuficiente para promover el cambio en Cuba. Muchos países democráticos ya permiten viajar a Cuba sin ningún resultado.
Levantar todas las restricciones de viaje a Cuba no conduciría a una mejora de las condiciones ni a la extensión de la democracia.
Más de 2,7 millones de personas de todo el mundo visitaron Cuba en 2011, incluidos más turistas de Canadá que de cualquier otro país. A pesar del flujo constante de turismo procedente de países occidentales, el gobierno cubano sigue manteniendo un control total sobre su población.
La mayoría de los ciudadanos cubanos tienen prohibido el acceso a zonas turísticas como centros turísticos y playas, por lo que el contacto con los ciudadanos estadounidenses de vacaciones allí sería limitado.
Contra 8
Estados Unidos no debe aplicar a Cuba políticas comerciales y de viajes diferentes de las que aplica a otros países con gobiernos o políticas a los que se opone.
Estados Unidos comercia con China, Venezuela y Vietnam a pesar de su historial de violaciones de los derechos humanos.
El Presidente George W. Bush levantó las sanciones comerciales a Corea del Norte en 2008 ante la preocupación por el deseo de este país de desarrollar armas nucleares.
Los estadounidenses pueden viajar a otros países comunistas, naciones conocidas por sus violaciones de los derechos humanos e incluso lugares incluidos en la lista de Estados patrocinadores del terrorismo. Los ciudadanos pueden ir a países como Birmania, Irán y Corea del Norte si se les concede un visado.
No hay justificación para señalar a Cuba como la única nación del mundo que está fuera de los límites.
A intervalos regulares desde 1992, la Asamblea General de la ONU vota la Resolución ‘Necesidad de poner fin al embargo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba’, presentada por Cuba para poner fin al embargo estadounidense. a esto, el gobierno cubano redacta cada vez un informe de una página sobre los efectos del embargo en Cuba. Es bien sabido que las cifras y estadísticas cubanas deben tratarse siempre con cautela, ya que suelen estar manipuladas y falsificadas, como demuestran numerosas pruebas.
«El bloqueo es una violación flagrante de la Carta de las Naciones Unidas y del derecho internacional, incluidos los principios de igualdad soberana, no injerencia en los asuntos internos de los Estados y respeto de la autodeterminación y la independencia.También es una violación masiva, flagrante y sistemática de los derechos humanos de los cubanos.» (Informe del Secretario General [Reporte escrito por Cuba], 20 de enero de 2022)
Sin embargo, sólo disponen para su información del informe unilateral de Cuba, lo que no representa objetividad en el conocimiento del contexto por parte de los países.
«La dirigencia cubana culpa al embargo norteamericano por los problemas económicos analizados pero, desde el 2002, el grueso de la importación de alimentos proviene de los EE. UU. que era el quinto socio comercial de Cuba en el 2007. Sin disminuir el efecto adverso del embargo, la causa fundamental de dichos problemas ha sido la política económica del pasado medio siglo: colectivización y centralización de virtualmente toda la economía, siete cambios de organización económica y cuatro en la estrategia de desarrollo, así como virtual eliminación del incentivo individual. A pesar de la antigua ayuda soviética y venezolana Cuba no ha transformado su estructura productiva, logrado la autosuficiencia alimentaria, ni tampoco ha generado suficientes exportaciones para pagar por sus importaciones crecientes.»
Carmelo Mesa-Lago
Otras fuentes: Pedro Cornelio von Eyken, Carmelo Mesa-Lago, Ramón González Férriz, Ingo Juchler, José Carlos Cueto, ProCon.org