La venta de servicios por parte de las llamadas «misiones internacionalistas» de Cuba, que incluye mayormente servicios médicos y de salud, ha sido la principal fuente de ingresos del Gobierno de Cuba en el extranjero desde por lo menos 2005 – tres veces más que el turismo.
Misión médica internacionalista: Guerreros por la esperanza, ejército de batas blancas como les llamaba Fidel Castro
Cuando Fidel Castro fundó las misiones internacionalistas – entre ellos la más conocida: la brigada del contingente «Henry Reeve» de los médicos cubanos – se dice que le guiaba ese sentimiento profundamente humanista, solidario y altruista que siempre le distinguió, y que hoy, más que nunca se ha hecho presente lo mismo al interior de la Isla que más allá de sus fronteras. Hasta medios internacionales y otros gobiernos han creído ver en estas brigadas un gesto altruista y de solidaridad del régimen cubano.
Algo que, según informes y denuncias de numerosos organismos internacionales defensores de derechos humanos – Amnistía Internacional, Human Rights Watch, la ONU, Prisoners Defenders -, está muy lejos de ser así.
Discurso de Fidel Castro en el acto de constitución del Contingente Internacional de Médicos Especializados en Situaciones de Desastre y Graves Epidemias «Henry Reeve», 2005:
«…Aunque cada persona y cada pueblo tiene derecho a una vida sana y a disfrutar el privilegio de una existencia prolongada y útil, las sociedades más ricas y desarrolladas, dominadas por el afán de lucro y el consumismo, han convertido los servicios médicos en vulgar mercancía, inaccesibles para los sectores más pobres de la población. En muchos países del Tercer Mundo tales servicios apenas existen…
…Se pudiera calificar hoy a nuestra Patria con toda justicia como el país que más ha hecho en el mundo para compartir con otros pueblos sus conocimientos y experiencias médicas. Ni una sola vez, a lo largo de su abnegada historia revolucionaria, nuestro pueblo dejó de ofrecer su ayuda médica solidaria en caso de catástrofes a otros pueblos que la requirieran, sin importar cuán abismales eran las diferencias ideológicas y políticas, o las graves ofensas recibidas de los gobiernos de cualquier país.
Nuestros conceptos sobre la condición humana de otros pueblos y el deber de la hermandad y la solidaridad jamás fueron ni serán traicionados. Decenas de miles de médicos y profesionales de la salud cubanos esparcidos por el mundo son testimonio irrebatible de lo que afirmo. Para ellos no existirán jamás barreras idiomáticas, sacrificio, peligros u obstáculos…
…Al cabo de más de cuatro décadas, y finalizando ya el período especial, los servicios médicos se convirtieron en el más importante renglón del intercambio de bienes y servicios de nuestro país con el mundo en la esfera de la economía, sin que por ello Cuba haya dejado de brindar su cooperación médica de forma absolutamente gratuita a más de 60 países del Tercer Mundo que no disponen de recursos económicos. Así ha sido y será siempre…
…Las decenas de miles de especialistas en Medicina General Integral, así como los Licenciados en Enfermería y Tecnólogos de la Salud cubanos que cumplen o han cumplido misiones en el exterior constituyen una cantera inagotable para el Contingente “Henry Reeve”…
…Independientemente de los conocimientos como médicos generales, los más jóvenes, o los especialistas en Medicina General Integral, que serán la mayoría, u otras especialidades, y sea cual fuere el lugar de nuestro país o del mundo donde desempeñen sus funciones normales, todos los miembros del Contingente deben poseer sólidos conocimientos epidemiológicos y de enfermedades asociadas a catástrofes, dos idiomas extranjeros de los más usuales; poseer condiciones físicas apropiadas y, según el caso, la disposición y preparación necesarias para trasladarse rápidamente por diversos medios al punto donde se les necesite con urgencia…
…Nosotros ofrecemos formar profesionales dispuestos a luchar contra la muerte. Nosotros demostraremos que hay respuesta a muchas de las tragedias del planeta. Nosotros demostramos que el ser humano puede y debe ser mejor. Nosotros demostramos el valor de la conciencia y de la ética.
¡Viva el glorioso Contingente Internacional “Henry Reeve”!»
Fuente: Discurso de Fidel Castro en el acto de constitución del Contingente Internacional de Médicos Especializados en Situaciones de Desastre y Graves Epidemias «Henry Reeve», 2005

Contingente «Henry Reeve»
Durante casi seis décadas, el régimen cubano ha ”exportado” trabajadores transitorios a América Latina, el Caribe, Africa y Asia. Al menos 85 empresas estatales de Cuba venden servicios de exportación bajo acuerdos bilaterales de “cooperación” de gobierno a gobierno o del gobierno cubano con empresas radicadas en el exterior (por ejemplo SMC: Comercializadora de Servicios Médicos Cubanos) Según Cuba, el 75 por ciento son profesionales de la salud; el resto son entrenadores deportivos, arquitectos, geólogos, músicos, marineros, torcedores de tabaco, obreros de la construcción y muchos en otras capacidades.
La diplomacia médica ha sido un elemento central de la estrategia de influencia mundial de Cuba “revolucionaria.” La Revolución que llegó al poder el 1ro de enero de 1959 buscó legitimarse con la educación y asistencia sanitaria universales y gratuitas. Con el giro marxista-leninista del nuevo gobierno, muchos médicos se fueron al exilio y Cuba tardó algunos años en volver a alcanzar altos índices sanitarios. Gracias al enorme aparato de propaganda con proyección mundial que montó Fidel Castro, pronto logró una opinión internacional muy favorable. Aunque muchos profesionales de la salud cubanos reportan que la manipulación de las estadísticas es sistemática y que muchos ”logros” son fabricados, el control totalitario ha permitido posicionar a Cuba como una potencia médica.
Fidel Castro percibió el gran valor estratégico del ”humanitarismo”. Médicos reportan que lo concebía como un cálculo político, convencido de que todo el que recibiera educación o atención médica gratuita se convertiría en un aliado de la Revolución y, en el peor de los casos, jamás sería su enemigo.
En 1960 envió una brigada médica a Argelia y asistencia de desastre a Chile después de un terremoto. A partir de sus resultados exitosos, se diseñó una brillante estrategia para brindar atención médica en el mundo subdesarrollado que generara divisas y promoviera objetivos económicos del régimen a la vez que le cosechara influencia política, prestigio, legitimidad y apoyo.
Las misiones médicas proporcionan servicios de salud a poblaciones desatendidas en los países anfitriones donde usualmente escasean los médicos o éstos no están dispuestos a ir a lugares remotos y/o peligrosos.



Los trabajadores cubanos van “en misión” al extranjero usualmente por dos o tres años. Es difícil encontrar información oficial sobre números, países, etc. La información que proporciona el gobierno cubano es históricamente escasa, inexacta y contradictoria. Cuba reporta alrededor de 65,000 colaboradores cubanos en más de 60 países de los cuales 46,000 estaban en Venezuela en 2017.
Sobre cuántos son trabajadores de la salud, en el 2006 se reportó que más de cien gobiernos habían firmado pactos para garantizar una presencia sostenida de profesionales de la salud cubanos en sus países: 6 en los años 60; 22 en los años 70; 11 en los años 80; 47 en los años 90; y 15 del 2000 al 2006. En noviembre 2008 la prensa oficial cubana informó que había 38,544 profesionales de la salud cubanos sirviendo en 75 países, la gran mayoría (29,296) en Venezuela, de los cuales 17,697 eran médicos. En septiembre 2018, reportó 21,000 colaboradores de la salud en Venezuela a los que 500 más médicos se unirían. Fue a partir del 2003 que la exportación de servicios de Cuba recibió un enorme impulso con la contratación de decenas de miles de cubanos para las “misiones sociales bolivarianas” en Venezuela.
La Brigada Henry Reeve es la «marca» que Cuba utiliza no solamente para los trabajadores profesionales de salud sino en muchos casos para explotar a recién graduados en medicina y otras especialidades de la salud, pero también a los estudiantes de medicina que aún no se han graduado, que ejercen en los países anfitriones como si fueran médicos.
En efecto, Cuba ofrece la licenciatura a los estudiantes a cambio de tiempo de Servicio Social en dichos países. En muchas ocasiones estos profesionales viajan sin cobrar nada por la Misión, pero Cuba sí obtiene cuantiosos beneficios por su trabajo. La realidad no puede estar más lejos del altruismo. La explotación en las misiones Henry Reeve, en condiciones infrahumanas, con hacinamiento, y las mismas condiciones de explotación que en el resto de las misiones, llevó a jóvenes médicos a indicar que estas misiones «son un engaño» y por lo tanto nunca más participaron en ellas.
«Estudié medicina por vocación. Solía dormir entre tres y cuatro horas porque estudiaba mucho. Trabajé duro en mi primer año de práctica, tomé muchos turnos adicionales. Después de graduarme, me dijeron que si iba a una Misión Médica a Venezuela ganaría experiencia en mi campo y que ese tiempo contaría como los tres años de Servicio Social obligatorio que todos los graduados deben completar en Cuba antes de poder acceder a puestos completos. Firmé voluntariamente un contrato por un período de tres años, pero no tuvo tiempo de leerlo, ni se me dieron una copia personal.»
Testimonio de una médico cubana sobre la Misión, 2019
Denuncia de 622 médicos contra el gobierno cubano
Que las condiciones en las Misiones Internacionalistas no son como las pinta el gobierno cubano se ha dado a conocer a través de muchos médicos y trabajadores de la salud que abandonaron las misiones y dan testimonio de la realidad de las mismas.
En el primer escrito de denuncia de 2019 en la Corte Penal Internacional y Naciones Unidas, la ONG madrileña ‘Prisoners Defenders’ ha presentado las leyes y el entorno que deben analizarse respecto a las misiones médicas cubanas. También presentó contratos de los médicos en misión con condiciones violatorias de numerosos derechos humanos, y 110 testimonios con las estadísticas de declaración confirmando que los hechos se han dado a gran escala de forma universal entre los médicos cubanos en misión.
El 6 de enero de 2020, tras un trabajo de documentación de 6 meses, la ONU emitió una comunicación acusatoria a Cuba, a través de los Mandatos de la Relatora Especial sobre las formas contemporáneas de la esclavitud, incluidas sus causas y consecuencias y de la Relatora Especial sobre la trata de personas, especialmente mujeres y niños, donde se indica que, con información recibida en la demanda e información “de primera mano”, “las condiciones de trabajo reportadas podrían elevarse a trabajo forzoso, según los indicadores de trabajo forzoso establecidos por la Organización Internacional de Trabajo. El trabajo forzoso constituye una forma contemporánea de esclavitud”.
En 2020, la ONG madrileña Prisoners Defenders elaboró una ampliación de la denuncia de 2019 ante la Corte Penal Internacional, así como ante la ONU en Ginebra. Un grupo de 622 testimonios denuncia al gobierno cubano, en parte públicamente y en parte de forma anónima, ya que ellos y sus familiares temen represalias.
Los datos resumidos y los testimonios de la denuncia se reproducen parcialmente en este sitio web y sirven para explicar y aportar pruebas sobre las condiciones de las misiones.
Fuente: Denuncia de Prisoners Defenders

400’000 trabajadores de la salud en 164 países – ¿Cooperación absolutamente gratuita?
Según el gobierno cubano, a lo largo de un período de casi 60 años, Cuba ha enviado más de 400.000 trabajadores de la salud a 164 países para abordar crisis de corto plazo, desastres naturales, la pandemia de Covid-19 y para apoyar a sistemas de salud locales. (Fuente: artículo del periódico Granma, 2020)
Como dijó Fidel Castro en su discurso mencionado arriba y como lo repiten muchos medios y organizaciones internacionales simpatizantes con el modelo socialista cubano, la cooperación médica es de forma absolutamente gratuita, algo que no corresponde a la verdad.
Durante décadas, el hecho de que Cuba recibía pago por sus servicios había sido un “secreto de Estado”. Los acuerdos comerciales se presentaban como “ayuda humanitaria” aunque los gobiernos de los países receptores u otros países y organizaciones internacionales le pagaban a Cuba. Pero, dado que Cuba reporta ciertas estadísticas económicas y que los ingresos por los servicios de exportación llegaron a ser muy preponderantes, en el 2010 el gobierno reconoció públicamente que recibía pago. Sostuvo que ponía los ingresos al servicio del sistema sanitario cubano, lo que no ha coincidido con el progresivo descalabro de la salud pública cubana.
En muy pocos casos Cuba no cobra por sus servicios, tal como cuando envía brigadas para ayudar en desastres naturales, las que usa para introducirse en nuevos mercados. En algunos países, los cubanos han desplazado a los médicos locales y/o Cuba percibe una remuneración mayor en relación con los médicos nativos. Los gobiernos anfitriones habitualmente pagan los servicios cubanos con fondos públicos.
¿Si los servicios no son gratuitos: cuanto pagan los países a Cuba?
Cuba siempre negocia convenios lucrativos para los médicos que exporta. Generalmente lo hace a través del país anfitrión. Si un país no dispone de los recursos necesarios lo hace a través de un tercer país más rico, en lo que llama una Colaboración Tripartita.
Las misiones de internacionalización representan la partida más alta de ingresos por servicios de exportación de Cuba, tres veces superior al turismo, y representan entre el 40% y el 50% de las partidas presentes en la balanza de pagos exterior de Cuba = una cifra anual promedia de 8’500 millones de dólares!
Según los Convenios que hace Cuba con los países el promedio de lo que paga el país anfitrión al Gobierno de Cuba por cada médico cubano es un poco más de 3’500 dólares mensualmente.
¿Cuanto recibe el trabajador de salud cubano mensualmente de pago en la Misión?
Por los testimonios de los médicos de la denuncia de Prisoners Defenders y por contratos existentes como pruebas se conoce sobre la remuneración de los médicos en misión; existen diferentes modelos. Tienen como remuneración, con diferencias en este aspecto según los países de misión,
una parte a) fija en el país de misión,
otra parte b) para la familia, entregada en Cuba,
otra c) que queda congelada hasta el final de la misión 2 ó 3 años después y que en la mayoría de los casos no se recibe, o al menos se recibe pocas veces en su totalidad, y
una parte d) que corresponde al salario en cuba, en pesos cubanos, que el médico recibía en Cuba, también para la familia y entregado en Cuba a ésta.
La partida salarial a) suele ser inferior al salario mínimo de trabajo en el país extranjero, casi siempre, si bien en casos excepcionales ni siquiera está presente, es decir, el médico acude, normalmente al terminar la carrera o en los últimos cursos y a cambio de la graduación si pasan x tiempo en misión, sin recibir dinero, Estos son un 6% de los casos de los 405 testimonios analizados, si bien Cuba en todos los casos sí recibe cuantiosos ingresos por todos los médicos, bien pagados por el Estado receptor o por terceros (Acuerdos Tripartitos).
En los 29 países que se describen en los 405 testimonios, el monto medio de esta parte a) es de 426 dólares al mes, bien en divisa o en moneda nacional, una fracción de lo que cobran los médicos profesionales de su cualificación de estos países.
La partida salarial b) no siempre está presente, sólo en el 40% de los casos, y el monto medio entre los 405 testimonios, de los casos en los que está presente, es de unos 81 dólares al mes. Los pagos en Cuba a la familia normalmente se realizan mediante tarjetas de débito en Cuba que la familia debe usar para obtener el dinero, actuando el Estado como banco y mediador en todas las transacciones, el cambio obligatorio de dólares o la moneda nacional del país de misión a pesos cubanos, y cobros por servicios.
La partida salarial c) sólo existe en un 45% de los 405 testimonios, y queda en una cuenta bancaria de SMC (Comercializadora de Servicios Médicos Cubanos) en Cuba durante toda la misión, 3 años usualmente, y sólo al final, al volver a Cuba, el médico tendría derecho hipotético a cobrarlo. El importe medio de esta parte c) es de media, para aquellos que la tienen estipulada, de 216 dólares al mes retenidos en Cuba. La parte congelada, cuando está presente, siempre está sujeta a una cláusula que impone la condición no sólo de terminar la “misión”, sino además volver a Cuba. En caso contrario se pierde todo lo supuestamente acumulado. Las misiones duran, como hemos visto, una media de 3 años.
Es, en el fondo un capital de fidelización a largo plazo, se supone que para evitar la deserción de los profesionales. Si bien esta práctica la idea es que debería poder servir de incentivo, el problema surge porque la suma de todos estipendios medios contantes, en mano para el colaborador o sus familiares en Cuba (partes a, b y d), es bajísima, 490 dólares al mes por lo que no tiene sentido retrasar una parte imprescindible para necesidades básicas hasta terminar la misión, y es un capital “supuestamente” acumulado porque además muchos de los trabajadores que debían cobrar la parte congelada confiesan o que no la cobraron al terminar la misión, o que no se la entregaron al completo, o que la cobraron poco a poco y por tanto no les dejaban extraerla del banco al completo de una vez en ningún caso. En la práctica se convierte en un engaño y una manipulación para demasiados de ellos, no un incentivo real en la práctica, tras regresar de la misión.
La partida salarial d) es bastante más común, junto con la a), y está presente en un 82,22% de los 405 testimonios recabados. Es el salario que el médico percibía en Cuba cuando ejercía en la isla, y la media declarada por los declarantes de los que su familia cobraba esta parte, el 82,22% mencionado, es de 37 dólares al mes, entregados en pesos cubanos a la familia directamente.
La parte fija y contante (sumando a, b y d, ponderado por el porcentaje de ellos que reciben cada una) es la mínima para apenas subsistir en el país de destino, y en no pocos casos por debajo del nivel de pobreza del país extranjero. Muchas veces viven de la caridad.
En resumen:
a) 426 dolares al mes pagados al médico cubano directamente en el país de misión (94 % de los testigos)
b) 81 dolares al mes pagados a la familia del médico en Cuba (40 % de los testigos)
c) 216 dolares al mes congelados en una cuenta en Cuba (45 % de los testigos)
d) 37 dolares al mes pagados a la familia del médico en Cuba (82 % de los testigos)
Cuba cobra a los paises de Misión salarios por cada médico cubano que corresponden a lo que cobran los médicos profesionales de misma cualificación de estos países – un promedio de 3’500 dolares al mes.
Pero los cubanos que trabajan en las Misiones solamente reciben un promedio de 490 dolares al mes!
médico cubano = 14 % del salario / el Gobierno de Cuba = 86 % del salario
Todos los contratos, además de suponer ingresos desde el 10% al 25% de lo que el gobierno cubano factura por los profesionales, además retienen una cierta cantidad de dinero mensual a los profesionales con pretextos que a veces son manifiestamente falsos. Por ejemplo, en el caso de Mais Médicos en Brasil se les hacía pagar el registro anual en el Consejo Regional de Médicos en Brasil, cuando en realidad no estaban registrados, y precisamente no lo estaban porque expresamente en el acuerdo con Brasil se quiso que operaran en dicho país sin estar convalidados como médicos ni colegiados, pues de lo contrario su convalidación de títulos y estar colegiados en el país eran factores clave que podrían hacer más sencilla su “deserción”.
En todas las misiones los profesionales eran obligados a pagar de su salario las cuotas al Partido Comunista de Cuba o, como el régimen cubano las denomina, las “Organizaciones de Masas”. Según las declaraciones, esto se da en un 63% de los casos estudiados. Los importes que los declarantes de la presente ampliación de denuncia pagaban mensualmente por ellas era de 5 a 10 dólares al mes de media, teniendo que pagarlas de su salario, según su propio testimonio, un 63% de los 405 casos presentes, por lo que es una práctica bastante generalizada en las “misiones” de colaboración.
“Abandoné la Misión porque ya era hora de romper las cadenas del silencio. No soy esclavo de nadie y menos de un gobierno, menos trabajar por la miseria que Cuba nos estaba dando y ellos se quedaban con el 75% de nuestro salario.»
Testimonio de un médico cubano sobre la Misión, 2018


Reclutamiento en las misiones
Los trabajadores civiles cualificados (graduados en educación superior) en Cuba tienen artículos en una serie de leyes dedicados (como los que afectan a la migración, misiones, viajes o a dejar la profesión, o como se nombra en Cuba oficialmente, “liberarse”) que les afectan gravemente.
En Cuba se denomina, incluso en la jerga oficial, la “liberación” de la profesión, o quedar “liberado”, cuando no sólo se deja una actividad cualificada para el Estado o empresa estatal, sino además se “libera” al profesional de los impedimentos para viajar, o “regulación”, otro término de la jerga oficial. Por defecto eventualmente todos los profesionales cualificados están “regulados”, porque para el gobierno cubano “realizan actividades vitales para el desarrollo económico, social y científico-técnico del país”.
Leyes cubanas migratorias que impiden dejar la profesión y/o viajar
> Los profesionales no pueden tener un pasaporte ordinario (“Corriente”) – Ley N. 1312 «Ley de Migración, artículo 23
> Los profesionales, para poder migrar, no pueden «liberarse» de la profesión durante 5 años – Decreto 306, art. 2.a) establece explícitamente un plazo de 5 años para sustituir al profesional
> Salir del país sin permiso explícito se castiga con la cárcel: – Código Penal de Cuba: SECCIÓN DOS: Salida Ilegal del Territorio Nacional. ARTÍCULO 216.1 y ARTÍCULO 217.1
> Los profesionales no pueden ir al extranjero sin una autorización especial/restrictiva – El Decreto Nº 306, Tercera Disposición Final, decide «los cuadros y trabajadores que requieren autorización para viajar al exterior por asuntos particulares, así como su impacto en el desarrollo del sector, rama o actividad y en la estabilidad de los recursos humanos».
La mayoría de los médicos cubanos no eligí voluntariamente inscribirse a una Misión Internacionalista. Los testigos en la denuncia de ‘Prisoners Defenders’ declararón:
| 14 % | Fuí ‘voluntario’ por razones económicas. |
| 16 % | Fuí ‘voluntario’ por razones coercitivas. |
| 70 % | No me ofrecí voluntario. |
Razones económicas:
| 88 % | Influía la situación de extrema pobreza que se vive en Cuba y el bajo salario que percibía como profesional. |
| 69 % | Influía la imposibilidad de obtener alternativas viables a la situación de precariedad laboral en Cuba. |
Razones coercitivas:
| 40 % | Influía la Ley de Migración que me impedía la salida y la emigración familiar. |
| 34 % | Tenía temor a ser marcado negativamente en mi entorno laboral y/o personal. |
| 33 % | Me habían inculcado que estaba en deuda con el Estado por haber recibido la educación gratuita. |
«Fue la vía de escape, para culminar más de dos años de Servicio Social Obligatorio en áreas de difícil acceso donde laboraba sin las más mínimas condiciones ni recursos a más de 50km de mi hogar y sin la posibilidad de transporte ni alojamiento en el Consultorio Médico al que fui asignado debido a la precariedad estructural y funcional de la edificación. Debí complementar Guardias Médicas no remuneradas cada 4-5 días en áreas de difícil acceso sin las menores condiciones y sin transporte sin derecho a reclamaciones o pena de perder el derecho a la Misión Internacionalista.»
Testimonio de un médico cubano sobre la Misión, 2019
«Si no te enrolabas en misión no te dejaban salir a más ningún lado, además siempre ejercen presión y no te dejan escoger nada «. Nos apuntamos ‘voluntariamente’ por la necesidad de salir de Cuba, pero una vez que eres seleccionado para salir, si te niegas vas a ser marcado negativamente siempre en tu centro laboral.»
Testimonio de un médico cubano sobre la Misión, 2019
Las declaraciones reflejan la desesperación por viajar, emigrar, salir del país, debido a las restricciones de viaje que los profesionales tienen primero, al no tener derecho a tener un Pasaporte Corriente, segundo, a viajar al extranjero, y tercero, a emigrar libremente.





Al Gobierno Cubano le sirve mucho de usar las Misiones Internacionalistas de propaganda para seguir manteniendo el imágen de la pequeña isla Cuba como Potencia Médica ayudando solidariamente y con altruismo el mundo pobre.
Por supuesto, no se trata de negar la motivación personal y la notable dedicación de muchos médicos cubanos en las misiones, a pezar de las circunstancias, sino de ver a través del sistema cubano que hay detrás y denunciar las condiciones inhumanas que hay en él.
Contrato laboral, requisitos y reglas en la Misión Internacionalista
El gobierno anfitrión permite a los cubanos ejercer sin los requisitos usuales de convalidación de títulos a pesar de conocerse que la capacitación de muchos es inadecuada y que los pacientes, usualmente muy pobres, carecen de protecciones adecuadas en caso de mala praxis. Algunos países también tienen suficientes profesionales de la salud, incluyendo médicos, pero traen a los cubanos por razones políticas y para apoyar a Cuba. En ciertos países se ha despedido a médicos locales para reemplazarlos por cubanos. Por otro lado, los resultados de las misiones son cuestionables, ya que los sanitarios cubanos tienen órdenes de alterar las estadísticas sistemáticamente. En el extranjero los médicos cubanos son sometidos por administradores cubanos a muchísimas restricciones reglamentarias y arbitrariedades, vigilancia constante y medidas disciplinarias. Deben asistir a reuniones políticas, delatar a sus colegas y acatar numerosas medidas arbitrarias. Están vigilados constantemente y prohibidos de relacionarse con personas no revolucionarias, de contraer matrimonio con lugareños, pasar la noche fuera del albergue, salir a ciertas horas, etc. En algunos países están forzados a manipular las estadísticas para cumplir con metas exageradas y deben inducir a la población a votar por políticos socialistas.
El esquema viola el Protocolo sobre la Trata de Personas de 2003, varios convenios de la Organización Internacional del Trabajo, tales con el 29 sobre trabajo forzado y el 95 sobre la protección del salario, y otros acuerdos internacionales.
Los testigos en la denuncia de ‘Prisoners Defenders’ declararón:
| 32 % | No me presentaron contrato alguno. |
| 35 % | Firmé un contrato, pero no me dieron copia. |
| 33 % | Sí, me presentaron un contrato y obtuve copia del mismo. |
| 37 % | No me presentaron un contrato laboral para firmar que estipulara salario, condiciones, derechos, horarios de trabajo, etc. |
| 87 % | No me ofrecieron cláusulas de beneficios por peligrosidad, horas extra, seguro de baja, etc. |
| 77 % | No conocí el destino final (ciudad, hospital, etc.) o se incumplió al llegar al país de destino. |
| 75 % | Debía asistir a un curso del Partido Comunista de Cuba para reforzar los principios «revolucionarios». («Curso de Preparación Política e Ideológica para Colaboradores Internacionalistas en el Sector de la Salud») |
| 55 % | Me ponían impedimentos para tener mi diploma de estudios y experiencia legalizado. |
| 11 % | Sí, tuve conmigo mi diploma de estudios y experiencia legalizado. |
| 20 % | Lo llevé y mantuve en secreto para evitar represalias. |
| 81 % | Se me entregó o leyó un reglamento que me obligaba en aspectos de índole personal y política. |
| 39 % | Luego de pasar la aduana, ya en el país de destino, un funcionario cubano me retiró y guardó mi pasaporte. |
| 77 % | Fui vigilado por funcionarios cubanos o sus colaboradores. |
| 68 % | Se me orientaba o instigaba a vigilar a los compañeros en su comportamiento profesional y privado. |
| 77 % | Debía reportar cualquier situación sospechosa de que un compañero pudiera querer abandonar su desempeño. |
| 63 % | Si alguien en mi entorno abandonaba misión, tenía que realizarle un acto de repudio (acto de reafirmación revolucionaria). |
| 71 % | Mis comunicaciones por email, mediante los medios de comunicación que me proveían, temía pudieran ser monitoreadas. |
| 83 % | Estaba obligado a asistir a reuniones de carácter político. |
| 54 % | Se me obligaba a incrementar falsamente las estadísticas de trabajo. |
“Al llegar a La Habana al lugar conocido por la unidad central de “colaboración» médica, recibí otro curso donde se nos habló de algunos aspectos establecidos en la resolución 168 de 2010 del ministerio de comercio exterior, que contiene unas 300 prohibiciones y obligaciones, y cinco derechos: vacaciones sólo cuando la jefatura lo autorice, atención médica, comunicación (controlada) con la familia, pero no recibí ninguna copia escrita. Además, se «advertía» (amenazaba) sobre los castigos que recibiríamos por hacer comentarios sobre la realidad cubana -salarios, condiciones de vida y trabajo, verdaderos motivos para ir a laborar, libertades políticas, etc.- a los nacionales de los países donde nos enviaban; por establecer relaciones de amistad o sentimentales no autorizadas; por tener algún vínculo con personas opositoras a los gobiernos de turno en esos países, etc.”
Testimonio de un médico cubano sobre la Misión, 2012
“Uno sale de Cuba y ni nos dicen a qué destino vamos ni cuanto vamos a cobrar solo que hay que cumplir con todo lo que digan y punto. Era obligado a participar en trabajo comunitario con fines políticos y en reuniones del Partido Comunista de aquel país sabiendo ellos que nuestras vidas peligraban durante las mismas acciones.”
Testimonio de un médico cubano sobre la Misión, 2018

«Al llegar a Santa Cruz de la Sierra se me asigno lugar de destino. Se me obligaba a falsear historias clínicas de pacientes y estadísticas de población que para cumplir normas las cifras llegaban a superar la población real del lugar. Se desechaban y botaban medicamentos que no se usaban y se vencían pues la población no iba al consultorio dado el lugar tan apartado donde estaba situado.”
Testimonio de un médico cubano sobre la Misión, 2012
“Para mí fue muy duro tener que desechar medicamentos que se necesitan en Cuba para la población. Todo lo que faltaba en Cuba estaba de sobra en Venezuela, inclusive productos que sólo vi en la escuela porque no se conseguían en las clínicas en Cuba, pero como te obligaban a inflar las estadísticas para cumplir con los números que el gobierno cubano impuso, había que jugar con el inventario y no podía parar de ordenar materiales, porque supuestamente yo debía consumirlos por la cantidad de pacientes falsos que tenía que reportar como atendidos, y la gente en Cuba sin un ámpula de anestesia y yo teniendo que tirar a la basura de 50 a 150 semanales. Eso fue una de las cosas que más me afectó de mi estancia allí.”
Testimonio de una médico cubano sobre la Misión, 2014
“Nos sentimos presos y vigilados por los militares cubanos que fueron enviados junto a nosotros. Nos obligaban a trabajar aun estando enfermos o con fiebre a riesgo de estar enfermos de ébola. Sufrimos asaltos de grupos terroristas musulmanes y tribales en la madrugada, para matarnos o para secuestrarnos y Cuba no tomó ninguna medida. Querían héroes o mártires. Nunca supimos cuánto ganábamos y se nos cuestionaba con la pregunta ¿alguien está por dinero? Se llevó personal no médico para vigilarnos.”
Testimonio de un médico cubano sobre la Misión, 2015
Lugar y jornada laboral en la Misión Internacionalista
Muchos trabajadores de la salud son asignados a zonas remotas pobres e inseguras o a barrios violentos (en Venezuela muchos han sido víctimas de robos, violaciones y asesinatos). La carga de trabajo tiende a ser excesiva y en algunos países las condiciones de vida son ínfimas. Sufren las mismas vulneraciones del derecho laboral que en Cuba: no pueden formar sindicatos independientes, realizar huelgas o protestar pacíficamente.
Los testigos en la denuncia de Prisoners Defenders declararón:
| 47 % | Mi vivienda tenía deficientes condiciones de vida. |
| 63 % | No podía salir de mi vivienda a partir de cierto horario sin permiso, incluso tras el trabajo o días libres. |
| 74 % | No podía pernoctar fuera del lugar asignado sin aprobación. |
| 77 % | No debía tener relaciones de amistad ni sentimentales con nativos que no fueran reportadas y aprobadas. |
| 75 % | No podía conducir automóviles sin ser autorizado previamente, aun cuando tuviera carnet de conducción. |
| 81 % | Estaba sometido a restricciones de movimiento dentro del mismo país donde laboré. |
“Sufrí inseguridad y viví en el peor lugar de la ciudad de Machala, el oro, calle bolívar, centro de mercado, delincuencia, ratas, malos olores y fui víctima de robo. Presionado por no poder buscar un lugar diferente y cuando lo encontré bajo mi responsabilidad y dispuesto a pagar la diferencia de la renta, me fue prohibido y me tocó pagar la renta en su totalidad y eso fue lo último que me impulsó para abandonar la misión.”
Testimonio de una médico cubana sobre la Misión, 2015


“Trabajaba en área indígena en medio de la selva. Tenía que pasar allá 20 días con sus noches. Condiciones pésimas. Alta peligrosidad. Un viaje en avión extremadamente peligroso también. Si enfermaba podía hasta morir. Me acompañaba sólo un técnico de enfermería brasilero.”
Testimonio de una médico cubana sobre la Misión, 2018
«Me encontré prácticamente en una zona de guerra, en la que me acostumbré a que me apuntaran con un arma. Cuando se enfrentaban, nos traían a sus heridos porque el hospital venezolano local tenía presencia policial y nosotros no. Estos chicos traían a un paciente con 12 o 15 balas en el cuerpo, te apuntaban con sus armas y te decían que tenías que salvarlo. Si él moría, tú también. Ese tipo de cosas sucedían a diario. Era rutinario. Tuve una situación en la que una pandilla rival entró a la ambulancia y le disparó al paciente. Yo tenía 24 años, era una chica pequeña y delgada.»
Testimonio de una médico cubana recién graduada sobre la Misión, 2016

Horas/días de trabajo y vacaciones en la Misión Internacionalista
Los testigos en la denuncia de Prisoners Defenders declararón:
| 5,73 días/semana de media | Debía trabajar habitualmente N días a la semana. |
| 9,37 horas/día de media | Debía trabajar habitualmente N horas al día. |
| 69,67 horas por semana | Total de horas por semana (incluyendo guardia semanal de 16 horas). |
| 0,96 al año | Me permitían viajar a Cuba N veces al año, siempre con restricciones no derivadas del trabajo propiamente dicho. |
| 49 % | En vacaciones no cobraba 100% de mis ingresos. |
| 68 % | No podía ir en vacaciones al lugar que yo pudiera y quisiera con mi familia. |
| 66 % | A mis familiares no les permitían viajar, o sólo en contadas ocasiones con condiciones muy restrictivas previa autorización. |
| 8 % | No me permitían ni viajar a Cuba. |
“Bueno al llevar 3 años de misión he vivido muchos abusos y opresión por parte de los militares disfrazados que se hacen llamar jurídicos que son los encargados de vigilarnos aquí y he visto muchos abusos en contra de mis compañeros. Estoy decepcionado de la misión y no quiero trabajar más para la dictadura de Cuba.»
Testimonio de un médico cubano sobre la Misión, 2020
La «colaboracion internacionalista» cubana constituye un tipo de esclavitud moderna que supone numerosas violaciones al derecho internacional. El trabajo forzoso se considera un «crimen de lesa humanidad» cuando lo cometen funcionarios publicos y los acuerdos de \cooperacion» violan el Protocolo sobre Trata de Personas de 2003, uno de los tres Protocolos de Palermo, as como convenios de la Organizacion Internacional del Trabajo, tales como el nro. 29 sobre el Trabajo Forzoso u Obligatorio y el nro. 95 sobre la Proteccion de Salarios. Asimismo, provoca grandes distorsiones en el sistema sanitario cubano, donde escasean los medicos y los medicamentos y equipos que se envían al exterior como parte de algunos acuerdos de cooperacion.
La llamada “diplomacia médica” sostiene a la dictadura cubana y su gigantesco aparato de represión, inteligencia y propaganda. Asimismo, Cuba usa las “misiones internacionalistas” para comprar lealtades e influencias políticas, legitimar a la dictadura cubana con campañas propagandísticas, conseguir asistencia, préstamos, inversiones y mercados, así como para obtener inteligencia sobre el estado anfitrión y apalancar agendas políticas e ideológicas de gobiernos aliados e informar sobre la población. En América Latina son un instrumento de expansión del modelo neocomunista “socialismo del siglo 21.” Algunos trabajadores de la salud, incluyendo médicos, son agentes de inteligencia que realizan labores de vigilancia y contrarrestan la oposición al modelo socialista.
“Para poder ir a la misión, debía vigilar a mis compañeros. Lo incumplí, pero se me instaba a hacerlo. El ministro Carlos Dotres recibía de forma personal y directa un dinero muy importante a título personal, del dinero de la misión que Jamaica pagaba. De cada colaborador Carlos Dotres recibía 500 dólares. En un momento había 200 colaboradores, pero tras mí llegaron otros 250 colaboradores. El importe que Carlos Dotres cobraba al mes era desde 200 x 500 dólares a 450 x 500 dólares cada mes. De cada 100 médicos suele haber un 20% de colaboradores que son agentes infiltrados.»
Testimonio de un médico cubano sobre la Misión, 2002
“Durante las elecciones, nos obligaban a permanecer hasta altas horas de la noche reclutando personas para que votaran a favor de Chávez (Ex-presidente socialista de Venezuela).»
Testimonio de una médico cubana sobre la Misión, 2011
«Me obligaron a participar en la campaña para la elección de Nicolas Maduro (presidente socialista de Venezuela) instigándome a insinuar a los pacientes que los médicos cubanos se irían si este no resultara electo. Teníamos que hacerles imaginar que después de una situación desastrosa, como por ejemplo una posible caída del chavismo, entonces no tendrían médicos, ni medicina gratis. Nunca más. El día de las elecciones me obligaron a presenciarme discretamente cerca del colegio electoral de mi comunidad y reportar cada hora cuantos «chavistas» y cuantos opositores se habían presentado (como si fuera posible saber esto). Esta fue una «tarea» que les fue impuesta a todos los colaboradores de mi cdi en ese momento sin importar el cargo que desempeñaran.»
Testimonio de un médico cubano sobre la Misión, 2013
«Al regresar de vacaciones a Cuba un agente de la Seguridad del Estado me citó para preguntarme cómo era el impacto de los médicos de la Isla en ese país y que decían mis pacientes de Rafael Correa (ex-presidente de Ecuador).
Testimonio de un médico cubano sobre la Misión, 2016
”Todas las misiones médicas tienen un trasfondo político, y el régimen cubano exige a los profesionales que envía a otros países a demostrar más efectividad que los galenos locales, pero lo más importante, es mostrar pleno conocimiento de las labores políticas que deben desempeñar una vez salen de Cuba. Todas las personas que van a salir de misión médica tienen que vencer dos cursos políticos, en el que nos explican que la principal entrada de divisas de Cuba son las misiones médicas. Luego se enfocan en los países a los que nos envían, la situación del gobierno y la importancia de saber los logros de este gobierno de izquierda, que una vez allí debemos defender”.
Testimonio de un médico cubano sobre la Misión, 2016
Abandonar la Misión – Consecuencia: 8 años prohibido entrar a Cuba
La Ley de los 8 años
Todos los trabajadores destinados al extranjero deben dejar a su familia en Cuba. Las largas separaciones les causan gran sufrimiento emocional y traumas psicológicos a los trabajadores y sus familias. Si abandonan la mision, no se les permite entrar a Cuba por ocho años mínimo y sus familiares sufren represalias, prohibiendoseles salir de Cuba al menos por cinco años.
CÓDIGO PENAL DE CUBA. SECCIÓN QUINTA. Abandono de funciones
ARTICULO 135. 1. El funcionario o empleado encargado de cumplir alguna misión en un país extranjero que la abandone, o, cumplida esta, o requerido en cualquier
momento para que regrese, se niegue, expresa o tácitamente, a hacerlo, incurre en sanción de privación de libertad de tres a ocho años. 2. En igual sanción incurre el funcionario o empleado que, en ocasión del cumplimiento de una misión en el extranjero y contra la orden expresa del Gobierno, se traslade a otro país.
El artículo dice ‘tres a ocho años’; en Cuba es común dar el máximo de las sanciones, así que todos los médicos sufren de la sanción de ocho años.

La respuesta que recibió el Dr. Manoreys Rojas cuando pidió ir a visitar a su hija menor, gravemente enferma en Cuba
Las leyes contemplan el impedimento para entrar al país de los colectivos denominados “indeseables”. Esto se debe a que los profesionales que abandonan una misión o que, tras terminar ésta, no vuelven a Cuba, son catalogados como “traidores” y “desertores”, y sus familiares son informados de esto tan pronto la noticia se hace oficial, de manos de la Seguridad del Estado, quien les visita para darles la noticia de que su familiar es un traidor y no podrá entrar de nuevo a Cuba en 8 años. Los profesionales cualificados que dejan Cuba para emigrar han sido catalogados públicamente por Fidel Castro, Raúl Castro, y toda la cúpula dirigente, de forma continua y sostenida desde el inicio de la Revolución como “traidores”, “desertores”, y una vez en el extranjero pasan a ser “gusanos”, y parte de la “gusanera”.
Durante las misiones se establecen obligatoriamente reuniones periódicas para que los profesionales sean obligados a insultar y repudiar públicamente y en grupo a los profesionales que huyeron de la Misión, creando así una paranoia generalizada en la que son los propios profesionales los que, para intentar sortear la persecución contra ellos, ejercen la persecución contra sus propios compañeros, denunciando cualquier comportamiento sospechoso ante el Jefe de Misión para que, en última instancia, decida la vuelta del profesional a Cuba por riesgo de fuga, con todas la implicaciones para la seguridad personal del profesional que ello conlleva.
Sin embargo, la persecución se torna violenta, tan frontalmente agresiva que el profesional siente su propia vida en peligro, cuando el médico muestra la más mínima
disensión o deseo de abandonar la misión. Es entonces cuando la persecución se acentúa hasta los grados más extremos que pueden imaginarse.
El régimen de Cuba no duda en declarar un “abandono de misión”, penado con 8 años de cárcel en Cuba, e impedir de forma instantánea que un padre vea a sus hijos menores durante 8 años, por medio de una expatriación forzosa, sin importarle que es obvio que esto destroza la vida de todos los seres humanos implicados. Son decenas de miles los profesionales en esta situación, y muchas más las familias que están separadas en Cuba por esta misma causa.
«Mi hija se enfermó de gravedad y yo no dudé en tomar el primer vuelo hacia la Isla, donde luego de varias horas de espera en el aeropuerto me fue notificado que no podría entrar al país bajo la pena de ocho años por haber “desertado” de una misión médica.»
Testimonio de un médico cubano sobre la Misión, 2019
Separación familiar forzada: los niños no pueden volver a ver a sus padres
Entre 5.000 y 10.000 padres, en 2020, no pueden volver a ver a sus hijos por dejar el trabajo en una misión o por no haber regresado a Cuba inmediatamente después.
Los testigos en la denuncia de Prisoners Defenders declararón:
| 40 % | Mis familiares no podían salir de Cuba por restricciones del Gobierno mientras yo laboraba en el país extranjero. |
| 63 % | Tenía temor de que yo o mi familia sufriéramos represalias si violaba alguna de las directrices. |
| 94 % | Se me indicó que si abandonaba no podría volver a Cuba en 8 años. |
| 58 % | Sabía que al abandonar el puesto a mi familia se le aplicaría la prohibición de salida. |
| 55 % | No podía abandonar el puesto pues mi familia o yo sufriríamos represalias. |
| 69 % | Si hubiera sido libre de dejar el puesto sin represalias, pudiendo sacar a mi familia fuera de Cuba, hubiera querido hacerlo. |
| 50 % | Tenía hijo/s menores de 18 años en Cuba. |
El nivel persecutorio afecta también al mismo proceso de la huida, pues se niega la expedición de pasaportes corrientes a los profesionales cualificados y sus familias con el objeto de evitar su huida del país huésped, los primeros, y salir de la isla para la reunificación familiar, los segundos.
Otro evidente elemento persecutorio ejercido por el Gobierno de Cuba hacia los profesionales cualificados no es otro que el referente al matrimonio, y es que, si un
profesional huye de la Misión y decide casarse con una persona local, deberá hasta tramitarlo judicialmente, contra el propio gobierno de país huésped y/o Cuba, por
contravenir el clausulado del contrato firmado con el Gobierno de Cuba. Así, el Gobierno de Cuba tiene por costumbre personarse en los procesos para impedir por todos los medios que el profesional fugado se case libremente.
La persecución prosigue, y no se detiene ahí. No solamente se quiere que no vuelva a Cuba. Por todos los medios se trata de impedir que pueda prosperar fuera de ella. Así, las embajadas y consulados les niegan el acceso a sus pasaportes corrientes, haciéndoles sufrir durante años un tránsito de situación ilegal a nivel migratorio de letales consecuencias.
Así, también les niega el acceso a sus títulos académicos. Esto supone destrozar la vida de un ser humano: privado de familia, sus hijos menores y cónyuge, imposibilitado para transitar y por necesidad obligado a ser un migrante ilegal que no tiene acceso a ejercer su profesión por la falta de su título.
La familia, por su parte, privada de su progenitor, sin los ingresos que éste aportaba, y esperando cada día para que consiga algún trabajo con el que poder enviar alguna remesa económica a la isla con la que sostenerse, mientras consumen largas sumas de dinero con unos costes telefónicos internacionales que superan el dólar por cada minuto hablado, o simplemente apenas pueden comunicarse. En Cuba Internet es de pésima calidad y apenas permite las comunicaciones en tiempo real y sólo es accesible en determinadas plazas de las ciudades más grandes.
Una tragedia de dimensiones difíciles de imaginar que tiene decenas de miles de víctimas en un sufrimiento permanente y perpetuado por el régimen por ser “desertores”. Sus familias, en días, son visitadas por agentes de la Seguridad del Estado y, en presencia de los menores, les indican que su padre ha sido declarado “desertor” por traición a la patria y que no podrá volver en 8 años, al tiempo que les amenazan para que no se presenten ante los medios de comunicación, porque las consecuencias podrían ser peores para quienes están dentro de la isla, y que “esperen pacientemente” a que pasen los 8 años.
“Lo primero que hacen cuando te declaran «desertor» de misión es visitar a tu familia e hijos en Cuba y decirles que su madre no podrá volver a Cuba porque es una desertora y una traidora a la patria. Mis dos hijos pequeños. Fue una tragedia enorme en mi familia. Uno de mis hijos, muy pequeño, se encaró con el agente y le negó que su madre fuera una traidora, y eso me dio mucho orgullo.”
Testimonio de una médico cubana sobre la Misión, 2019
“Hoy hace ya 3 años que me han privado del privilegio de ver a mi familia, de estar con esas personitas tan importantes en mi vida, de verlos crecer y formar parte de su día a día. Solo Dios sabe el dolor que siento al estar separada de ellos, solo Dios sabe cuántas lagrimas he derramado al no poder estar en cada cumpleaños, fiestas y vivir con el miedo de no poder ver de nuevo a mis seres queridos más viejitos. ¿Que hemos hecho para que nos castiguen de esta forma?»
Testimonio de una médico cubana sobre la Misión, 2018
Otras fuentes: Archivo Cuba, Maria Werlau, Dayli Coro, Manoreys Rojas Hernández, Raymond García Hernández