Para muchos, Cuba es la nación más solidaria del planeta, debido a que su sistema de Salud Pública es aparentemente accesible y la atención médica es “totalmente gratuita”. Esto no es más que parte de las consignas patrióticas que el régimen lleva vendiendo desde hace más de medio siglo.
¡Los cubanos pagan un alto precio por la salud pública «gratuita» en la isla!
La salud pública no puede considerarse gratuita en Cuba. Esto se debe a que, si se examina con detenimiento, los cubanos pagan unos costes elevados por su asistencia sanitaria.
- La mayoría de los ciudadanos cubanos están obligados a realizar un servicio social después de graduarse. Está establecido por ley, tiene una duración de tres años y, si no se cumple, no se concede el título profesional y se excluye a la persona del ejercicio de la profesión. Durante el servicio social, la carga de trabajo es del 100% y, por lo general, se realiza el mismo trabajo que el de los empleados regulares, pero con un salario de aprendiz muy bajo, ¡que no alcanza para vivir! El trabajo para el servicio social se asigna, no se puede elegir libremente. Estos tres años de servicios sociales ahorran importantes costes salariales, que se utilizan para financiar la salud pública, entre otras cosas.
Ley No. 116 Código de Trabajo: CAPÍTULO VI: SERVICIO SOCIAL
Artículo 69.-71. El servicio social consiste en el cumplimiento del deber de los graduados de cursos diurnos, que alcanzan los conocimientos en el nivel superior y técnico profesional de la educación, de ponerlos en función de la sociedad de conformidad con la planificación y prioridades del desarrollo económico y social. Durante la prestación del servicio social los graduados tienen los deberes y derechos que conciernen a su condición de trabajadores.
Tienen el deber de cumplir el servicio social los ciudadanos cubanos que se gradúan en la educación superior en los cursos diurnos, incluidos los que egresan del referido nivel educacional en el extranjero.
En el caso de los graduados de la enseñanza técnico-profesional, cumplen el servicio social los que, en correspondencia con la demanda de fuerza de trabajo calificada que requiere el desarrollo económico y social, son asignados a una entidad en el momento de su graduación.
El procedimiento para la ubicación de los graduados está regulado en el Reglamento de este Código.
El servicio social tiene una duración de tres años y se combina con el servicio militar activo, de modo que la suma de ambos complete los tres años y se cumple en el lugar y labor en la entidad a que se destine el graduado.
En caso de incumplimiento injustificado, se solicita la inhabilitación del ejercicio profesional en los términos y condiciones que dispone el Reglamento de este Código. - La remuneración en forma de dinero es muy baja en Cuba y con ella no se pueden cubrir los gastos mensuales. Esto no ha cambiado significativamente ni siquiera con los aumentos salariales que tuvieron lugar en 2021, ya que los precios se incrementaron al mismo tiempo.
El salario de un trabajador consta de dos partes: el salario concreto pagado y la prestación de servicios sociales universales. Los servicios sociales universales son principalmente la educación y la salud pública. Esto significa que los trabajadores cubanos ya no reciben una parte (que no se conoce en cifras) de sus salarios, sino que esta parte se utiliza para financiar los gastos de educación y salud pública.
Por tanto, la salud pública no es gratuita, porque una parte del salario no se paga, sino que se utiliza para financiar la salud pública, lo que puede considerarse de facto un impuesto. Esta normativa figura incluso en la Constitución.
Art. 31. El trabajo es un valor primordial de nuestra sociedad. Constituye un derecho, un deber social y un motivo de honor de todas las personas en condiciones de trabajar. El trabajo remunerado debe ser la fuente principal de ingresos que sustenta condiciones de vida dignas, permite elevar el bienestar material y espiritual y la realización de los proyectos individuales, colectivos y sociales.
La remuneración con arreglo al trabajo aportado se complementa con la satisfacción equitativa y gratuita de servicios sociales universales y otras prestaciones y beneficios.
Art. 90. El ejercicio de los derechos y libertades previstos en esta Constitución implican responsabilidades. Son deberes de los ciudadanos cubanos, además de los otros establecidos en esta Constitución y las leyes:
d) contribuir a la financiación de los gastos públicos en la forma establecida por la ley;
f) prestar servicio militar y social de acuerdo con la ley;
- Además, el método de estudio es «estudio-trabajo», lo que significa que durante todo el período de estudio alrededor del 70% consiste en tiempo lectivo y alrededor del 30% del tiempo es «trabajo práctico». Este trabajo práctico debe servir como experiencia laboral, pero suele ser un TRABAJO en toda regla. El trabajo que realizan los estudiantes es el que deberían hacer los trabajadores que normalmente desempeñan esas funciones y que no existen, lo que significa que se ahorran muchos salarios.
«En el caso de Medicina, que es lo que te puedo hablar con claridad y conocimiento: a partir de tercer año trabajamos 4 h diarias de lunes a viernes en los hospitales,hacemos 6 horas de guardia al menos 1 vez por semana, trabajamos toda la mañana de los sábados en campañas contra el mosquito y por ejemplo podemos ser “movilizados” en cualquier momento del curso por epidemias. Yo fui movilizada 2 meses en 3 año, 1 mes en cuarto. Durante este tiempo no asistimos a la docencia y trabajamos 4 horas diarias más guardias de 12 h en la noche. En fin, según como yo lo veo, gratuito no es. Y si no quieres ir, te repercute en la nota, por el método de estudio es estudio-trabajo.
Trabajé en una sala con unos 200 pacientes. Obviamente, había un médico de guardia, una enfermera y unos 15 estudiantes de medicina por la noche que hacían el trabajo pesado: chequear signos vitales cada 4 horas durante las rondas y transcribir los resultados en la historia clínica. Casi nunca nos daba tiempo a terminar una ronda antes de tener que comenzar la otra, y eso a pesar de que éramos un montón. ¡Imagínese cuánto dinero se ha ahorrado que si se hubiera tenido que pagar a las enfermeras y a los médicos para que hicieran el trabajo de cada uno de nosotros!»
Testimonio de una estudiante de medicina cubana, 2020
¿Salud igual para todos, a la buena manera socialista?
La salud pública está configurada por el Estado socialista cubano. El mito de Cuba como potencia médica gracias a la revolución marxista fue vendido al mundo por Fidel Castro en un paquete impresionante: servicios médicos gratuitos, sin distinción de clases, ofrecidos a todos los ciudadanos con la misma calidad. Sin embargo, esto no es la verdad. En la isla, no hay sólo uno o incluso dos sistemas, sino tres:
Hospitales y salud para turistas y turismo médico
El primero es para los extranjeros que van a Cuba específicamente para recibir atención médica. Esto se conoce como “turismo médico”. Los turistas pagan en divisas extranjeras, lo que proporciona oxígeno al régimen. Y las instalaciones en las que son tratados son limpias, bien abastecidas y de última generación. Las instalaciones sólo para extranjeros hacen un gran negocio con tratamientos de Botox, liposucción e implantes mamarios. Recordemos también que hay muchas otras instalaciones separadas o segregadas en Cuba. La gente habla de “apartheid turístico”, donde, por ejemplo, hay hoteles separados, playas separadas, restaurantes
separados, todo separado del común de la población.
Muchos extranjeros que visitan a Cuba regresan impresionados con los hospitales cubanos que les enseñan, pero sin saber que la mayor parte existían antes de la Revolución.
Sí, es verdad, que durante los años que dura el régimen de Castro se han construido numerosos hospitales en La Habana y en provincias. La URSS (Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas) enviaba a Cuba un subsidio de $6,000,000,000 anuales cuyo monto total, durante los años recibidos, es muy superior a la ayuda que el plan Marshall le dio a toda Europa al final de la segunda guerra mundial. Mas cuando se estudia el sistema hospitalario de Cuba, salta a la vista una desigualdad vergonzosa que sólo puede describirse como un «apartheid médico». El grupo de hospitales, a los que se le da extensa y costosa propaganda en el exterior, para atraer pacientes que paguen en divisas, está equipado con todos los recursos técnicos necesarios, comprados en países extranjeros. Son hospitales lujosos que se anuncian en el exterior en satinados «brochures» con finas impresiones.
Programas de turismo de salud que abarcan prestigiosos centros asistenciales, balnearios de aguas minero-medicinales, y modernísimos centros de salud; especialidad en: chequeos médicos y odontológicos, tratamientos para solearse, vitiligo, alopecia, asma, hipertensión, obesidad y curas «anti-stress». En ninguna de esas publicaciones de propaganda se habla de escasez de recursos, ni de carencias de medicinas.
A esas instituciones sólo tienen acceso los extranjeros, los diplomáticos, los miembros de la nomenclatura, los funcionarios del régimen y sus familiares, y todo aquél que pague en dólares, pero están totalmente vedadas al sufrido pueblo de Cuba.
Hospitales y salud para las élites cubanas
El segundo sistema de atención médica es para las élites cubanas: el partido, los militares, los artistas y escritores oficiales. ¡Sí, a pesar de toda la propaganda, la noción socialista de que todos los ciudadanos son iguales nunca se ha aplicado en Cuba socialista – los ciudadanos no son iguales, existe una élite! Su sistema, como el de los turistas médicos, es de primera categoría. Así se ven los hospitales para los turistas extranjeros y la élite cubana.






Las salas de tratamiento, las habitaciones para los pacientes así como las instalaciones sanitarias corresponden a un estándar moderno, contemporáneo a alto. Todas las habitaciones y salas están equipadas con aire acondicionado. La comida es sana, variada y sabrosa. También hay farmacias internacionales donde se puede adquirir una amplia gama de medicamentos. La higiene, el servicio y la calidad del tratamiento están siempre garantizados y a los pacientes parece no faltarles nada. Como corresponde a un sistema de salud que el gobierno cubano promociona como uno de los mejores del mundo.

































Hilda Molina, fundadora del Centro Internacional de Restauración Neurológica (CIREN)
Con 15 años Hilda Molina, educada en colegios religiosos, se sumó a lo que ella llama «aquella epopeya». Ella quería que no hubiera injusticia, que tuviéra Cuba un sistema de salud decoroso. Creía en lo que decía aquel Fidel Castro de 1959. Su madre ya le advirtió que no le gustaba porque hablaba con odio.
La joven Hilda se dedica a tareas de alfabetización y trabajos agrícolas. Luego estudia medicina con excelentes resultados. Fue la primera mujer en graduarse como neurocirujana. Entonces se dio cuenta de que Cuba distaba mucho de ser una potencia en medicina y echó en falta el contacto con los científicos del exterior.
Buscó la forma de leer las revistas científicas más destacadas del mundo y entró en contacto con varios investigadores a quienes pidió ayuda. Empezó a dar forma a su sueño de crear un centro internacional de neurocirugía. Estuvo de misión médica en Argelia, en 1983 y 1984, una experiencia muy dura, que al menos le permitió seguir su correspondencia sin despertar sospechas. Pidió ayuda a los investigadores con quienes había contactado para crear esa institución.
Ya de vuelta en La Habana solicitó los permisos al Ministerio de Sanidad, sin obtener respuesta, pero sus tratos con el exterior levantaron las sospechas del régimen. Por esa razón el Comandante ordenaba que vayan a buscar a la doctora. Cuando le explicaba su propósito, Fidel se daba cuenta de que ese centro puede encajar en sus planes.
«Le dije que había buscado ayuda porque estábamos atrasados y los enfermos cubanos no se lo merecían. Le pedí que me escuchara y optó por interrogarme. Se dio cuenta de que aquella mujer había conseguido que se hiciera el centro en Cuba. Me pidió, y era madrugada, que le enseñara el proyecto. Leyó el plan y ahí me dijo que estaba aprobado», explica Hilda Molina. «Me dijo: ‘Esto es tuyo, de los científicos del mundo. Y mío, claro’. Yo le contesté que era un regalo para los enfermos cubanos. Y concluyó: ‘Está bien’», recuerda la doctora.
El régimen castrista lo que donó fue el edificio para el centro, que se fundó en enero de 1989. De todo lo demás se ocupó Hilda Molina y los científicos que le habían prometido asistencia. A partir de entonces Fidel empezó a visitar el centro, donde conversaba con la doctora, quien conoció de primera mano el llamado Socialismo del Siglo XXI. Tuvo ocasión de conocer a Fidel como muy pocas personas en el mundo. Y fue elaborando un perfil psicológico del líder cubano.
Hilda Molina, que fue diputada a instancias de Fidel Castro, rompió con el castrismo en 1994 cuando se dio cuenta de que querían convertir el centro que había creado para tratamientos de excelencia a los cubanos, gracias a la ayuda internacional, en un negocio para tratamientos de extranjeros.

Primero solo querían habilitar unas camas para enfermos extranjeros, pero luego reclamaron más espacio. No era su idea, dejó el centro y se distanció. En 1994 su hijo Roberto Quiñones -un neurocirujano que trabajaba con ella- se mudó a Argentina, país de origen de su esposa, donde creó una clínica de restauración neurológica. Tras la partida de su hijo, el gobierno de Castro reaccionó prohibiéndole la salida a Hilda Molina. Desde entonces, ella solicitó permiso para viajar a Argentina. El gobierno cubano siempre rechazó los trámites de Molina con el argumento de que su cerebro era patrimonio del país, pero ella y su familia realizaron una intensa campaña internacional para apelar a razones humanitarias que justificaran el viaje. Por fín después de 15 años pudo salir de Cuba y reunirse con su hijo en Argentina.
Hospitales y salud para los ciudadanos cubanos en general
Por último, está el sistema cubano real, que debe ser utilizado por los ciudadanos en general. Contrastando con el lujo de las instituciones para los turistas y la élite cubana, la inmensa mayoría de los otros hospitales habaneros y del resto de la isla, yacen en un estado deplorable en donde lo más básico falta, la higiene se caracteriza por su ausencia, los quirófanos contaminados que obligan a cancelar operaciones, el instrumental escaso y obligadamente reusable que favorece las infecciones, escasez intolerable de placas radiográficas, total ausencia de material médico y quirúrgico desechable, y en los que los pacientes tienen que llevar sus propias sábanas, almohadas, frazadas y hasta alimentos.
En ellos, las farmacias están desprovistas de medicamentos, no sólo de los más modernos antibióticos sino, muchas veces, hasta de lo más elemental como la aspirina y, donde catéteres y sondas tienen que guardarse para volverse a usar después de desinfecciones en agua hirviendo que no logran la esterilización adecuada. Aquí apenas se invierte, falta de todo: equipamiento técnico adecuado, equipos apropiados como material quirúrgico, ropa, guantes, protectores bucales, desinfectantes, medicamentos, higiene y edificios en condiciones aceptables. Los hospitales y las clínicas son tan insalubres que los pacientes podrían estar mejor en casa, sin importar dónde vivan.
Este es el aspecto de muchos hospitales públicos en Cuba
(Imágenes tomadas entre 2015 y 2021)
La mayoría de los hospitales, clínicas y consultorios están en un estado ruinoso y sin mantenimiento. El gobierno está construyendo la escuela o el hospital, pero el mantenimiento no parece estar en la agenda. En lugar de asumir la responsabilidad de mantener las instalaciones con regularidad, incluyendo completamente las fachadas, las ventanas, los tejados, el tejido del edificio, las instalaciones sanitarias, la decoración interior, como corresponde a un Estado responsable, no se hace nada después de la construcción. A lo sumo, las fachadas se pintan de vez en cuando, sobre todo cuando un funcionario del Estado se encuentra en la zona o cuando el hospital está cerca de una zona turística: ¡las apariencias son más importantes que la realidad! Las renovaciones se retrasan hasta que el edificio está completamente deteriorado y hay que emprender una renovación total mucho más costosa, o bien hay que abandonar el edificio por completo.









Diseño interior de hospitales públicos
Muchos difícilmente creerán que se trata de un hospital, especialmente un hospital cubano. La propaganda del sistema socialista es enorme y ha sido constante durante 6 décadas. Ningún representante de una organización internacional ha entrado nunca en un hospital cubano donde no haya suficientes medicamentos, jeringuillas y reactivos. …. A veces ni siquiera hay agua. ¿Es posible un buen sistema sanitario sin agua en los hospitales? Estas son las cosas que no se mencionan en los informes de la OMS, UNICEF y otras organizaciones que hipócritamente ocultan la realidad en Cuba. Antes de que existiera Internet en Cuba, el gobierno siempre había ocultado muy bien la realidad del país, especialmente el interior de los hospitales.
Es importante señalar que la mayoría de estos vídeos y fotos son anónimos, ya que cualquiera que sea sorprendido documentando la realidad de los hospitales cubanos es despedido o encarcelado. Sigue estando prohibido hacer fotos en hospitales y escuelas.
En los hospitales de Cuba apenas hay salas con aire acondicionado, a veces hay ventiladores. Cuba es un país tropical con altas temperaturas y alta humedad relativa casi todo el año. Una estancia en el hospital sin aire acondicionado es insoportable.











Habitaciones de pacientes de hospitales públicos
Es habitual en todo el país que los pacientes tengan que proveerse de sus propias necesidades para su estancia en el hospital, ya que falta de todo en el hospital. Así, los pacientes tienen que traer y proporcionar todo ellos mismos para su estancia: sus propias sábanas, jabón, toallas, comida, bombillas, papel higiénico, ventiladores e incluso los medicamentos más básicos como analgésicos o antibióticos. Hay hospitales donde el agua escasea y los familiares tienen que llevar agua en cubos para bañar a sus pacientes.

























Instalaciones sanitarias de los hospitales públicos
La falta de higiene es el mayor problema, ya sea en las instalaciones sanitarias, en los quirófanos de los hospitales, en los ambulatorios o en las consultas dentales. Todas las instalaciones sanitarias están cada vez más sucias y descuidadas, y los centros de salud son caldo de cultivo de bacterias e infecciones. El mal estado de las instalaciones médicas y de la higiene deja mucho que desear en la mayoría de estos lugares ruinosos donde la vida y la salud de los cubanos están en juego cada día.
¡Hospitales Públicos sin agua!
La falta de agua es un problema constante en los hospitales cubanos. Los depósitos de agua no son suficientes para proporcionar todos los servicios del hospital. Los hospitales tienen problemas con el almacenamiento de agua, quiere decir las cisternas, además tienen algunos salideros en las salas y es posible que en las redes soterradas haya algún salidero porque son muy viejas. Aunque se están intentando buscar alternativas para paliar la falta de agua, por ejemplo, apagando parcialmente las bombas de agua por la noche, la ausencia de ese líquido de forma fluida, como debe ser, pone en riesgo la higiene, los índices de sepsis e, incluso, las normas técnicas de una instalación de este tipo.













Alimentación en los hospitales públicos
En los países «normales», se llevan flores al hospital para los enfermos. En Cuba, se les lleva la comida. Las familias que tienen la oportunidad llevan comida a sus familiares en el hospital tres veces al día. La comida del hospital está mal preparada, es escasa y monótona.




Salas de tratamiento en hospitales públicos
En los hospitales y clínicas cubanos, los guantes desechables a veces se lavan y se reutilizan si hay guantes disponibles, porque a menudo simplemente no hay. El gobierno prohíbe a los cubanos montar fábricas propias para producir guantes o cualquier otro artículo, y también prohíbe importarlos en grandes cantidades, porque en el socialismo no hay propiedad privada, todo pertenece al Estado.
El estado crítico de los hospitales y centros de salud de la isla ya no es una sorpresa para nadie, y el sistema de salud pública en Cuba está cada vez más cuestionado, sin que el gobierno haga nada o muy poco para mejorar la imagen de estas instalaciones. Los gobernantes rara vez toman nota de las quejas que se expresan cada vez más en las redes sociales. Prefieren ignorar esta realidad o simplemente afirmar que se trata de una «manipulación mediática para distorsionar los logros de la revolución». Sin embargo, las imágenes hablan por sí solas y dan fe de las desafortunadas experiencias de bastantes pacientes.
«Ya había esperado siete meses para una operación, y una vez faltaba esto, otra vez faltaba lo otro, así que me dirigí a las personas adecuadas para acelerar la operación. Fueron mis propios familiares los que tuvieron que empujarme al quirófano con la cama porque no hay personal para hacerlo. Es realmente un espectáculo vergonzoso que no tengan a nadie que les lleve de un sitio a otro. No he entrado en un quirófano desde que nació mi hija, y la verdad, es vergonzoso el estado en que se encuentran estas instalaciones y la miserable atención que recibimos los cubanos. Sábanas rotas y manchadas de sangre, aseos sucios y pasillos llenos de telarañas. Así es como operan a nosotros en Cuba. Y después de la operación, en cuanto salías de la sala, no había intimidad y tanto hombres como mujeres se hacinaban en un pasillo semidesnudos, con batas quirúrgicas andrajosas y manchadas.
No le deseo a nadie lo que viví allí, y lo digo sinceramente si tengo que decirlo: Si este es el precio que tenemos que pagar los cubanos por una salud supuestamente gratuita, entonces no la quiero. No creo que tengamos que soportar que nos traten como animales».
Paciente cubana, 2019









¡El agua se filtra por el techo durante una operación!
Hospital Hermanos Ameijeiras, La Habana
Es importante señalar que la mayoría de estos vídeos y fotos son anónimos, ya que cualquiera que sea sorprendido documentando la realidad de los hospitales cubanos es despedido o encarcelado. Sigue estando prohibido hacer fotos en hospitales y escuelas.
Ambulancias en la salud pública
Cuando se llama a una ambulancia en Cuba, normalmente no viene. La respuesta podría ser: No hay combustible. / La ambulancia está rota, estamos esperando las piezas de repuesto. / La ambulancia es exclusivamente para la provincia.








Falta de medicamentos
El gobierno cubano tiene el monopolio de la importación, fabricación, distribución y venta de todos los medicamentos en Cuba. La población tiene prohibido importar, fabricar, distribuir y vender medicamentos. Si un medicamento no está disponible en Cuba, ¿de quién es la responsabilidad?
«A base de mucho perseverancia, talento y compromiso, superaron el panorama adverso y ante tan desfavorable escenario, lograron importantes resultados, destacó el Presidente Miguel Díaz-Canel, al intervenir en el balance anual del Grupo Empresarial BioCubaFarma. […]
[…] Destacó, entre ellos, el cumplimiento del plan de exportaciones con la comercialización de más de trescientos productos en 43 países. No hay ninguna organización cubana que produzca ese número de renglones y pueda expórtalos a tantas naciones, aseveró. […]
[…] Aunque se pudieron cumplir los principales indicadores económicos y financieros, ello no pudo atenuar la ausencia de un grupo de medicamentos, lo que provoca insatisfacción en nuestro población, acotó. […]
[…] Al presentar el informe de balance anual sobre la gestión de BioCubaFarma en el 2019, su presidente el doctor Eduardo Martínez Díaz precisó que el plan de producción mercantil se cumplió en un 107,3 %, mientras suministraron al sistema nacional de salud 887 productos, de los cuales 357 son medicamentos.
Dicha cifra, puntualizó, representa el 57 % del Cuadro Básico del país, a la vez que como promedio faltaron en el año 47 fármacos (13 %), incluyendo ocho de la tarjeta de control.»
Fuente: Artículo del periódico cubano Granma, 2020

La cuestión es si la lista de medicamentos exportados incluiría aquellos que no están disponibles en el mercado nacional o cuya escasez provoca colas interminables en las farmacias del país. Todo indica que sí.
Situaciones como ésta en relación con los medicamentos explican por qué los cubanos de a pie son a menudo tan hostiles a las exportaciones del país, al igual que han rechazado a menudo los privilegios de los que disfrutan los turistas internacionales en las instalaciones hoteleras y de ocio del país. Porque todo el mundo puede entender que Cuba necesita aumentar sus exportaciones o prestar servicios que generen ingresos en divisas, pero hacerlo a costa de las necesidades del pueblo es bastante exagerado.
Farmacia pública Cuba:





Farmacia Internacional Cuba:




Ningún sistema de salud es gratuito. Es quizás la más gravosa carga de cualquier Estado; con sus grandes gastos de construcción, mantenimiento y reparación de instalaciones de salud, equipamiento, insumos, salarios del personal, energía, alimentos, medicamentos… La tarea básica de un Estado es administrar de forma eficaz sus recursos, por tanto, es mejor no malgastarlos administrando una burocracia ineficiente. Entonces, debe quedar claro: en Cuba no es el Estado quien brinda “gratuitamente” estos servicios ni el Presidente quien los paga de su bolsillo.
Para explicar como se cubren los costos del Sistema de Salud se puede utilizar un concepto por cierto marxista, el de plusvalía que puede ayudarnos a comprender a donde va a parar el dinero que producimos y vamos a la vez a incorporar los dos Sistemas que usualmente cubren eso en la mayor parte de los países, el sistema tributario y el sistema de seguros, analizando igualmente la cuarta posibilidad de que paguemos directamente los servicios.
1. Plusvalía:
Aunque este concepto fue creado por estudiosos del marxismo para criticar el capitalismo, es en los países socialistas donde la plusvalía alcanza mayor porcentaje por ser más bajos los salarios. Esa parte del dinero producido que no se le retribuye al trabajador queda como ganancia de las empresas estatales para las cuales trabaja el porciento mayoritario de los trabajadores del país, y sirve de base a la renta nacional de la cual se extraen los gastos de salud pública, educación, seguridad social, gastos militares, gastos del aparato estatal y reservas para contingencias, entre otros.
2. Tributos:
En la mayoría de los países, donde los negocios privados son mayoría, el presupuesto del Estado que se utiliza para cubrir los gastos mencionados en el punto anterior se nutre fundamentalmente de los impuestos que pagan las personas naturales y las compañías. Los sistemas tributarios permiten mantener servicios “gratuitos” de salud a ciudadanos y residentes en la mayoría de los países de Europa, Canadá, Japón.
3. Seguros:
Por el contrato de seguros las personas pagan una prima (mensual, anual), y esta les garantiza la cobertura de todos los gastos pactados en caso de que se produzca la condición prefijada en la póliza (muerte, accidente, incendio, daño a la propiedad, enfermedad, etc.) El seguro se basa en fórmulas matemáticas que calculan el riesgo de que la condición se produzca, por lo que en la práctica todos pagan por aquellos que precisan del servicio pactado. El sistema de clínicas que existía en Cuba antes de 1959 (ejemplo: “La Colonia Española”) funcionaba como un sistema de seguros. La persona pagaba una pequeña mensualidad y ello le garantizaba cualquier servicio de salud en estas clínicas.
4. Efectivo:
El nombre se refiere al momento y no a la forma de pago. El paciente paga únicamente por el servicio de salud que recibe en el momento en que lo recibe. En este sistema la persona administra más su dinero, pero corre un riesgo mayor si se enferma pues el costo de los servicios es muy elevado.
La diferencia entre los conceptos mencionados no es quién paga – siempre son los trabajadores – sino cuándo, cuánto y cómo pagan. En el primer concepto el trabajador nunca recibe la plusvalía, no decide ni nadie le rinde cuentas en qué se usa. En el segundo el trabajador administra un poquito más y exige saber en qué se emplea “el dinero del contribuyente”. En el tercero el trabajador probablemente terminará contribuyendo a pagar el gasto de otros, pero al menos está asegurado. En el cuarto sistema la percepción de “gratuidad” desaparece.
En casi todos los países coexisten más de un sistema. Contrario a lo que muchos piensan estos sistemas no están determinados por el hecho de que la salud sea pública o privada. Muchas clínicas privadas facturan sus servicios al Estado, por lo que el paciente los percibe como “gratuitos”.
El precio que los cubanos hemos pagado por la medicina “gratuita” es demasiado caro: salarios paupérrimos, propaganda de la salud como “conquista del socialismo”, infraestructura médica en estado ruinoso, éxodo de profesionales de la salud. Es hora que comprendamos el engaño y exijamos mejor uso de nuestro dinero. Este concepto de gratuidad es el gancho populista con el que el socialismo atrapa a sus víctimas. El ciudadano recibe un porcentaje como salario y el Estado se queda con el resto, que en realidad debería ser del ciudadano. El Estado vende a los ciudadanos la idea de que todo es gratis, que no tienen que pagar por nada, y les hace creer que, por tanto, están en su «deuda moral», deben estar siempre agradecidos y no deben quejarse nunca por nada, ya que lo han recibido todo «gratis».
El gobierno cubano, con toda la intención que se reserva a la hora de tratar sus objetivos, ha tomado la sagaz iniciativa, de entregar a los pacientes, el saldo de las cuentas médicas, las mismas que tuvieran que pagar estos, en caso de que el bondadoso estado, tuviera que cobrar por sus servicios. De manera que, esta idea macabra, vendría a recordarles a los cubanos, que su deber es, retribuir con agradecimiento y compromiso a la gran Revolución. Una manera más de manipular, a quienes reciben beneficios en las caóticas instalaciones hospitalarias.
La base de cálculo de los precios no es transparente.




Es bien sabido y está demostrado en numerosos estudios, así como en la práctica, que el modelo de Estado socialista/comunista (como también existe en Cuba) del Estado generoso, que se ocupa vicariamente de todos los ciudadanos y les proporciona todo «gratis» o a precios subvencionados, está condenado al fracaso desde el principio.
Otras fuentes: Virgilio Beato, Ana Alonso, José Cemí, Roberto Álvarez Quiñones, Franco Martín López, Santiago Remón, Elizabeth Díaz, Orlando González,Tanya Sarruf, Orlando Freire Santana, Santiago García Abreu, Roberto Camba Baldomar