Oposición


Cuba es un estado autoritario socialista-comunista de partido único en el que se suprime toda oposición. Cualquiera que critique al Estado es perseguido. Los defensores de los derechos humanos siguen viviendo peligrosamente, las organizaciones de derechos humanos no están autorizadas.

«A medida que los países de América Latina abandonaban gradualmente los regímenes autoritarios, la Cuba de Fidel Castro siguió siendo el único país de la región que continuó reprimiendo prácticamente todos los derechos civiles y políticos. El régimen represivo creado por Fidel Castro pudo mantenerse en pie durante décadas gracias a un control draconiano que incluía duros castigos impuestos por el gobierno a quienes se atrevían a disentir mínimamente. Esto no ha cambiado hasta el día de hoy.»

José Miguel Vivanco, director para las Américas de Human Rights Watch

Estados antidemocráticos no sólo reprimen la oposición política, sino que también la criminalizan, una manera muy efectiva de evitar la divulgación y discusión de las ideas políticas que divergen de la ideología en el poder. Ese fue el caso en la Unión Soviética y sigue siendo el caso de los regímenes que adoptaron las estructuras principales del modelo soviético socialista-comunista.

Cuba viene de una larga tradición latinoamericana que concede un trato especial a la conducta política y evita reducirla a la delincuencia o criminalidad común. Es por eso que esta tradición respalda el derecho al asilo político, así como la diferenciación en el trato de los presos políticos y los comunes. El gobierno revolucionario cubano abandonó la tradición de conceder el asilo político cuando adoptó el modelo soviético a principios de los años sesenta.

Además de reconocer el derecho al asilo político, la tradición latinoamericana como en otras partes del mundo distingue entre los presos políticos y los comunes. Esta tradición acabó cuando Fidel Castro, haciendo a un lado su propia historia, decidió no reconocer ni siquiera la categoría de preso político, mucho menos cualquier derecho tradicional que estos reclamaran por su condición política, como vestir ropa de civil y rehusar el trabajo forzado.

Contrarrevolucionarios

Las autoridades suelen calificar a los opositores pacíficos al Gobierno de «contrarrevolucionarios.» Pero la invocación por parte del Gobierno cubano de los intereses de la seguridad del Estado para controlar la disidencia no violenta-por actos tan inocuos como la distribución de panfletos con «Abajo Fidel»-constituye un claro abuso de autoridad. En virtud del artículo 29 de la Declaración Universal de Derechos Humanos, las restricciones de derechos fundamentales sólo se pueden imponer «con el único fin de asegurar el reconocimiento y el respeto de los derechos y libertades de los demás, y de satisfacer las justas exigencias de la moral, del orden público y del bienestar general en una sociedad democrática.» Las iniciativas del Gobierno cubano para silenciar a los críticos se salen claramente de estos límites.

Fidel Castro dijó en un video:

«Confío en el pueblo plena y totalmente… No vamos a dejar que haya grietas ni que nadie abra grietas en este país, ni debemos ser tolerantes con la gusanera ni con la contrarrevolución, los infames que alientan una agresión al país, los infames que quieren crearle condiciones al imperialismo para que agreda a Cuba…

… A todos esos, no tenemos por qué. Hay que aplicarles las leyes… a los que se suman a las campañas del imperialismo contra Cuba… Seremos como siempre, seremos ecuánimes, seremos serenos, seremos justos, seremos respetuosos, como no lo ha sido nadie nunca, ningún gobierno… No nos van a desmoralizar, no nos van a amedrentar. No le vamos a dar garantías a la contrarrevolución, que es lo que quieren, que aquí se pueda conspirar abiertamente, se pueda traicionar abiertamente a la Patria, se le pueda hacer el juego a los potenciales invasores de nuestro país, ¿hacerle el juego a los que están dispuestos a hacer correr la sangre de millones de personas? No tenemos por qué. Eso sí lo dejamos muy claro: Los contrarrevolucionarios no tendrán aquí ninguna tribuna, los contrarrevolucionarios no tendrán aquí ningún derecho a hacer campaña contra la Revolución, se acabó

Fuente: Video de un discurso de Fidel Castro


Huber Matos

El primer comandante disidente de Fidel Castro

Huber Matos se unió al movimiento guerrillero M-26-7 de Fidel Castro, pero no como combatiente, sino como apoyo logístico: organizó armas. En 1957, Matos fue capturado por las tropas de Batista, pero logró escapar y se exilió en Costa Rica. Allí siguió organizándose, voló a Cuba en 1958 con un Cessna lleno de armas y fue nombrado comandante de una unidad por Castro, que era ocho años más joven.

Al triunfo de la revolución sobre el régimen de Batista, Huber Matos, que mientras tanto había avanzado hasta convertirse en uno de los cinco jefes más importantes de la revolución junto a los hermanos Castro, Fidel y Raúl, el Che Guevara y Camilo Cienfuegos, entró en La Habana en un coche abierto con Fidel. Desde entonces, fue el comandante militar de la importante -y rica- región de Camagüey.

Pero Huber Matos nunca había sido de izquierdas, aunque, barbudo y despeinado como los demás guerrilleros de la Sierra Maestra, podía ser tomado por uno. Según admitió, sólo había luchado por restaurar el estado de derecho y la constitución de 1940, y algunos biógrafos suponen que Matos esperaba presentarse como candidato a senador en las elecciones que seguramente se celebrarían.

No se sentía cómodo como comandante militar. Y se fijó cada vez más en los textos marxistas-leninistas de la revista militar Verde-Olivo, en una época, a mediados de 1959, en la que Castro seguía proclamando por doquier que no era comunista y que el comunismo no era el objetivo de la revolución. Matos se dirigió a Castro en relación con los textos, intentó llevar el asunto ante los órganos de la revolución. En vano. A mediados de año quería dimitir, quería volver a la enseñanza. Castro se negó.

Dimisión como comandante

A diferencia de Fidel, Raúl Castro ya había ingresado como estudiante en la Juventud Socialista, la organización juvenil del Partido Comunista de Cuba. Raúl Castro era comunista y no lo ocultaba. Cuando las preocupaciones de Matos no fueron escuchadas y finalmente, el 20 de octubre de 1959, Raúl Castro fue nombrado también Ministro de las Fuerzas Armadas, Matos renunció a su cargo, y 15 de sus oficiales hicieron lo mismo.

Fidel Castro se enfureció. Al día siguiente envió a Camilo Cienfuegos a Camagüey con órdenes de arrestar a Matos por traición. Matos informó posteriormente de que Cienfuegos fue a su casa, su mujer preparó café y hablaron durante unas dos horas antes de que Cienfuegos se presentara con el verdadero asunto.

Matos no ofreció resistencia, se dejó detener y fue llevado a la prisión militar de La Cabaña, en La Habana, junto con los otros 15 oficiales renegados. Las películas de propaganda cubana informan de que el brillante Cienfuegos sofocó el «intento de golpe de Estado hábilmente tramado por el traidor Huber Matos sin disparar un solo tiro». Matos dice a día de hoy que nunca planeó un golpe de estado. Simplemente no quería participar más.

En un gran juicio ante 1.500 espectadores, en su mayoría soldados, Matos fue condenado. Los fiscales, jueces y testigos habían sido elegidos por Castro, se defendió Matos. «No me veo como un traidor o un renegado», dijo. «Tengo la conciencia tranquila. Si este tribunal me declara culpable, lo aceptaré, aunque me disparen. Lo tomaría como un servicio más a la revolución». Habló durante tres horas y media, y luego arrancó los aplausos de muchos en la sala. Fidel hizo que los echaran.

No disparo, pero sí 20 años de prisión

A diferencia de tantos otros acusados de contrarrevolución en aquella época, Matos no fue simplemente fusilado – presumiblemente para no crear un mártir, quizás también porque Castro sabía que Matos, un héroe de la revolución después de todo, tenía muchos seguidores. Matos fue condenado a 20 años de prisión, que cumplió hasta el último día. En 1979 fue liberado y deportado a Costa Rica, donde vivían su esposa y sus cuatro hijos, ya mayores. Durante un breve periodo de tiempo se trasladaron a Venezuela, donde Matos fundó su grupo de exiliados «Cuba Independiente y Democrática», y posteriormente a Miami, donde Matos vivió hasta su muerte.

Matos se convirtió en uno de los más feroces, aunque no el más influyente, opositores al gobierno cubano en el extranjero. Polemizó contra la Organización de Estados Americanos cuando ésta debatió la readmisión de Cuba. Y cuando viajó a Europa en 2003, pidió con vehemencia sanciones de la UE contra Cuba.

Huber Matos falleció el 27 de febrero 2014 en el hospital a la edad de 95 años. Deseó ser enterrado en Costa Rica y ha decretado que sus restos sean trasladados a la tumba familiar en Yara, Cuba, tan pronto como Cuba «vuelva a la democracia».

Fuente: Artículo en el periódico alemán TAZ


Mario Chanes de Armas

Mario Chanes, perteneció al Partido Ortodoxo, conoció a Fidel Castro y ambos se acercaron de tal forma, que Chanes llegó a ser uno de los asaltantes al Cuartel Moncada el 26 de julio de 1953; por lo que fue hecho prisionero bajo Batista, cumpliendo prisión política junto a Fidel Castro, Raúl Castro, Pedro Miret Prieto, Ciro Redondo García, Juan Almeida, Armando Mestre, Ramiro Valdés y otros; pero se benefició de una amnistía general decretada en 1955 de una condena de menos de dos años.

Después de salir de la prisión, Castro seguía en contacto con Chanes, conocía los valores personales y el coraje de Chanes y al llegar el momento planeado, lo mandó a buscar desde México para que se incorporara a los preparativos del inminente desembarco del yate Granma.

Al triunfo de la revolución Fidel Castro le otorgó a Chanes el cargo de Comandante de la policía motorizada. Poco después, Chanes de Armas, siendo el hombre de rectos principios y de conciencia que era, y más aún, el respeto que él sentía por la clase obrera, por su pueblo, su condición humilde y justa no le permitió seguir apoyando a la revolución. Descontento con el rumbo comunista que se dirigía la soñada revolución, se apartó de ella abandonando todos los privilegios ganados e incluso, se distanció de la amistad de Castro regresando a trabajar en una fábrica.

Esta decisión de Chanes, demostró su valor cívico y el gran patriota que era, y Castro, conociendo la entereza y la firmeza del hombre, temió que su ejemplo le trajese consecuencias, y ordenó que lo arrestasen. El 17 de julio de 1961, Chanes fue arrestado por participar en una supuesta conspiración para asesinar al propio Castro, algo que Chanes siempre rechazó.

Irónicamente, Mario Chanes de Armas, volvió a la prisión de Isla de Pinos seis años más tarde, pero esta vez, bajo la dictadura de su ex amigo Fidel Castro. El 16 de julio de 1991, fue liberado, siendo el último prisionero político plantado de los conocidos como históricos, después de haber cumplido una condena de 30 años de prisión, El prisionero de conciencia, que en toda la historia de Cuba y del mundo, más años estuvo en prisión, más que Nelson Mandela. ¡30 años! de golpizas, 30 años de incomunicaciones, 30 años de hambre, 30 años de traición, ¡30 años firme en sus convicciones! ¡PLANTADO!

En el exilio abogaba por la reconciliación entre cubanos, un luchador incansable por la libertad de Cuba, viajó a la Casa Blanca y a varios países denunciando los atropellos a la dignidad de los presos políticos cubanos. Murió el 24 de febrero de 2007, a los 80 años.

Fuente: página Los Plantados


Los Plantados

Al igual que Huber Matos y Mario Chanes de Armas, había muchos que no estaban de acuerdo con los planes de Fidel Castro de convertir a Cuba en un estado socialista-comunista. Castro prometió elecciones después de 18 meses, que nunca cumplió. Por el contrario, convirtió el Estado en una dictadura socialista-comunista antidemocrática y totalitaria, lo que para muchos fue un fraude. En la búsqueda de una Cuba Libre y democrática se unieron para luchar contra la dictadura de Fidel Castro. Miles de hombres murieron en combate, en las montañas y en los llanos. Los sobrevivientes y los que se organizaron en las ciudades se encontraban ahora, en los edificios circulares y cuadrados de la prisión política de Isla de Pinos (hoy Isla de la Juventud), Cuba.

Se puede leer aquí sobre el feroz abuso de los carceleros y guardias de la dictadura, comprometida en doblegar la férrea y estoica posición de Los Plantados.


La oposición rural en el Escambray (La lucha contra ‘bandidos’)

La Rebelión del Escambray duró seis años, entre 1959 y 1965, principalmente en las montañas del Escambray de Cuba , pero también en todas las provincias de Cuba, por grupos insurgentes que se opusieren al régimen cubano encabezado por Fidel Castro.

Los grupos insurgentes rebeldes eran una mezcla de ex soldados de Fulgencio Batista, agricultores locales y ex guerrilleros aliados que habían luchado junto a Castro contra Batista durante la Revolución cubana. El resultado final fue la eliminación de todos los insurgentes por parte de las fuerzas gubernamentales cubanas en 1965. Sobre esa oposición puede leerse aquí.


La iglesia católica de Cuba

A la Revolución castrista le tomó apenas un par de años desmantelar las instituciones religiosas en Cuba, y reducir al silencio a la Iglesia que quedó acorralada en la isla. Ese fue el mismo tiempo que le tomó a Fidel Castro para desdecirse de sus promesas democráticas, cuando arribó al poder en enero de 1959.

Los católicos cubanos, como el resto de los cristianos, fueron en principio participantes activos en la revolución, a la que apoyaron en su lucha armada contra la dictadura de Fulgencio Batista. En noviembre de 1959 se celebró en La Habana el Congreso Católico Nacional. La imagen de la Virgen de la Caridad del Cobre fue llevada a la capital en el avión presidencial. Fidel Castro, el presidente Osvaldo Dorticos, y varios ministros y comandantes guerrilleros asistieron a la misa de clausura en la Plaza Cívica (hoy plaza de la Revolución), colmada por casi un millón de personas.
La revista Bohemia dijo que había sido “la más grande muchedumbre jamás reunida en Cuba”. Sería también la última manifestación pública para los católicos cubanos, hasta la visita del Papa Juan Pablo II a Cuba, casi cuarenta años después, en enero de 1998.

El distanciamiento entre la revolución, y los cristianos, comenzó a producirse en el año 1960, ante el avance de los comunistas en los puestos claves del gobierno y las Fuerzas Armadas. “No puede decirse que el enemigo está a las puertas, porque en realidad está dentro, hablando fuerte, como quien está situado en propio predio”, advertía en una carta pastoral Monseñor Enrique Pérez Serantes, Arzobispo de Santiago de Cuba.

Los Obispos cubanos, dejaban claro la posición de la Iglesia, en una declaración publicada el 7 de agosto de 1960.

“La Iglesia está hoy estará siempre a favor de los humildes, pero no está ni estará jamás con el comunismo…La mayoría absoluta del pueblo cubano que es católico, sólo por el engaño o la coacción podría ser conducida a un régimen comunista”.

Juan Manuel Salvat y Alberto Müller dirigían la publicación estudiantil católica Trinchera, que distribuían en Villanueva y en la Universidad de La Habana. Su oportunidad de montar una protesta notable llegó durante la visita de Anastás Mikoyán en febrero de 1960. El viceprimer ministro de la Unión Soviética colocó una corona de flores, adornada con el emblema de la hoz y el martillo, ante la estatua de José Martí. Este monumento al padre político de Cuba adorna el Parque Central de La Habana, situado en el concurrido bulevar frente al Capitolio, un edificio gubernamental parecido al Congreso de Estados Unidos. Una hora más tarde, Müller, Salvat y un centenar de jóvenes de la juventud católica irrumpieron en el Parque Central e intentaron retirar la corona. Coreaban: «¡Cuba, sí, Rusia, no!». Los partidarios del gobierno que habían presenciado la visita de Mikoyan reaparecieron inmediatamente portando carteles de «Viva Fidel». Policías armados rodearon a los manifestantes anticomunistas. Hubo forcejeos. Alberto Müller y otros cumplieron posteriormente varios días de «custodia protectora». El incidente fue una de las primeras protestas públicas contra el régimen revolucionario.

Protestas de estudiantes de la FEU contra la visita de Anastás Mikoyán

El intento de una Iglesia Revolucionaria

Desde el punto de vista de los comunistas, la fe cristiana obstaculiza la modernización de la sociedad. La religión es «el opio del pueblo», escribió Karl Marx. La ideología socialista supone que la lucha contra la religión y la fe y este Dios es importante para la modernización de la sociedad, y todos los que creen en Dios y en Cristo obstaculizan este progreso de la sociedad hacia una sociedad más justa.

Obviamente, la ideología no estaba tan madura como para haber bastado al pueblo y a todo lo que había imaginado en la convulsión de la sociedad, porque la fe simplemente no podía erradicarse tan rápidamente en los diversos contextos históricos. La gente seguía creyendo en Dios.

Se luchó contra la religión, pero se sustituyó en parte por festivales profanos y por una especie de culto a los santos de los héroes comunistas, al darse cuenta de que la gente necesita algo casi religioso.

En medio del clima hostil contra la Iglesia y el calificativo de “contrarrevolucionario” a quienes criticaban el creciente auge del comunismo, el régimen ensayó la creación de una Iglesia Nacional ‘pro-comunista’, al estilo de la organizada en China, una década antes. “Con la Cruz y con la Patria” fue el nombre de este movimiento encabezado por dos “católicos revolucionarios”, Antonio Pruna y Lula Horstman, asesorados por el sacerdote Germán Lence.

El proyecto de división no prosperó y sus acciones se encaminaron a crear desórdenes en los templos. Tales acciones habían alcanzado para entonces categoría nacional, dirigidas por turbas que enarbolaban los calificativos de “curas falangistas” o “esbirros con sotanas”.

Finalmente persecución y eliminación total de la iglesia católica

Uno tras otro el gobierno fue clausurando los espacios religiosos de que disponía la Iglesia en la prensa escrita, la radio y la televisión, entre ellos ‘Un mensaje para todos’, de CMQ Televisión, el programa de la Acción Católica Universitaria por Telemundo, y el programa radial ‘Por un mundo mejor’, dirigido por la Acción Católica. También se prohibieron espacios de iglesias protestantes como ‘La hora bautista’.

Fidel Castro cerraba ese año definitorio con un vitriólico discurso contra la jerarquía católica:

“¿Qué derecho tienen a inmiscuirse en los problemas políticos? Y una de las cosas en que más insisten es en el problema del comunismo, y en plan de emplazar al gobierno. En primer lugar, debemos decirles que el gobierno no tiene que darles cuenta alguna a los señores arzobispos de su conducta, el Gobierno Revolucionario no tiene que rendir cuentas de sus actividades políticas al clero falangista (Aplausos prolongados)”.

Fuente: discurso de Fidel Castro, 1960

Horas antes de que se produjera la invasión de Girón, el gobierno desató una ola de detenciones masivas en todo el país. Blanco preferido de estas detenciones fueron los católicos.

Todos los sacerdotes, religiosos y religiosas, fueron retenidos en sus casas y custodiados por soldados o milicianos. Se cerraron y ocuparon todas las instalaciones de las organizaciones católicas. El Arzobispo de La Habana, Evelio Díaz y su Auxiliar. Eduardo Boza Masvidal, fueron encerrados durante varios días en el G2. El Cardenal Artega y el obispo de Pinar del Río, Rodríguez Rosas, buscaron refugio provisional en la Embajada de Argentina.

En la ciudad de Camagüey, fueron encerrados y vejados -en el colegio de los escolapios-, los sacerdotes junto al Obispo, Mons. Carlos Rui a quien le arrancaron la cruz pectoral. Las turbas del régimen asaltaron el convento de La Merced y la Iglesia de la Soledad, en esa ciudad. Acciones similares se llevaron a cabo en el resto de las provincias.

Durante las semanas siguientes los sacerdotes extranjeros fueron conminados a salir del país. No se promulgó ninguna ley al respecto, pero todos recibieron la visita de funcionarios del régimen para comunicarle verbalmente la expulsión.

El 6 de junio de 1961, se decretó la Ley de Nacionalización de la Enseñanza. Unos 350 colegios católicos y 100 protestantes fueron confiscados en todo el país junto a dos universidades católicas, una protestante y otra de la masonería. En esa fecha, quedaban en Cuba 723 sacerdotes, de los cuales 483 eran miembros de órdenes religiosas, casi todos dedicados a la enseñanza. Lo mismo sucedió con las 2,225 monjas y religiosas, en su mayoría educadoras. Todos quedaron de inmediato sin techo y sin trabajo y abandonaron el país enviados por sus superiores a otros países de América Latina o Europa.

El golpe de gracia se produjo el 8 de septiembre de 1961. Ese día el gobierno prohibió horas antes la tradicional procesión de la Virgen de la Caridad del Cobre, en la parroquia habanera que regía entonces, Mons. Eduardo Boza Masvidal, quien cerró el templo para evitar incidentes.

A pesar de la suspensión, unas cuatro mil personas se concentraron frente al templo a la hora señalada para la procesión. Después de tomar una imagen de La Caridad de una casa cercana se dirigieron hacia el Palacio Presidencial, gritando Cuba Si, Rusia No, y Viva Cristo Rey.

El choque con la policía fue inevitable. Hubo porrazos, disparos, heridos y un muerto: Armando Socorro, miembro de la Juventud Obrera Católica (leal al gobierno). El gobierno recuperó el cadáver, lo alejó de su familia y lo presentó como un mártir revolucionario.

La Central de Trabajadores de Cuba, controlada por los comunistas culpó a “un francotirador, el sacerdote Agnerio Blanco Blanco” de su muerte. La mentira fue publicada en los medios de prensa, aunque no pudo ser sustentada legalmente: El padre Blanco, coadjutor de la parroquia La Caridad, se encontraba ese día en Nueva Gerona.

Como reacción a estos hechos el gobierno desató una ola de asaltos a las principales iglesias del país y la detención de números sacerdotes y religiosos que en número de 132 fueron expulsados de Cuba, nueve días más tarde, el 17 de septiembre de 1961 en el buque Covadonga, que los trasladó a España. El Obispo Auxiliar de La Habana, Monseñor Eduardo Boza Masvidal, formó parte de los deportados.

Para fines de 1961 el gobierno había completado desmantelamiento de las estructuras eclesiales y los movimientos de acción católica en la isla. Decenas de sus miembros, involucrados en movimientos políticos anticomunistas, enfrentaron el paredón de fusilamiento en nombre de la fe que profesaban.

Tras sucesos de 1961 se produjo el silencio. La Iglesia y los católicos fueron mantenidos dentro de estrechos límites de supervivencia. En 1965 el gobierno arremetió contra los pequeños grupos de católicos que quedaban organizados en distintas provincias de la isla. Sus miembros fueron internados en los campos de concentración de las llamadas Unidades Militares de Ayuda a la Producción (UMAP). Sobre las UMAP puede leerse aquí.

Para entonces el gobierno había creado la Oficina de Asuntos Religiosos, perteneciente al Comité Central del Partido Comunista de Cuba que, copiadas del modelo soviético y chino, controlaba de las actividades religiosas en el país. Una de esas funciones fue mantener en aproximadamente 110, el total de sacerdotes que durante tres décadas pudieron ejercer en el país.

A fines de la década del 60 se suprimió la Semana Santa y la Navidad. La mayoría de los cubanos dejó de asistir a los templos, de bautizar a sus hijos y celebrar bodas religiosas. En los hogares, se ocultaron las imágenes de los santos.

La dictadura comunista de Cuba dejaba morir a la Iglesia en la isla. Por ese entonces proclamaba su “alianza estratégica” con los cristianos latinoamericanos para procurar su apoyo a la subversión en la región.


Refugiados cubanos

Poco después de que Fidel Castro tomó el poder en Cuba en enero de 1959, un flujo constante de refugiados comenzó a hacer la peligrosa travesía hacia Florida en una miríada de pequeños botes y embarcaciones. El primer rescate de estos refugiados por parte de la Guardia Costera de Estados Unidos se produjo el 22 de julio de 1959, cuando un grupo de nueve personas fue recogido en una pequeña embarcación frente a las Dry Tortugas, cerca de Cayo Hueso. Hasta el 1 de junio de 1965, los guardacostas habían rescatado o ayudado a 6.862 cubanos que intentaban viajar a la libertad por mar.

Las consecuencias de la Revolución Cubana

Tras la Revolución Cubana de 1959, pero sobre todo tras la medida del régimen de octubre de 1960 de nacionalizar las industrias, la primera oleada de inmigrantes cubanos partió hacia Estados Unidos. Estas clases alta y media-alta no estaban vinculadas al gobierno de Batista (los que se fueron en los días posteriores al derrocamiento de Batista) pero tenían medios de vida económicos incompatibles con los objetivos del régimen.

La mayoría, si no todos, pensaron que se trataba de una salida temporal, imaginando una vida en la que volverían a Cuba una vez que Estados Unidos liberara al país tanto de Fidel Castro como del movimiento comunista en expansión. Otra oleada de cubanos se marchó tras el fracaso de la invasión de Bahía de Cochinos y el posterior anuncio de Castro de que era marxista-leninista. Esta proclamación de un nuevo orden actuó como catalizador para la salida de aquellos que habían adoptado una actitud de «esperar y ver» los acontecimientos.

Esta tercera ola de inmigrantes cubanos era predominantemente de clase media. Esta oleada de inmigrantes cubanos incluía a comerciantes y directivos de nivel medio, propietarios, profesionales de nivel medio y una importante representación de trabajadores cualificados sindicados. Los integrantes de estas diferentes clases miraban con recelo el cierre de las universidades y escuelas privadas en 1961, ya que estas acciones hacían honor a sus temores de que el gobierno se hiciera cargo de la educación de sus hijos.

Temor de los padres

En 1960, el gobierno cubano comenzó a reformar las estrategias educativas.

A los niños de las escuelas se les enseñaron ejercicios militares, cómo portar armas y canciones antiestadounidenses. Para 1961, el gobierno cubano tomaría el control de todas las escuelas privadas. En la primavera de 1960 Castro anunció el cierre de las escuelas secundarias y la apertura de «campamentos juveniles» en el campo donde los niños aprenderían a trabajar la tierra y adoptar un estilo de vida revolucionario. A los mejores y más brillantes les daban becas para estudiar en la Unión Soviética, el nuevo aliado de Castro.

En un discurso que resultó escalofriante para muchos padres cubanos, Castro anunció que «… terminaría el año escolar y movilizaría a todos los estudiantes del sexto grado en adelante a escuelas revolucionarias en el campo». Para muchos padres, era evidente que el adoctrinamiento estaba penetrando en las escuelas públicas, privadas y religiosas de la isla. Fue por eso que muchos cubanos de clase media y alta que se oponían a Castro empezaron a buscar la forma de sacar a sus hijos de la isla.

Como resultado del nuevo orden social, empezaron a surgir rumores, procedentes tanto del interior de Estados Unidos como de otros medios anticastristas. Varios medios, entre ellos el Miami Herald y la revista Time, informaron de que Castro y sus seguidores pretendían acabar con los derechos de los padres, asumir la custodia de todos los niños cubanos, prohibir la religión y adoctrinarlos en el comunismo.

Estos rumores, combinados con la preocupación preexistente inculcada por la Guerra Civil española (durante la cual se evacuaron niños a otros países), ayudaron a que los opositores al régimen, ahora abiertamente comunista, que no emigraron durante la primera oleada del éxodo comenzaron a enviar a sus hijos a un lugar seguro.

Operación Pedro Pan

Tras haber participado en un programa similar que consiguió la entrada de jóvenes húngaros en Estados Unidos tras la represión soviética del levantamiento de 1956, el padre Bryan O. Walsh, de la Oficina de Bienestar Católico de Estados Unidos, con la ayuda del gobierno estadounidense, desarrolló el Programa de Niños Cubanos a finales de 1960. La Operación Pedro Pan fue un éxodo masivo clandestino de más de 14.000 menores cubanos no acompañados de entre 6 y 18 años a Estados Unidos durante un periodo de dos años, entre 1960 y 1962. Fueron enviados después de que los padres temieran que Fidel Castro y el partido comunista estuvieran planeando terminar con los derechos de los padres y colocar a los menores en centros de adoctrinamiento comunista.

Walsh difundió un programa que eximiría de visado a los niños cubanos que entraran en Estados Unidos y los cuidaría hasta que pudieran reunirse con sus padres. El Programa de Niños Cubanos permaneció en secreto hasta que en febrero de 1962. Después terminó todo el tráfico aéreo entre Estados Unidos y Cuba a raíz de la crisis de los misiles cubanos de octubre de 1962. En diciembre de 1965, Estados Unidos estableció un programa de vuelos de la libertad para reunir a los padres cubanos con sus hijos.

Dado que tanto los cubanos como los estadounidenses esperaban que Castro fuera derrocado pronto del poder, nadie preveía que padres e hijos podrían estar separados durante años, o no volver a verse. Aunque muchos niños y padres se reunieron en pocos meses, muchos pasaron a ser responsabilidad del gobierno de Estados Unidos. Algunos nunca se reunieron con sus familias.

Niños cubanos haciendo cola para emigrar.

Para muchos, puede parecer absolutamente incomprensible cómo los padres pueden enviar a sus hijos sin supervisión a otro país, pero demuestra la gran desesperación y preocupación que tenían los padres al ver cómo su país se transformaba en comunismo contra su voluntad.


Apertura del puerto de Camarioca

El 28 de septiembre de 1965 Fidel Castro hizo el sorprendente anuncio de que a partir del 10 de octubre de 1965 se abriría el puerto de Camarioca para que todos los cubanos que quisieran salir hacia «el paraíso yanqui» pudieran hacerlo. Se permitiría la entrada en Camarioca de los barcos de exiliados cubanos que quisieran regresar a Cuba para evacuar a sus familiares. Los cubanos que desearan salir de Cuba debían presentar una solicitud al Ministerio del Interior. También perderían cualquier tierra o propiedad que tuvieran para poder salir.

Camarioca permaneció abierto hasta el 15 de noviembre de 1965. Un total de 2.979 cubanos aprovecharon la oferta de Castro durante el tiempo que el puerto permaneció abierto. Los emigrantes que seguían en el puerto, que se contaban por miles, fueron llevados finalmente en barcos de pasajeros fletados oficialmente a Florida. Poco después, los gobiernos de Estados Unidos y Cuba negociaron un acuerdo que se conoció como «Vuelos de la Libertad», utilizando aviones comerciales para transportar a los cubanos que deseaban emigrar a Estados Unidos de forma segura, en lo que se permitía la salida de unos 50.000 cubanos al año hacia los Estados Unidos hasta 1973.

Castro subrayó que su proyecto revolucionario y la lucha por el comunismo se basaban en el principio de voluntariedad. De hecho, las autoridades cubanas sólo aprobaban las solicitudes de permiso para que sus ciudadanos salieran del país en contadas ocasiones, y al mismo tiempo castigaban los intentos de huida que se impedían con penas de prisión de varios años. En el transcurso del histórico diálogo entre los gobiernos de EE.UU. y Cuba, en 1978/79, por primera vez desde la revolución, alrededor de 100.000 exiliados cubanos, ahora residentes en EE.UU., pudieron visitar a sus familiares en la antigua patria, lo que hizo que los cubanos de la isla tomaran conciencia incómoda de la gran diferencia de nivel de vida y alimentó aún más los deseos existentes de abandonar el país.


Crisis de la Embajada de Perú en La Habana 1980

El 1 de abril de 1980 un ómnibus repleto de cubanos reventó el cerco de la embajada peruana en La Habana buscando asilo para salir de la Isla.

Cuando el ómnibus de la 79 que cubría la ruta Lawton-Playa se estrelló contra la verja de la embajada, en medio de los balazos de los guardias, Radamés iba con los ojos bien abiertos, detrás del asiento del chofer. No quiso tirarse en el piso como los demás. Quería ver cómo entraba, a 65 kilómetros por hora, en la libertad. Fue el primero que resultó herido. Una bala le rozó la cabeza, y otra le entró por la espalda. Faltaron unos centímetros para que le destrozara el espinazo. A Héctor también lo hirieron, pero ya estaban en territorio peruano y según las leyes internacionales, no los podían arrestar.

En el tiroteo resultó muerto un guardia. Lo mató el fuego cruzado de sus colegas. Los tripulantes de la guagua iban desarmados. Pero Fidel Castro, enfurecido porque los diplomáticos peruanos se negaron a entregar al gobierno cubano a los transgresores, los culpó de la muerte del guardia. Ernesto Pinto-Bazurco Rittler era el embajador de Perú en La Habana en aquel tiempo.

«No es frecuente –fue ésta una experiencia única– que un diplomático tenga que enviar un télex en busca de instrucciones urgentes con los dedos manchados de sangre humana, porque, paralelamente al deber de oficio, me vi obligado a curar las heridas de bala que los agentes de un Estado ocasionaron a ciudadanos de su propio país que buscaban refugio en una embajada extranjera.»

Ernesto Pinto-Bazurco Rittler, embajador de Perú en La Habana, 1980

El embajador peruano decidió abrir las puertas de la sede diplomática a los cubanos porque él no le tenía miedo al régimen y además lo hizo de acuerdo con sus convicciones y con los intereses del Perú, pues la Constitución del país obligaba a dar asilo y protección.
Perú se negó a cumplir la exigencia cubana de extraditar a los solicitantes de asilo, por lo que Castro retiró la protección policial de la embajada el 4 de abril y anunció por radio que cualquier cubano que solicitara salir del país podría hacerlo.

Lo que no previó el dictador cubano, cuando rabioso ordenó retirar la custodia de la embajada, fue que en menos de dos días más de 10 000 personas entrarían a la embajada pidiendo asilo, entraron 10 834. Había cinco personas por metro cuadrado. Ello era una señal de que había una enorme presión social y una enorme necesidad por salir del país. Entonces ordenó que cercaran la sede diplomática y apalearan y arrestaran a todo el que intentara acercarse a ella. De no haber hecho eso, muchos miles más se hubieran sumado a los que abarrotaban la institución diplomática, incluso la azotea y subidos a los árboles.

Fidel Castro estaba pidiendo castigar a parte de la embajada. “La exigencia era entregar a algunos. Curiosamente, la exigencia era más de su entorno”, contó el exdiplomático Ernesto Pinto, añadiendo que “en las dictaduras son los entornos los que quieren ser fuertes, hacen méritos. Yo los escuchaba con paciencia, pero ya nos habíamos entendido con Castro. Le dije: ‘Mire, este no es problema mío, ni del Perú, yo me voy mañana y ustedes se quedan con el problema, acá hay que tratar de solucionar’”.

Castro habría presionado al embajador con el hecho de que en la sede diplomática no había capacidad para mantener a tanta gente, pero aquel le respondió que el comandante sería responsable por las muertes. El momento de mayor tirantez fue cuando el gobernante cubano, tras escuchar los argumentos jurídicos, declaró: “Bueno, pero hay una diferencia bien grande, yo sé matar, tú no”. El diplomático respondió entonces que “matar es muy fácil, hasta los animales matan, pero mantener a una persona con vida es mucho más complicado”.

La próxima jugada de Fidel Castro para convertir ese revés en victoria fue tratar de convencer al mundo de que la inmensa mayoría de los que intentaban escapar del paraíso revolucionario eran delincuentes, rufianes, antisociales… La escoria, como los bautizó. Para demostrar la “baja catadura moral” de los asilados en la embajada, luego de tenerlos varios días sin agua ni comida, las autoridades repartieron unas insuficientes cajitas de cartón con arroz y huevo que lanzaban por encima de la cerca. Entonces fueron las llamadas ‘marchas del pueblo combatiente’, organizadas únicamente por el régimen cubano, miles de cubanos que transitaron por la afamada avenida, frente a la sede diplomática peruana, para tratar de amedrentar a los refugiados y promover la idea falsa de que ‘el pueblo enaltecido’ respaldaba al dictador.

Entre tanto, y a espaldas del ‘pueblo enaltecido’, el Gobierno cubano negociaba con Perú, Estados Unidos, y otras autoridades internacionales la salida inevitable de los refugiados.


Apertura del Puerto de Mariel – el éxodo de Mariel

El 20 de abril de 1980 el régimen cubano anunció la apertura de Puerto de Mariel y autorizó a que los cubanos residentes en Estados Unidos pudiesen venir en embarcaciones al puerto del Mariel a buscar a los familiares que quisieran irse del país.

Pero los capitanes de los barcos que llegaron entonces a Mariel fueron obligados por las autoridades cubanas, en contra de su voluntad, a transportar a Florida no sólo a sus propios familiares sino también a otros pasajeros que les fueron asignados por la parte cubana.
Para subrayar ante la opinión pública propia e internacional la valoración de quienes deseaban abandonar el país como «elementos antisociales», el gobierno cubano llenó las listas de candidatos al Mariel con miembros de grupos socialmente indeseables a los que se animaba a marcharse, entre ellos miembros de la oposición, homosexuales y miembros de minorías religiosas. Y de hecho, entre los marielitos también había delincuentes liberados de las cárceles específicamente por Castro -según un estudio del sociólogo cubano Rafael Hernández, los delincuentes convictos representaban el 15% de los que salían por Mariel, más de la mitad de ellos por robo.

En el primer mes, unos 65.000 cubanos abandonaron la isla, y casi otros tantos en los cuatro meses siguientes. El total de alrededor de 125.000 personas que abandonaron la Isla de Cuba correspondía al 1,3% del total de la población cubana registrada oficialmente en ese momento.

La prensa oficialista cubana ‘Granma’ sostuvo que el pueblo cubano “piensa unánimemente que se vayan los vagos, que se vayan los antisociales, que se vayan los lúmpenes, que se vayan los delincuentes, que se vaya la escoria”. Durante varios meses, la crisis estuvo acompañada de manifestaciones y disturbios violentos por parte de los cubanos progubernamentales contra sus compatriotas que estaban dispuestos a abandonar el país, a los que vilipendiaban como «escoria» y » gusanos». Estos actos de intimidación organizados por el gobierno, llamados ‘Actos de Repudio’, eran frecuentes.

A finales de octubre de 1980, se acabó la posibilidad de salir del país por el puerto de Mariel. Las imágenes muestran el capítulo del mayor éxodo que recoge la historia del Hemisferio Occidental: más de 125.000 seres humanos cruzaron el Estrecho de Florida en apenas unas semanas, en busca de libertad y una vida mejor.

Fuentes: 14ymedio, Martí Noticias, Cubanet, Gretchen Bolton, Diario las Américas


La disidencia cubana es el conjunto de activistas cubanos opositores al régimen establecido en 1959 tras la Revolución cubana. Habitualmente han existido figuras individuales que mantenían una postura disidente, pero no ha sido hasta los años noventa, cuando estos ciudadanos se conformaron en grupos de oposición política al gobierno del país.

La entrada en política de la disidencia cubana

El movimiento de los Derechos Humanos y de la disidencia pacífica conoció sus primeros balbuceos en los años 1970 y 1980, antes de tomar vuelo en los años 1990, gracias a la caída del Muro de Berlín, a la crisis económica y a las contradicciones políticas nacidas del período especial. En un libro escrito en 1994, Ariel Hidalgo (escritor, ex preso político cubano) define a los «disidentes», por oposición a los actores armados determinados a derrumbar el régimen castrista por la fuerza, como los que privilegian la vía pacífica y utilizan la propia legalidad del sistema, a través de un plebiscito o de un diálogo nacional que no excluye a los representantes del gobierno». El autor agrega que los «castristas» los consideran como «contrarrevolucionarios», amparados en la enseña de los » Derechos Humanos»; y «muchos anticastristas exiliados» los ven como «castristas camuflados». Los primeros prisioneros políticos, puestos al abrigo de las miradas y en condiciones inhumanas en el Presidio Modelo (la penitenciaría de la Isla de la Juventud), tenían como única esperanza tener la posibilidad de informar al mundo exterior de su situación, para beneficiarse eventualmente de una movilización en su favor por parte de la opinión pública internacional o de los gobiernos extranjeros.

La formación del primer núcleo de militantes salidos de la «Microfacción» había participado en el mismo combate: Ricardo Bofill y Marta Frayde crearon en 1976 el Comité Cubano Pro Derechos Humanos (CCPDH), y Ariel Hidalgo recuerda haber firmado conjuntamente con Bofill, por primera vez en 1983, una denuncia enviada desde el Combinado del Este (prisión cubana de alta seguridad) en nombre del CCPDH. En febrero de 1984 se crean dentro del Combinado la Asociación disidente de los artistas y escritores cubanos y la Junta de Autodefensa de los Religiosos perseguidos. «Por primera vez, recuerda Hidalgo, nos motivaron a contemplar la posibilidad de socavar la estructura totalitaria gracias a asociaciones de base que ganarían terreno poco a poco en la población, bajo la sombrilla protectora de las presiones internacionales. Esto significaría un paso más allá de la concepción de una simple autodefensa social, un frente común…».

Ahora bien, en octubre de 1987, el intelectual disidente Elizardo Sánchez Santacruz, quien se había integrado al CCPDH, es excluido del movimiento, acusado de delación y reprobado por su nueva tesis: «la reconciliación nacional». Funda entonces la Comisión cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional, en un momento en el que, el 20 de junio de 1988, se crea el Partido por los Derechos Humanos en Cuba, bajo la presidencia de Bofill. Por lo demás, las agudas tensiones entre la jerarquía eclesiástica y las corrientes laicas a la salida del Encuentro Nacional Eclesial Cubano (ENEC) de febrero de 1986, dieron como resultado la constitución de la Peña del Pensamiento Cubano, de donde surge el Movimiento Cristiano Liberación de Oswaldo Payá en 1989. En el momento de la visita de la Comisión de investigación de la ONU sobre la situación de los Derechos Humanos, el CCPDH y Payá, entre otros, logran entregar informes a los investigadores, lo que permite por primera vez en 1991 la condena de Cuba en la Comisión de Ginebra. En toda la Isla se forman grupúsculos -círculos, partidos, sindicatos, asambleas, directorios, comisiones- dispuestos a combatir el régimen y a organizar manifestaciones, reuniones, campañas de información y a producir declaraciones o enviar cartas a las autoridades. Pero de manera paralela a esta proliferación se refuerza la línea de división entre los partidarios de un diálogo incondicional con las autoridades, y los que rechazan cualquier forma de participación del gobierno en un proceso de cambio.

Proyecto Varela

Oswaldo Payá Sardiñas

Oswaldo José Payá Sardiñas nació el 29 de febrero del año 1952 y es el quinto de siete hermanos. Nunca la familia Payá Sardiñas tuvo vínculos con la dictadura de Fidel Castro ni con la dictadura de Fulgencio Batista.
Oswaldo estudió en una escuela pública primaria en el barrio habanero del Cerro. Más tarde se matriculó en la Escuela Católica de los Hermanos Maristas (Champagnat), hasta que el nuevo gobierno revolucionario de Fidel Castro intervino y cerró esa prestigiosa institución. Empezaron años difíciles y de persecución, pues su familia es marcada por el régimen Castrista desde los primeros momentos por no mostrar simpatías a la ideología comunista y por su pertenencia a la Iglesia Católica. Su familia vive vigilada permanentemente y marcada como «gusanos», que es el estigma que el régimen pone a los no incondicionales. Durante la época de persecución mas cruenta permanecen Oswaldo y su familia totalmente integrados a la Iglesia y por lo tanto señalados y excluidos.

En la escuela primaria se instaura como norma la pertenencia a la Unión de Pioneros (preámbulo de la Unión de Jóvenes Comunistas). Oswaldo es el único alumno que se niega a pertenecer, por lo que algunos de sus profesores lo señalan y lo estigmatizan. En su época de estudiante de secundaria es señalado y vigilado. Después de la invasión en la ahora desaparecida Checoslovaquia (la Primavera de Praga), genera en su escuela un ambiente de simpatía hacia los checos y critica abiertamente a los invasores soviéticos. Muchos de sus compañeros responden solidariamente y no niegan su inconformidad también con la «revolución» cubana, cuestión que es interpretada como un peligro.
Su comportamiento abiertamente crítico del régimen le cuesta su libertad y es enviado a un campamento de castigo, con trabajo forzado, bajo las leyes del Servicio Militar en mayo de 1969. En 1972 puede regresar a su casa. Poco después se matricula en la Universidad de La Habana en la carrera de Licenciatura en Física. Allí también es señalado por ser cristiano práctico y manifestar que no era y nunca sería marxista, para el régimen cubano una postura impensable para cualquier estudiante.

En muchas ocasiones la Seguridad del Estado lo persigue por la calle con varios autos, mientras Payá transita en bicicleta, lo acompañan a la Iglesia, al trabajo, los agentes se apostan en la misma puerta de la casa, piden identificación a cualquiera que se le acerca. Es un cerco, es como estar prisionero en la calle. Este tipo de asedio se ha repetido muchas veces y a veces dura tres y cuatro días sin que 6 u 8 agentes no se alejen de él más de 2 ó 3 metros. Comprometido con la Justicia y la Verdad en febrero de 1986 participa como Delegado por la Diócesis de La Habana en el Encuentro Nacional Eclesial Cubano (ENEC), a donde llevó el tema, preparado por él, «Fe y Justicia» donde defendía el derecho de los católicos cubanos a practicar su fe con absoluta libertad.

Movimiento Cristiano Liberación (MCL)

En 1987 junto a un grupo de laicos crea la «Peña del Pensamiento Cubano», en la Parroquia del Cerro. Edita «Pueblo de Dios», primera publicación autónoma e independiente que asume la defensa de las libertades, no sólo de los creyentes, sino de todos los cubanos. En 1988, luego de fuertes presiones de la oficina de asuntos religiosos del Partido Comunista de Cuba (PCC), el Obispo de la Habana Jaime Ortega, prohíbe la publicación y la «Peña Cristiana».
Ese mismo año Payá Sardiñas funda el Movimiento Cristiano Liberación (MCL) comenzando una nueva etapa de lucha pacífica y civilista por la reconciliación nacional, sin precedentes hasta entonces en los casi treinta años de gobierno totalitario en Cuba.

Es detenido en marzo de 1990 y encerrado durante varios días por la policía política del régimen siendo interrogado y amenazado que, de continuar en su lucha cívica y pacífica, enfrentaría varios años de prisión. Posteriormente a su excarcelación Oswaldo Payá y el MCL hacen público un «Llamamiento al Diálogo Nacional» entre todos los cubanos dentro y fuera de la Isla. Comienzan una campaña de recogida de 10,000 firmas, con la intención de darle a esta iniciativa ciudadana carácter de Proyecto de Ley amparados en el artículo 86 de la Constitución de la República Cubana vigente, antes de ser reformada parcialmente en 1992. La campaña de recogida de firmas comenzó con un buen paso a extenderse por todo el país, hasta que el 11 de junio de 1991 una turba organizada por el gobierno, asaltó su casa. Las turbas pintaron frases agresivas en la fachada del hogar de Payá sin considerar que en ella vivían dos pequeños niños y su señora esposa quien se encontraba embarazada. La fachada de la casa quedó con frases, pintadas con asfalto, que decían: «Payá agente de la CIA«, «gusano«, «viva Fidel«, «Abajo Payá«. Los letreros cubrieron la fachada durante cerca de 8 años. Oswaldo trasladó a su esposa e hijos a casa de los suegros, quienes les acogieron bondadosamente, desafiando las presiones de la Seguridad del Estado, y permaneció por ocho años en un exilio interno perseguido cuerpo a cuerpo, día a día por sujetos encargados de estos execrables menesteres.

Postulación de Payá para Diputado

Por primera vez, en 1992, Payá hace publica su intención de postularse para Diputado a la Asamblea Nacional del Poder Popular. La respuesta de la Seguridad del Estado fue obstaculizar y evitar que el líder del MCL ejerciera su derecho constitucional a «ser elegido». Dos días antes de la llamada Asamblea de la Postulación la policía lo detiene en su casa y lo lleva custodiado por todo el barrio, para intimidar a los vecinos. Llevan a Payá a un centro de los «Comités de Defensa de la Revolución» y allí lo esperan policías miembros del PCC y lo amenazan con que «correrá la sangre si se presenta en una asamblea». El PCC realiza la asamblea bajo custodia, sólo durante unos minutos y con sus adeptos.

Programa Transitorio

Payá desde 1992 redacta el «Programa Transitorio» que propone una vía de conjunto para transformar la sociedad cubana pacíficamente. En 1993 comienzan nuevamente a recoger firmas para un referendo sobre el «Programa Transitorio». Los sucesos, que culminaron con el éxodo del verano de 1994 «Maleconazo» *, paralizaron este intento.


* El «Maleconazo» y «La crisis de los balseros» (1994)

A la altura de 1994, los pocos años transcurridos desde la caída de la Unión Soviética habían erosionado la economía y, con ella, la vida cotidiana en Cuba como nunca antes desde 1959. El régimen hablaba de la inminencia de la “Opción Cero”, que habría llevado a las autoridades a emplazar ollas colectivas a nivel de barrio para distribuir, e incluso cocinar en grupos, los muy escasos alimentos racionados. Apagones cotidianos de 10 y 12 horas, falta de combustible, pésimo servicio de transporte público, bodegas y tiendas vacías y un mercado negro también mal abastecido y, por lo tanto, implacable con los que no tuvieran algunos dólares o muchísimos pesos para pagar leche, pan, huevos, viandas y –excepcionalmente— carne. Y la malnutrición y su consecuente déficit de vitaminas haciendo estragos.

El desespero y las penurias llevaron a muchos cubanos a lanzarse al mar en chalupas de goma o en balsas autoconstruidos de todos tipos y tamaños, en un intento por llegar a Estados Unidos. Además hubo numerosos intentos de secuestrar barcos en La Habana. No se hablaba de otra cosa. Solo de huir.

Todavía ser balsero era un delito. Si te pillaban, podías cumplir una sanción de hasta 4 años tras las rejas. Hasta enero de 2013, según el derecho penal cubano era ilegal que los cubanos salieran de su país o ayudaran a otros a salir sin permiso del gobierno. En caso de ser detenidos, los infractores se exponían a una pena de prisión de uno a diez años.

Entre 1959 y 1994, desafiando la ley, más de 63.000 ciudadanos salieron de Cuba por mar en pequeños grupos y llegaron vivos a Estados Unidos. Otros miles llegaron a las Bahamas, las Islas Caimán y otras costas del Caribe. A lo largo de los años, se les ha conocido colectivamente como ‘balseros’ y a sus precarias embarcaciones como ‘balsas’. Al menos 16.000 balseros más no sobrevivieron a la travesía.

El Remolcador ’13 de marzo’

Apenas mes y medio antes, el 13 de julio 1994, se había producido el fatídico hundimiento del remolcador ’13 de marzo’. Las autoridades, para dar un escarmiento ante los numerosos intentos de fugas ilegales, a 7 millas de la bahía habanera, intencionalmente embistieron el viejo remolcador. A bordo iban 72 personas. Murieron 37, entre ellos, 10 niños. Según el testimonio de los sobrevivientes, dos remolcadores cercanos del gobierno cubano les negaron ayuda. Fue un crimen del Gobierno cubano.

El Maleconazo

Desde días antes la tensión había crecido después que las autoridades interceptaron varias embarcaciones que navegaban hacia la costa de Estados Unidos. Un rumor comenzó a ganar fuerza en las calles: que el Gobierno iba a permitir la llegada de barcos desde Florida para buscar a los familiares en la Isla, tal y como se había hecho en 1980 durante el éxodo del Mariel. Pero el Gobierno impidió que los civiles subieran a los remolcadores formando un bloqueo alrededor de los muros del Malecón de la capital.

Miles de cubanos no tardaron en salir a la calle para protestar. Los manifestantes reclamaron la libertad y el derrocamiento del gobierno de Fidel Castro. Los testimonios y las imágenes de vídeo muestran cómo la policía local y la Brigada Especial Blas Roca golpearon y detuvieron a los manifestantes, alegando que sus gritos y el saqueo de los negocios propiedad del gobierno constituían acciones «contrarrevolucionarias» que debían ser reprimidas.

Las imágenes eran impactantes. La gente en bicicleta se encontró con escuadrones; las pancartas de protesta y las piedras se encontraron con armas y alambre de púas. La protesta terminó esa tarde cuando Castro acudió al lugar para dirigirse al pueblo cubano. En su discurso, culpó directamente a Estados Unidos por su embargo económico y comercial contra Cuba, vigente desde principios de la década de 1960, y por «provocar», como dijo sucintamente, continuos disturbios e intentos ilegales de los cubanos de salir de la isla.

«Sobre las once de la mañana del viernes 5 de agosto 1994, un amigo llegó ante un grupo de jóvenes que estábamos sentados en una esquina del barrio y atropellando las palabras dijo: “Parientes míos en Miami llamaron por teléfono. Dicen que cuatro lanchas grandes salieron rumbo a La Habana, a recoger a los que deseen irse. En el malecón hay un montón de gente esperándolas”.

Un chofer de la ruta 15 nos invitó a tomar el ómnibus para llegar más rápido. El hombre se desvió del itinerario. Por el trayecto iba recogiendo personas que le sacaban la mano. “Voy para el malecón”, les decía. Cada pasajero que subía, contaba una versión nueva de lo que estaba aconteciendo. “La gente ha roto las vidrieras de las shoppings y están robando comida, productos de aseo, ropa y zapatos. Han volcado carros de patrullas. Parece que ‘esto’ (el gobierno) se jodió”, comentaban.

Cerca del antiguo Palacio de Presidencial, fuerzas combinadas de la policía, militares y agentes de Seguridad del Estado, detuvieron el ómnibus. Un grupo leal al régimen intentaba contener las protestas antigubernamentales y los incipientes disturbios. Había una algarabía impresionante. Cerca del Hotel Deauville, se veía un carro patrullero destrozado a pedradas. Paramilitares llegaban en camiones armados con cabillas y tubos de acero. Eran obreros de contingentes de la construcción creados por Fidel Castro y que fueron movilizados con urgencia.

Por primera vez en mi vida escuché gritos de «Abajo Fidel!» y «Abajo la Dictadura!». Lo que comenzó con un intento de fuga masiva a la Florida, se estaba transformando en un motín popular. Camiones antimotines detuvieron a cientos de hombres jóvenes, casi todos mulatos o negros. Se esparció el rumor de que Fidel Castro estaba recorriendo el lugar.»

Iván García, periodista y testigo del Maleconazo

En las inmediaciones del Parque Maceo fueron vistos camiones militares con remolques que llevaban ametralladoras y agentes de las conocidas Avispas Negras, las tropas especiales de las Fuerzas Armadas. La movilización de las Brigadas de Respuesta Rápida y del Contingente Blas Roca Calderío, que desplegó a “civiles” armados con cabillas envueltas en papel periódico y otros camuflajes, mostró entonces el verdadero rostro de la “Revolución”.

Ya casi todo estaba bajo control de los aparatos represivos. Solo faltaba la coda del gran líder. Poco después de las 4 de la tarde apareció Fidel Castro en el área cercana al Paseo del Prado. Para aliviar temporalmente la crisis, Castro anunció que las Guardafronteras, los guardacostas cubanos, volverían a permitir temporalmente que los cubanos huyeran como lo hicieron durante el puente marítimo del Mariel en 1980. Durante el mes siguiente, más de 30.000 refugiados cubanos huyeron de la isla en balsas improvisadas, remolcadores y cámaras de aire en lo que se conoció como la «crisis de los Balsero».

La Crisis de los Balseros

A raíz de este acontecimiento, se levantó la protección fronteriza por parte de Cuba. Castro recurrió repetidamente a la válvula de la emigración masiva para calmar la situación. Una vez más, desde la crisis de los barcos del Mariel en 1980, miles de cubanos huyeron por el mar en embarcaciones caseras (balsas) hacia Florida, lo que pasó a la historia como la «crisis de los balseros». Según los informes de prensa, más de 33.000 cubanos consiguieron escapar en el mes anterior a que Cuba cerrara de nuevo la frontera.

En vista de la afluencia masiva de refugiados cubanos en Florida, a la que Estados Unidos apenas podía hacer frente, y de las numerosas muertes en intentos de fuga infructuosos, el presidente estadounidense Bill Clinton anunció el 19 de agosto de 1994 que se suspendería la práctica anterior de conceder automáticamente asilo a todos los refugiados cubanos en Estados Unidos. Desde entonces, los refugiados en el mar eran llevados primero por los guardacostas estadounidenses a centros de recepción especialmente establecidos en la base naval de Guantánamo, desde donde sólo se les permitía entrar en Estados Unidos tras un examen individual y meses de espera.

Posteriormente, los gobiernos de ambos países entablaron negociaciones que culminaron con un acuerdo sobre emigración controlada el 9 de septiembre de 1994. Estados Unidos se comprometió a conceder al menos 20.000 visados de inmigración legal al año. Luego, en mayo de 1995, se estableció la llamada política de «pies secos y pies mojados». Esto significaba que un refugiado cubano que llegó a suelo estadounidense podía quedarse en Estados Unidos, mientras que alguien que fue apresado en alta mar debía regresar a Cuba. Esta política fue suprimida por la administración Obama el 12 de enero de 2017 y desde entonces, los cubanos deben pasar por el mismo proceso que los demás refugiados en Estados Unidos.


Rehén en una Isla, Oswaldo Payá ha sido invitado en varias ocasiones, en el transcurso de estos años, a viajar a eventos auspiciados por la Internacional Demócrata Cristiana, y otros foros de Derechos Humanos celebrados en Polonia, España, Letonia, Venezuela, Chile, México y otros estados de Europa, América Latina y América del Norte. Fue invitado a la conferencia de Derechos Humanos de Varsovia en 1998 y no le dejaron salir de Cuba. Durante todos estos años el gobierno de Cuba le ha impuesto una prohibición a viajar y regresar a su Patria.


Concilio Cubano

En 1995 Oswaldo Payá participa como uno de los organizadores del Concilio Cubano (con Leonel Morejón Almagro, Lázaro González Valdés, René Gomez Manzano, Elizardo Sánchez, entre otros) . El Concilio Cubano estaba integrado por unos 130 grupos disidentes y asociaciones de derechos humanos, la mayoría de los cuales fueron tan pequeños que no exceden del ámbito familiar y lamentablemente estaban profundamente divididos y enfrentados por cobrar protagonismo exterior. Oswaldo Payá redacta el único documento de unidad que plasmaba la posición de los miembros del Concilio Cubano: amnistía para los presos políticos, transición pacífica hacia la democracia, transformaciones jurídicas que permitan garantizar los derechos humanos y derecho del exilio para participar en la sociedad. Una primera reunión planificada del Consilio no se podía realizar debido a la represión de la Seguridad del Estado y el derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate* en aguas internacionales y finalmente el Consilio Cubano no se logró realizar.


* Hermanos al Rescate

Tres ciudadanos estadounidenses y un residente de Florida fueron asesinados el 24 de febrero de 1996 cuando dos aviones civiles de Hermanos al Rescate, en misión humanitaria, fueron emboscados en espacio aéreo internacional por MiGs cubanos. El derribo fue ordenado por el dictador cubano Fidel Castro.

Este crimen premeditado sigue impune y sin resolver por las autoridades estadounidenses, que están obligadas y tienen el deber de actuar, bajo «EL ESTADO DE DERECHO», ya que los ciudadanos estadounidenses y los aviones estadounidenses fueron el objetivo de un acto de terrorismo internacional perpetrado por la Cuba de Castro. Fidel Castro y sus cómplices en Cuba y Estados Unidos no han sido acusados penalmente. Pruebas y testimonios se pueden leer en la página de Hermanos al Rescate.

Hermanos al Rescate se fundó en mayo de 1991 después de que varios pilotos se sintieran conmovidos por la muerte de un adolescente de quince años llamado Gregorio Pérez Ricardo, que huyendo de la Cuba castrista en una balsa, pereció de deshidratación severa. La organización, una pequeña corporación sin ánimo de lucro, lleva a cabo sus misiones humanitarias de búsqueda de balseros en el Estrecho de Florida, gracias al esfuerzo de un grupo de pilotos, observadores y voluntarios de numerosos países, como Argentina, Cuba, Perú, Francia, Jamaica, Nicaragua, Puerto Rico, Suiza, Estados Unidos, Venezuela y antiguos balseros cubanos.

Hermanos al Rescate ha realizado más de 2.400 misiones de búsqueda aérea. Estas operaciones han permitido rescatar a más de 4.200 hombres, mujeres y niños, desde un bebé de cinco días hasta un hombre de 79 años, y rescatar a otros miles de personas durante la crisis de los refugiados de 1994.

Se calcula que los pilotos de Hermanos al Rescate han salvado una vida por cada dos horas de vuelo. Esto se considera un índice récord entre las organizaciones profesionales de búsqueda y rescate, como la Patrulla Aérea Civil y las Fuerzas Aéreas de los Estados Unidos. Además, se han realizado vuelos para dejar suministros de alimentos y agua a balseros varados en islas desiertas de las Bahamas, así como entregas semanales de alimentos, medicinas y ropa de emergencia a un campo de detención de refugiados cubanos en Nassau (Bahamas). La organización también ha llevado a cabo misiones de búsqueda de supervivientes de naufragios de ciudadanos estadounidenses, bahameños, haitianos y buceadores desaparecidos.

Hermanos al Rescate es una organización pro-democracia de carácter humanitario. Nuestra misión es promover y apoyar los esfuerzos del pueblo cubano, destinados a liberarse por si mismo de cualquier dictadura, presente o futura, por medio de la lucha cívica (noviolencia activa). Una parte integral de nuestro esfuerzo es salvar las vidas de los refugiados que escapan de la Isla y asistir a los familiares de los presos políticos. Hermanos al Rescate tiene previsto mantener un programa activo que atienda las necesidades humanas más básicas de quienes luchan por la libertad.

Fuente: página de Hermanos al Rescate


Candidaturas para Diputados otra vez

En 1997, 10 miembros del MCL (Movimiento Cristiano Libertad), recogen cientos de firmas de apoyo a sus candidaturas para diputados. Es la primera vez que algunos ciudadanos se presentan como candidatos con apoyo popular y sin ser del gobierno. Las comisiones electorales no aceptan esta candidatura.
En 1997 Oswaldo Payá presenta una demanda a la Asamblea Nacional del Poder Popular demostrando que la ley electoral era antisoberana y anticonstitucional y reclamando su derogación y cambio por otra ley democrática.

El Proyecto Varela

Desde 1996 a 1997 Oswaldo Payá redacta el Proyecto Varela, llamado así por el líder independentista cubano del siglo XIX Padre Félix Varela. Durante la visita del Papa a Cuba en 1998 es vigilado y custodiado de cerca por la Seguridad del Estado. Ese mismo año el MCL lanza públicamente el Proyecto Varela y comienzan a recoger firmas para un Referendo.
En 1999 redacta el Manifiesto «Todos Unidos» y lo propone a la primera asamblea de la oposición, realizada bajo fuerte represión, que resultó en un movimiento de unidad. Es nombrado coordinador de la «Comisión de Relatoría de Todos Unidos», movimiento que permanece hasta la actualidad. En marzo del 2001 «Todos Unidos» vuelve a lanzar la convocatoria para recoger 10.000 firmas para el Referendo sobre el Proyecto Varela.

El 10 de mayo del 2002 representantes de «Todos Unidos», encabezados por Oswaldo Payá, entregaron ante la Asamblea del Poder Popular Nacional 11.020 firmas de electores convirtiendo así el Proyecto Varela en un Proyecto de Ley, bajo la Constitución Cubana vigente. Esto obliga, bajo la Constitución, a la Asamblea del Poder Popular a discutir públicamente el Proyecto Varela y votar a favor o en contra del mismo. Además, el gobierno está obligado a incentivar la discusión pública del Proyecto Varela por los medios de comunicación masivos que controla.

La respuesta del régimen Castrista fue de auto-convocar una recogida de firmas para convertir el aspecto «socialista» de la Constitución vigente e intocable. Este supuesto proyecto de ley fue presentado y aprobado en la Asamblea , ya que el Proyecto Varela por precedencia tenía que ser considerado primero. El 5 de julio del 2002 la Asamblea suspende «indefinidamente» su sesión ordinaria para así evitarse discutir el Proyecto Varela. Los actos de represión han aumentado y la intransigencia del régimen se hace mayor. Los gestores del Proyecto Varela continuaron recogiendo firmas y el movimiento cívico creció. El 3 de octubre de 2003, entregaron otras 14.000 firmas. El ex-presidente cubano Fidel Castro describió la campaña de petición como una conspiración respaldada por Estados Unidos para derrocar a su gobierno.

Oswaldo Payá continuó criticando al gobierno cubano mientras éste transfería el poder a Raúl Castro, el hermano de Fidel Castro, y pidió a Raúl Castro que permitiera elecciones multipartidistas y liberara a todos los presos políticos, y entregó una petición para que el pueblo cubano pudiera viajar libremente.

Fuente: libro del CADAL (Centro para la Apertura y el Desarrollo de America Latina)

La muerte de Oswaldo Payá Sardiñas

Oswaldo Payá falleció en un accidente de tráfico el 22 de julio de 2012 en Cuba, a la edad de 60 años. La versión oficial del Gobierno cubano es que falleció en un accidente automovilístico cuando el conductor de un auto turístico rentado en que viajaba, conducía con exceso de velocidad, perdió el control y se impactó contra un árbol. En este accidente fallecieron Oswaldo Payá y Harold Cepero Escalante (opositores); mientras que resultaron lesionados leves los extranjeros Ángel Francisco Carromero Barrios (político español, conductor del automóvil) y Jens Aron Modig (político sueco).
La familia de Payá siempre ha sospechado que la muerte fue, en realidad, un crimen político y apoyan la tesis de que otro vehículo embistió al auto donde viajaban. Esto se vería apoyado por un mensaje de texto que recibió la familia tras el accidente, que decía “un coche nos ha sacado de la carretera”.

«Mes y medio antes mi padre y madre sufrieron un atentado similar después que un carro los impactara. No murieron de puro milagro, el auto se volcó en la senda contraria. Lo intentaron varias veces, en varias ocasiones aflojaron las tuercas del vehículo en que se movilizaba la familia y que gracias a lo cuidadoso que era mi padre al manejar pudieron evitar los accidentes. Las declaraciones de Carromero, el conductor del automóvil, dejan claro que no fue un accidente y tenemos información de otras personas que nos han dicho que mi padre no murió en el accidente, como dice el gobierno cubano”.

Rosa María Payá, hija de Oswaldo Payá

La familia presentó una querella ante la Audiencia Nacional de España y planteó una denuncia a Cuba ante la CIDH (Comisión Interamericana de Derechos Humanos), que ha tardado nueve años en convocar la primera audiencia pública, pero tiene desde hace tiempo toda la información del caso. Un grupo de cubanos pidió a la Alta Comisionada de Derechos Humanos de la ONU, Michelle Bachelet (2019) que investigue sobre la muerte de Payá y Cepero, y el único informe legal e independiente de la dictadura cubana, que fue emitido por la organización Human Rights Foundation hace dos años, concluyó que lo ocurrido fue un atentado perpetrado por agentes del Estado cubano.


La Primavera Negra de Cuba

Los éxitos del Proyecto Varela, que presentó más de las 10,000 firmas exigidas por la constitución para una iniciativa legislativa popular dos veces, pusieron al gobierno cubano a la defensiva. Su primera reacción fue una masiva recogida oficial de firmas para «congelar» la constitución para siempre, una aberración que firmaron supuestamente millones de cubanos, muchos de ellos bajo la presión institucional del régimen.
Otro sector de la oposición en pleno auge era el periodismo independiente. En los meses anteriores a la ola represiva, unos valientes periodistas encabezados por Ricardo González y Raúl Rivero, lograron lanzar dentro de la isla una revista independiente – «De Cuba«. Esto era una gran provocación para la dictadura, que no permite que ningún medio de comunicación cubano escape a su control.

Ante el creciente auge del movimiento opositor cubano, el gobierno optó por la represión, y al amparo de la guerra de Irak, pensando que serviría de cobertura mediática a sus desmanes, lanzó el mayor acto entonces de represión contra la oposición, conocido como las jornadas de La Primavera Negra de Cuba. Cientos de agentes del Departamento de Seguridad del Estado -la policía política cubana- a lo largo de todo el país y de forma sincronizada, allanaron un centenar de hogares, interrogaron a sus moradores, confiscaron sus ordenadores, máquinas de fax, máquinas de escribir, fotos; y finalmente detuvieron a 75 opositores pacíficos, periodistas independientes, defensores de derechos humanos, bibliotecarios y sindicalistas independientes.

Del 3 al 7 de abril de 2003, en una cadena de pseudo-juicios sumarios, 75 de estos inocentes fueron procesados e injustamente condenados a draconianas penas de prisión que oscilaron entre los 6 y los 30 años. Son los prisioneros de La Primavera de Cuba, conocidos como «el grupo de los 75«.

Los «delitos» reales -intolerables para la dictadura- que han cometido:

  • pensar por cuenta propia;
  • escribir sin mandato;
  • discrepar del gobierno en alto;
  • haberse atrevido a pedir firmas para, siguiendo la letra de la misma constitución cubana que lo permite, presentar a votación ante los cubanos una serie de reformas -el exitoso Proyecto Varela;
  • haberse atrevido a escribir, editar y publicar una revista independiente dentro del país- la revista De Cuba.

En otras palabras, fueron encarcelados por defender la libertad de expresión, la libertad de pensamiento, los derechos humanos y la democracia, y por promover una petición ciudadana que pide todos estos derechos y libertades.

Los delitos attribuidos, fabricados por el régimen cubano:

  • ser peligrosos mercenarios al servicio del «imperio del Norte»,
  • conspirar contra la independencia e integridad de Cuba,
  • atentar contra el Estado
  • socavar contra los principios de la Revolución

y un largo etc. de burdos pretextos que serían ridículos de no tener consecuencias tan serias. Cualquier excusa es válida para jueces serviles que interpretan a su gusto una legislación implacable con cualquier conducta que a ojos del gobierno castrista debilite el sistema socialista.

Las draconianas sentencias con frecuencia se basaron en la Ley 88 de 1999, conocida como la «Ley Mordaza», severamente criticada por su arbitrariedad y la discreción que otorga a los jueces. Según el gobierno, los opositores participaban en las «provocaciones» y actividades «subversivas» lideradas por el jefe de la Sección de Intereses de Estados Unidos en Cuba, James Cason. Sin embargo, la mayoría de los encarcelados no habían visitado nunca esa delegación diplomática, ni mucho menos conocido al señor Cason.

Los tribunales cubanos, que forman parte de la burocracia represiva del régimen, operan sin respetar el derecho a un juicio justo, restringen el derecho a la defensa y violan todas las garantías procesales con las que deberían contar los acusados de acuerdo al derecho internacional de los derechos humanos.

En este contexto, la ola represiva puede considerarse en gran medida una reacción del gobierno cubano dirigida contra el Proyecto Varela y el periodismo independiente.

Más de la mitad de los encarcelados eran coordinadores del Proyecto Varela, si bien al principal responsable, Oswaldo Payá, quien ya había recibido el Premio Sajarov del Parlamento Europeo, el gobierno lo dejó fuera de la cárcel por cálculo político, para evitar darle más prestigio y ayudarle a conseguir un premio Nóbel al que estaba nominado.

Por otro lado más de veinte de los prisioneros eran periodistas independientes, lo que demuestra que la intención era golpear a este sector creciente de la oposición, que molesta al régimen.

Fuente: Descripción de las Damas de Blanco


La lancha de Regla

El 2 de abril 2003 tres jóvenes cubanos intentaron secuestrar una embarcación de pasajeros que hacía el recorrido entre el pueblo de Regla y La Habana Vieja. La embarcación, bautizada Baraguá, quedó sin combustible tras un corto recorrido. Tras el hecho, las autoridades cubanas detuvieron a 10 personas y decidieron imponerles sanciones que fueron desde la pena de muerte y cadenas perpetuas hasta 30, cinco, tres y dos años de prisión.

La suerte de los tres jóvenes (Copello Castillo, Sevilla García y Martínez Isaac) fue decidida en un juicio sumarísimo, sin verdaderas garantías procesales, en el que fueron acusados de terroristas sin haber dañado a ninguno de los pasajeros que iba en la lancha y se decidió que serían fusilados. Apenas nueve días después del proceso judicial, los tres jóvenes fueron ejecutados por orden del Gobierno cubano.

Con este crimen, el régimen castrista quiso dar un escarmiento a todas las personas que desean emigrar hacia Estados Unidos.


Las Damas de Blanco

Las Damas de Blanco surgen espontáneamente en 2003, luego del encarcelamiento de sus maridos o hijos, en lo que se conoce como la Primavera Negra de Cuba. Cada domingo, las Damas de Blanco asisten a misa en la iglesia de Santa Rita en el barrio habanero de Miramar, y hacen un recorrido por las calles de los alrededores en absoluto silencio, portando fotos de sus familiares con el número de años que fueron condenados a prisión. Las une un objetivo común: marchar pacíficamente exigiendo la libertad de sus esposos, padres, hijos, hermanos y sobrinos.

En muchos países se forman redes de solidaridad entre mujeres cuyos familiares están en prisión. En Cuba, sin embargo, las Damas de Blanco también simbolizan un reclamo de libertad de aquéllos que son oprimidos por la maquinaria represiva del régimen. A pesar de la liberación de los presos encarcelados durante la Primavera Negra, las Damas no cesan la lucha por la libertad de los presos injustamente encarcelados, ya que el régimen cubano sigue deteniendo a activistas y periodistas independientes.

Además de las reuniones semanales y mensuales, las Damas de Blanco protagonizan actos simbólicos y de protesta que tienen una gran importancia. Entre ellos, destaca la entrega de cartas firmadas por ellas, por ejemplo la misiva que entregaron, tras una pacífica caminata, a la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC) para reclamar atención para su caso en los mudos medios de prensa cubanos.

Liberación de los prisioneros de la Primavera Negra

En 2004 tres de los prisioneros de la Primavera Negra de Cuba -llamados los 75- obtuvieron la denominada «licencia extrapenal»-libertad condicional- y partieron al exilio: el poeta y periodista Raúl Rivero, el escritor y periodista independiente Manuel Vázquez Portal, y el activista político Osvaldo Alfonso Valdés. En general, estas licencias «extrapenales» se han concedido a presos cuya salud estaba tan deteriorada que podían morir en la cárcel.

El resto de los 75 durante siete años se pudría en las prisiones castristas, sufriendo condiciones de reclusión infrahumanas, junto a presos comunes y con frecuencia a mucha distancia de sus familiares, obligándoles a desplazarse largas distancias en un país donde el transporte está en crisis y viajar es un problema. El régimen al que fueron sometidos los presos de conciencia fue con frecuencia el más severo, y varios de ellos estuvieron en celdas de castigo. En general recibían visitas cada tres meses.

La incansable lucha de las Damas de Blanco, junto con la presión internacional debido a los acontecimientos cruciales que fueron la trágica muerte en prisión de Orlando Zapata Tamayo y la posterior huelga de hambre protagonizada por Guillermo Fariñas, lograron que en 2010 el gobierno cubano acordara con el gobierno español – a través de la iglesia católica en la isla – la excarcelación de los activistas encarcelados. 52 de los 75 fueron desterrados a España (de dónde algunos de ellos se dirigieron a otros destinos), 13 decidieron permanecer en la isla, mientras el resto se fue a otros países.

Las Damas de Blanco sufren constantemente acosos e intimidaciones cuando intentan manifestarse pacíficamente. A menudo son objeto de actos de repudio por parte de los partidarios del gobierno y de los miembros de la Seguridad de Estado, y también suelen ser detenidos arbitrariamente durante cortos periodos de tiempo para impedir que lleven a cabo sus actividades.

La muerte de Laura Pollán

El 14 de octubre 2011 falleció una de las fundadoras y líder de las Damas de Blanco, Laura Pollán. La versión oficial del gobierno cubano es que falleció en el Hospital Calixto García en La Habana de un paro cardio-respiratorio. Pero hay varios personas de la oposición cubana que piensan que fue otra muerte ‘fabricada’ por la dictadura cubana. Laura Pollán ingresó al parecer con el azúcar descompensado, problemas respiratorios y dolores-fiebres del tipo dengue. La secuestraron de inmediato en Terapia Intensiva, declarándola en estado de salud “muy grave”, justificación perfecta para imponerle el más estricto régimen de aislamiento. ¿Por qué no se permitió un familiar acompañante de Laura en la sala de terapia intensiva del Calixto García? ¿Por qué la Seguridad del Estado necesitó tres ambulancias para trasladar el cadáver de Laura Pollán a la morgue y trató de impedir que su esposo Héctor Maseda y su hija Laurita lo acompañaran?

«Pasé al recinto y quedé perplejo al ver el grado de inflamación del cuerpo. Descubrí que habían mentido en los partes médicos cuando decían que las funciones renales estaban perfectas, esos edemas podrían haberse evacuado con diuréticos y sinceramente no creo lo hayan hecho por dos razones:
1- Porque con esa retención de líquidos se inhibe la capacidad de ventilar de los pulmones, la sangre fluye menos y se provoca el paro cardio-respiratorio.
2- Porque en caso de no producirse el paro cardio-respiratorio la falta de oxígeno en el cerebro dejaría secuelas cerebrales severas; Laura sería entonces un vegetal.»

Ricardo Santiago Medina Salabarría, Sacerdote ortodoxo y enfermero de profesión, que vi el cuerpo sin vida de Laura Pollán antes de que fuera cremado.

«Dicen que le dio un paro cardiopulmonar, después de una traqueotomía en venganza, pero nadie jamás mencionó que su cuerpo era un balón: inflado, deforme, la piel a punto de grieta, típico de un fallo renal sin tratamiento, y del que nadie nunca alertó. La reventaron con sus propios fluidos y, para que no quedara la menor evidencia, la familia la veló sólo unas mínimas horas de madrugada, en la funeraria La Nacional, y entonces la cremaron antes del alba con una velocidad vil.»

Orlando Luis Pardo Lazo

UNPACU – Unión Patriótica de Cuba

José Daniel Ferrer García

La Unión Patriótica de Cuba (UNPACU) es la organización de activismo político no violento más numerosa y activa de la isla de Cuba. Tiene más de 3.000 activistas en activo en 122 células con 25 sedes a lo largo y ancho de todo el país.

Fue creada el 24 de agosto de 2011 por José Daniel Ferrer García, ex-preso del Grupo de los 75 que se negó a salir deportado/expatriado para obtener su libertad y el régimen se vio obligado a liberarlo en la isla con una licencia extrapenal que le permitiría la posibilidad de devolverlo a prisión. Junto a José Daniel, apenas 12 personas conformaron la UNPACU en el momento de su creación, pero desde la fecha su crecimiento ha sido exponencial. Nació como fruto de la unión de un numeroso grupo de patriotas que llevan muchos años luchando por la libertad y los derechos de todos los cubanos, algunos de ellos expresos políticos, y jóvenes de las nuevas generaciones que se incorporaron a la lucha en los últimos años.

UNPACU se creó con la intención de trabajar con todas las personas y organizaciones, de dentro y fuera de Cuba, que aman la libertad y desean profundamente los cambios democráticos en la isla.

El activismo de UNPACU se basa en la resistencia y desobediencia no violenta, mismo principio en el que se han basado las revoluciones llamadas “de colores”, cuyos ejes de acción fueron en su día enunciados por Gene Sharp. La UNPACU lucha contra todo tipo de injusticia, desigualdad y discriminación, promoviendo el respeto hacia todos los derechos y todas las personas. Por ello, su principal objetivo es el establecimiento de un orden democrático que conjugue la economía de mercado, el pluralismo político, y la mayor equidad y solidaridad posibles entre los individuos y grupos que conforman la sociedad. Con el fin de alcanzar la patria “con todos y para el bien de todos” soñada por José Martí, la UNPACU trabaja para atraer, capacitar y entrenar en la lucha no violenta al mayor número posible de cubanos. La UNPACU, además, tiene representación oficial tanto en EEUU como en la Unión Europea.

Los miembros de la UNPACU son reguliarmente víctimas de la persecución, actos de repudio, arbitrariedad, violencia y encarcelación del Gobierno cubano. Por las cárceles han pasado más de 230 activistas y muchos han hecho huelgas de hambre, videos de testimonio de las golpizas y torturas cometidos por la policía cubana.


José Daniel Ferrer nació el 29 de julio de 1970 en Palma Soriano, Cuba. Es conocido como el líder de la UNPACU dentro y fuera de la isla. José Daniel Ferrer fue un miembro clave del Comité Ciudadano del Proyecto Varela, un proyecto de ley presentado por Oswaldo Payá en 1998, cuyo objetivo era la reforma política en Cuba en favor de mayores libertades individuales. Dirigió la recogida de firmas para hacer avanzar el proyecto de ley y pedir al gobierno cubano que garantice la libertad de expresión y de reunión y que introduzca la democracia multipartidista. Esta implicación en la promoción de la ley le llevó a ser condenado a 25 años de prisión como uno de los 75 presos encarcelados durante la Primavera Negra de Cuba en 2003. La Fiscalía cubana pidió la pena de muerte para él, pero la Seguridad del Estado le ofreció el exilio a «cambio» de la pena de muerte. Ferrer se negó a abandonar la isla y, gracias a la presión internacional, fue liberado el 22 de marzo de 2011. Desde su liberación en 2011, también se le ha negado el permiso para salir del país, aunque a otras figuras de la oposición se les ha permitido salir y las normas existentes en Cuba permiten a todo ciudadano viajar libremente fuera de la isla. Ferrer sólo pudo volver a viajar al extranjero en 2016.

Ferrer ha permanecido en lugares ocultos durante varias detenciones y se le ha negado el contacto con su familia. También ha llevado a cabo varias huelgas de hambre para exigir sus propios derechos o los de otros presos.

Ferrer ingresó en prisión el 1 de octubre de 2019 por un presunto delito de agresión, entre otros cargos. Él y su familia lo niegan, y sin embargo fue condenado en febrero de 2020 y liberado tras seis meses de prisión en abril de 2020 con la condición de pasar su condena en arresto domiciliario. Después de que se le encontrara fuera de su casa caminando hacia las protestas el 11 de julio de 2021, el gobierno decidió levantar el arresto domiciliario y ordenó que Ferrer pasara los cuatro años y catorce días restantes de su condena en prisión. Por su acción del 11 de julio, se le acusa de alterar el orden público, un cargo que se presentó contra muchas personas detenidas durante las protestas del 11 de julio.

Después de casi tres meses de incertidumbre, su hijo mayor pudo visitarlo en prisión el 8 de octubre de 2021. La visita duró apenas 20 minutos y fue supervisada por las autoridades; tampoco se les permitió hablar de las protestas del 11 de julio que habían llevado a la detención de Ferrer en primer lugar. Según el hijo de Ferrer, el preso político está incomunicado en una celda de aislamiento y sólo se le permite llevar ropa interior y tiene la presión arterial extremadamente alta. Sufría fuertes dolores de cabeza y en las extremidades, tenía dificultad para respirar y escalofríos. La reunión se concedió principalmente por la presión social para demostrar que Ferrer seguía vivo.

En dos llamadas que José Daniel Ferrer pudó hacer con su esposa, indica lo siguiente:

“Sigo en la misma celda, una celda totalmente tapiada, no puedo usar ni siquiera el mosquitero porque no hay donde amarrar, son cuatro paredes blancas apenas, no fluye el aire, no hay una ventana que comunique con el exterior, no se ve absolutamente nada hacia afuera, es decir, un encierro total … Lo peor, tengo un ruido constante en la cabeza que como si fuesen grillos, sonando constantemente de una manera insoportable. Y eso me produce un dolor de cabeza más continuo constantemente. Hay dos celdas cerca que también serían en aislamiento total. Yo no veo a nadie, nunca he visto un preso cerca de donde yo estoy … hay dos celdas aquí que están completamente vacías y que al menos le entra un poco de aire, que podría amarrar el mosquitero porque tienen literas y que por lo menos se ve un pedazo de cielo, ¿no? Y entra la claridad del día. En la que estoy tiene una luz artificial que es bastante molesta. Siento que me está afectando grandemente la vista cuando salgo a los pequeños espacios. Ahora la semana pasada me sacaron lunes, miércoles y viernes a un pasillo de diez metros de largo por uno 1,80 de ancho, donde hay una puerta con rejas que te permite ver claridad hacia afuera y el contraste tremendo que hay me quedo casi ciego en medio de ese contraste, ¿no?, de ese tipo de encierro total. Es decir, mi encierro es tan severo, que a nadie se le impone. En los tiempos de mi primera prisión, lo más que podía estar un preso en un encierro parecido y no en celdas totalmente tapiadas, eran veintiún días. Y tenían otras condiciones las celdas. Entonces el hecho de que no me hayan querido poner en ninguna de las dos [celdas] cercanas y me mantengan en esta, por supuesto que significa que hay una clara y marcada mala intención. Ya te digo, no descarto incluso afectaciones con microondas a mi cerebro, a mí, a mi mente. Yo nunca he recibido sol, sigo con el problema de sangramiento de la boca, me falta el aire y tengo la presión alta.»

José Daniel Ferrer, en una llamada a su esposa el 19 de octubre, 2021

“Sigo en la misma situación. Sigo en la celda de aislamiento y continúan los dolores de cabeza a veces con mayor intensidad, otra con menor intensidad, unas veces duran más tiempo, otras veces son breves, pero son bastante intensos y enloquecedores…He estado en los últimos tiempos a base de un medicamento nombrado Alprazolam para poder al menos dormir un poco y disminuir un poco la intensidad del dolor. El dolor no solamente se manifiesta no con esa situación intensa y desesperante, sino con un sonido constante, un zumbido constante en los oídos y una primera tesis que pensé que podría ser, que con la vacuna y la Abdala, que me pusieron bajo engaño porque me dijeron que había sido aprobada por la Organización Mundial de la Salud, que ya había sido autorizada, y ya me explicaste que no, que todavía no había definido eso de la manera debida, eh, pensé que podría ser el factor desencadenante de ese cuadro bastante extraño que jamás en mi vida había sufrido.”

José Daniel Ferrer, en una llamada a su esposa el 7 de noviembre, 2021

Se le administró el Alprazolam (en otros países Xanax, Trankimazin o Tafil) para “aliviar los dolores de cabeza”, y poder dormir. Sin embargo, este peligroso medicamento psicoactivo no está indicado para los dolores de cabeza y sólo se aplica a casos graves de trastornos de ansiedad y de pánico.

En marzo 2022 Ferrer sigue en prisión en la misma celda «con los dolores de cabeza más fuertes que nunca y con un estado de tensión y alteración muy raros en su cuerpo, cómo si le estuviesen administrando alguna sustancia», según una llamada telefónica publicada por su hermana.

Parece que la Seguridad del Estado le quiere matar lentamente o llevarle a una psiquiatría para el resto de su vida, como han hecho con otros opositores. El arzobispo de Santiago de Cuba, que pudó visitarle, dijo que está muy delgado y deteriorado físicamente, pero «muy fortalecido espiritualmente».

Fuente: página de la UNPACU, página de Prisoners Defenders


FANTU – Foro Antitotalitario Unido Juan Wilfredo Soto García

Guillermo «Coco» Fariñas

FANTU es una Organización, adscrita al Encuentro Nacional Cubano, que desea hacer cambios democráticos en Cuba, a través de las concepciones de la Lucha No Violenta propugnados por el académico Gene Sharp.

El Foro Antitotalitario Unido Juan Wifredo Soto García (FANTU ), fundado en 2009, constituye uno de los segmentos con mayor dinamismo de la disidencia interna cubana. Dentro de Cuba, poseen una membresía de 506 militantes públicos y 743 militantes no públicos. Estos pertenecen a Delegaciones diseminadas por todo el país, las provincias con mayor militancia son: Villa Clara, Cienfuegos, Sancti Spiritus (Especialmente Trinidad) y Las Tunas.
Internacionalmente el FANTU tiene activistas en el continente americano y en Europa.

Manifiesto:
Es falso que los opositores pacíficos estemos sometidos al extranjero. Queremos una Cuba libre, soberana e independiente. Resulta vergonzoso que en nuestra Patria los extranjeros sean preferidos a los cubanos. Queremos eliminar esa y todo tipo de discriminación. Los cubanos debemos recibir a los extranjeros con los brazos abiertos, pero como a iguales, no como a privilegiados. Nadie ha atentado más que los Castro contra la dignidad de nuestro pueblo y el orgullo de ser cubanos…

El coordinador general es Guillermo Fariñas Hernández. Guillermo Fariñas es uno de los disidentes cubanos más conocidos internacionalmente. Fariñas ha estado encarcelado varias veces y ha realizado múltiples huelgas de hambre en protesta contra el Gobierno de Cuba. Nació el 3 de enero de 1962, en Santa Clara. Después de una carrera militar, estudio de psicología y trabajo en un hospital, empezó su activismo en la oposición cubana. Entre otro perteneció en un grupo estudiantil partidario de la Perestroika y de la Glasnost, no se le permitió ejercer como profesor universitario, por no ser confiable políticamente y entregó el carné de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) en oposición al fusilamiento del General de División Arnaldo Ochoa Sánchez, por lo que fué expulsado de su trabajo.

En 1995, ante la corrupción de la Directora un hospital y miembro del Comité Central en ese momento, que se apropiaba de las donaciones de la Unión Europea, la denunció ante la unidad de la PNR de L y Malecón y fue a dar con sus huesos a la cárcel de “Valle Grande” en La Habana por un año y ocho meses; se le acusó de varias cosas entre las que estaba la Tenencia Ilegal de Armas de Fuego, todas sin fundamento jurídico. Después le sentenciaron a 3 años de privación de libertad por un delito de Convicción Moral de los jueces, en 1997, a raíz de su apoyo a Los Ayunantes en Santa Clara del partido Andrei Sajarov, fue sentenciado a un año y medio de privación de libertad, por lo que realizó un ayuno de alimento sólidos durante esos 18 meses.

Después realizó varias huelgas más por diferentes motivos, en el año 2002 fué atacado por el Agente “Félix” de los órganos de la Seguridad del Estado y fue condenado a siete años de privación de libertad, por lo que se plantó por 14 meses en una huelga de hambre en la Sala de Penados de Delitos contra la Seguridad del Estado, en el Hospital Militar “Carlos J. Finlay”. Fue puesto en libertad, con un alto deterioro de su salud, con Licencia Extrapenal.

El 24 de febrero de 2010, un día después de la muerte de Orlando Zapata Tamayo* en huelga de hambre, Guillermo Fariñas comenzó su 23ª huelga de hambre, con el fin de que el Gobierno cubano libere a esos 26 presos políticos que estaban enfermos, y que hasta los propios servicios médicos del Ministerio del Interior consideran que deben ser puestos en libertad, pues no iban a sobrevivir en prisión.


* El sábado 20 de febrero 2010 se conoce que a Orlando Zapata Tamayo – prisionero del Grupo de los 75 – le arrancaron la vida en Camagüey. Así lo interpretaron disidentes de esta provincia cubana cuando denunciaron que, a Orlando Zapata Tamayo, los guardias de la Prisión «Kilo 8» le dieron una salvaje paliza y después, sin darle ninguna asistencia médica, lo escondieron en una celda de castigo, durante 18 días, para que nadie viera las lesiones que le provocaron. Tenía hematomas en la espalda, los hombros y otras partes del cuerpo. Además, este tiempo lo mantuvieron sin ofrecerle agua para obligarlo a desistir de la huelga de hambre que había comenzado el 3 de diciembre de 2009, exigiendo se respetaran sus derechos de prisionero político. Señalaron los disidentes que cuando sacaron a Zapata de la prisión y lo llevaron para el hospital Amalia Simoni ya estaba como muerto. Su madre ha denunciado con insistencia la culpa del régimen cubano por su muerte, por todos los abusos a los que ha sido sometido, incluyendo, por ejemplo, el hecho de que durante la huelga de hambre que acabó con su vida, se le negó el agua durante dieciocho días, lo que le provocó una insuficiencia renal.


Después de que el gobierno cubano, a través de la mediación de la Iglesia católica, encabezada por el cardenal Jaime Ortega, y el gobierno español, representado por el ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Moratinos, se comprometieran el 7 de julio a liberar a 52 presos políticos en un plazo de cuatro meses y los cinco primeros pudieran salir de sus cárceles, Guillermo Fariñas puso fin a su huelga de hambre, que duró 135 días.

Del 3 al 10 de junio de 2011, Fariñas volvió a estar en huelga de hambre. Con la 24ª acción de protesta de este tipo, exigió el castigo de los responsables de las palizas policiales, que estaba convencido de que provocaron la muerte del activista opositor Juan Wilfredo Soto* (al igual que Fariñas, miembro del «Foro Antitotalitario Unido») el 7 de mayo, así como la renuncia declarada a futuras acciones violentas por parte del gobierno contra activistas pacíficos de la oposición.


* Juan Wilfredo Soto García falleció en un hospital de la ciudad cubana de Santa Clara el 8 de mayo de 2011, tres días después de haber recibido, según los informes, una paliza durante su detención a manos de agentes de policía en un parque público. Amnistía Internacional ha recibido información contradictoria sobre los hechos que provocaron la muerte de Juan Wilfredo Soto García y, por lo tanto, pidió una investigación exhaustiva para determinar qué le sucedió en el parque, en la comisaría y en el hospital. Una fuente local dijo a Amnistía Internacional que se había encontrado por casualidad con Soto García cuando éste se dirigía al hospital el 5 de mayo. Según esta fuente, Soto García dijo: “Me acaban de dar una golpiza en el parque con tonfas y voy con mucho dolor en la espalda. Esta gente me mató”.



Guillermo Fariñas y miembros del FANTU están arrestados, maltratados y niegándoles los derechos humanos regularmente por el aparato represivo del régimen cubano.

Fuente: página de la FANTU, autobiografía del Coco


Cuba Decide

Rosa María Payá

La Hija del activista Oswaldo Payá asumió gran parte de su trabajo de activismo. La Asamblea Nacional del Poder Popular de Cuba nunca respondió a la petición de miles de cubanos presentada en el Proyecto Varela. Allí pedían un referendo. Cuba Decide es un proyecto que de alguna manera da la debida continuidad a esa demanda, que no proviene de ningún partido político ni de ninguna organización de la sociedad civil, sino de la ciudadanía. Es una demanda que no se basa en ningún color político, no tiene ninguna posición partidista.

Desde el lanzamiento de la campaña en 2015, miles de ciudadanos cubanos se han sumado a los miembros de la oposición en sus reclamos por un cambio en la Isla, y se han convertido en activistas de Cuba Decide. En marzo 2016 Rosa María Payá y otros miembros del equipo de Cuba Decide fueron al Parlamento cubano y presentaron más de 10,000 firmas, pidiendo una deliberación pública para cambiar hacia un sistema democrático multipartidista. Una vez más, la iniciativa, como el Proyecto Varela, había sido rechazada por la Asamblea Nacional.

Cuba Decide continua como iniciativa ciudadana su esfuerzo para cambiar el sistema en Cuba hacia la democracia y el estado de derecho. La plataforma Cuba Decide movilizó e implementó el monitoreo electoral en toda la Isla por primera vez en el 2017.

Cuba Decide ha ganado el apoyo notable de organizaciones, tales como miembros clave del Parlamento Europeo, la Organización de Estados Americanos (OEA), la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, y decenas más. Varios ex presidentes y presidentes en funciones, así como parlamentarios de muchas partes del mundo, también se han solidarizado en contra de la represión del régimen. Mientras tanto, su campaña ha creado una coalición de más de 60 organizaciones disidentes, tanto dentro como fuera de la Isla, la cual continúa expandiéndose y trabaja para desarrollar propuestas conjuntas de campañas y acciones políticas. Sus promotores han movilizado a gran parte de la comunidad internacional, presionando a los gobiernos de la región para que cesen en su apoyo al régimen cubano y, en algunos casos, incluso contribuyendo a la decisión de algunos gobiernos de romper relaciones con el régimen de La Habana.

Fuente: página de Cuba Decide


Somos + (Somos más)

Eliécer Ávila

Somos+ se fundó por Eliécer Ávila como un movimiento que convoca a todos los cubanos que deseen participar en la aventura hermosa y difícil de ayudar a construir un país moderno, próspero y libre. Los hombres y mujeres que integran este movimiento, asumen el reto y la responsabilidad que la historia les impone: Demostrar que en el seno de su maltrecha sociedad aún existen personas que pueden levantar la bandera de la esperanza y emprender, tanto en lo material como lo espiritual, la reconstrucción de la patria.

Ideas y Principios:

Creemos que todos los ciudadanos debemos elegir a quienes nos gobiernan, en los municipios, las provincias y la nación, mediante el voto directo y secreto. Amparados en una nueva constitución1 que restituya la autonomía de los tres poderes: ejecutivo, legislativo y judicial; cuya absoluta independencia es la única garantía de una democracia real.

Dicha constitución debe incluir la premisa insoslayable de garantizar el pleno disfrute de todos los derechos, plasmados en la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Así como otros adicionales que como país instauremos.

La constitución debe convertirse en el instrumento legal y moral más preciado de la sociedad. Y si algo tiene que ser irreversible e irrevocable en su contenido, que sean los más altos valores de participación democrática, del respeto a la soberanía ciudadana y a la diversidad en todas sus manifestaciones, como garantías eternas para la paz y la fraternidad nacional.

Nadie puede estar por encima de la ley, ni fuera de su protección.

Fuente: página de Somos+


Periodismo independiente

La información crítica e independiente siempre fue eliminada en la Cuba comunista. Desde el inicio de la revolución, los periodistas críticos de Cuba han sido amenazados, atacados y encarcelados por el gobierno. En Cuba la Constitución sólo autoriza la prensa oficial, que se encuentra bajo el control directo del Estado. En su «Clasificación de la libertad de prensa 2022″, la organización sin ánimo de lucro » Reporteros sin fronteras» sitúa a Cuba en el puesto 173 de 180, solo por detrás de zonas de guerra y otros estados totalitarios.

Agencias de prensa, medios independientes y blogueros siguen oponiéndose a que el Estado monopolice la información, por lo que padecen intimidaciones, detenciones arbitrarias y una censura feroz. Frente a esta gran represión, los miembros de estos medios independientes a menudo no tienen otra opción que exiliarse y difundir su información desde el extranjero. El acceso a Internet, que en la isla sigue siendo muy limitado, no ayuda mucho. Los periodistas no autorizados son acusados de colaborar con Estados Unidos y son perseguidos por el régimen cuando señalan en sus textos su oposición al castrismo, las violaciones a los derechos humanos o cuando hablan de la vida cotidiana de los cubanos. No obstante, existe una pequeña red de portales de noticias independientes en Internet.

14ymedio es el primer medio de comunicación digital independiente de Cuba. Fue fundado el 21 de mayo de 2014, por la bloguera y activista cubana Yoani Sánchez y el periodista cubano Reinaldo Escobar. Según el Granma, el periódico oficial de Cuba, el propósito de 14ymedio es «alimentar campañas de desinformación y difamación contra Cuba». El gobierno cubano también afirmó que 14ymedio es uno de los proyectos de rebelión que el gobierno de Estados Unidos financia y apoya en Cuba.

Los periodistas independientes que aparecen a continuación hacen su labor en Cuba bajo la lupa del aparato de represión que conocemos por Seguridad del Estado. Esta lista no pretende ser un top, como los que abundan en las publicaciones en internet. El rosario de nombres que sigue está amparado en la historia de hombres y mujeres que creen en la palabra y la imagen como una herramienta de liberación.

Los hay reporteros rasos, “de a pie”, que se levantan cada mañana a buscar la noticia y a acompañar a las víctimas de la burocracia estatal –una manera de hacer periodismo que ya va por tres décadas en el país, bajo el escarnio en que surgió desde dentro de las cárceles castristas.

Se quería incluir en la relación a los que se han especializado en el género de opinión, ayudando así a esclarecer lo que sucede dentro del país, pero también conservando la mordacidad que se perdió hace años en el periodismo que se publica en la isla. La culpa de esta sequía valorativa la tienen las mordazas que son engrasadas cada mañana en las oficinas del Departamento Ideológico del Comité Central del Partido Comunista de Cuba.

El régimen cubano teme el libre acceso a internet

Las redes sociales están vigiladas, y cualquiera que publique contenidos críticos puede esperar ser castigado. Además, existen grandes obstáculos para seguir las noticias internacionales. Un buen acceso a internet costaría a muchos cubanos la mitad de su salario. Muchos sitios web están bloqueados y solo se puede acceder a ellos a través de una conexión VPN. Y para montar una se necesitan ciertos conocimientos.

Sin embargo, internet es un importante canal de comunicación para la oposición. Una de las razones por las que las protestas del 11 de Julio 2021 probablemente se acallaron tras solo cinco días fue que el régimen bloqueó internet para impedir la coordinación.


Movimiento San Isidro

El Gobierno cubano en el año 2018 propuso el Decreto 349, que establece sanciones y penaliza la libertad de creación, expresión, elección del trabajo y la difusión en el campo del arte y la cultura, si la creación cultural y artística no está destinada a apoyar el socialismo. Esto está controlado directamente por el Ministerio de Cultura, específicamente por la figura de un inspector cultural y así constituye una violación de los Derechos Culturales.

El sentido cívico y político del arte como expresión, ha marcado la historia de la Isla conformándose una disidencia liderada por artistas e intelectuales, quienes a lo largo de 60 años han sufrido encarcelamientos, exilio y exclusión, a causa de una política cultural que se inicia con la sentencia pronunciada por Fidel en 1971: “Dentro de la revolución todo, contra la revolución nada”, frase que instaura la censura y produjo el llamado Quinquenio Gris, la Parametración y los decretos 226, así como el más reciente 349.

Al publicarse el decreto 349, un grupo de artistas e intelectuales cubanos – entre ellos Luis Manuel Otero Alcántara – reaccionaron, y usando las vías institucionales, enviaron dos comunicaciones a la Asamblea Nacional, donde exponían sus preocupaciones sobre la afectación de estas regulaciones al ejercicio de las libertades artísticas. No recibieron respuesta alguna.

Paralelo a la reclamación legal se iniciaron una serie de acciones como las denominadas “Mesas Cuadradas” para debatir el contenido y abordaje de este decreto; así como un performance, que podríamos afirmar, marcó un antes y un después en la visibilización de los efectos que pesarían sobre el sector artístico. Dos de los artistas fueron detenidos cuando se trasladaban al lugar de la actividad, los restantes lograron ejecutar lo planificado, llamando la atención de los medios locales e internacionales, así como de las autoridades nacionales respectivas. La gravedad del decreto se hizo prioridad en la agenda pública.

De esta exitosa experiencia de unidad nace el Movimiento San Isidro, una iniciativa compuesta por artistas, activistas, periodistas, intelectuales y todo aquel que se sienta parte del fenómeno de lo independiente, unidos para promover, proteger y defender la plena libertad de expresión, asociación, creación y difusión del arte y la cultura en Cuba, empoderando a la sociedad hacia un futuro con valores democráticos.

Las acciones siguientes continuaron aglutinando el apoyo ciudadano en general, así como de los sectores más representativos de la sociedad civil independiente y de la ya mencionada zona gris, en una emotiva campaña #JUNTOSPODEMOS. Se han recogido firmas, establecido alianzas y acuerdos con otros grupos para el alcance de objetivos compartidos.

Este trabajo de incidencia logró que el gobierno cubano, a través del Ministerio de Cultura, se reuniera con artistas e intelectuales y declarara públicamente que haría una pausa a la puesta en marcha del decreto 349. El Movimiento San Isidro se gana en consecuencia el respeto y el reconocimiento de la sociedad civil y política tanto nacional como internacionalmente.

Fuente: página del Movimiento San Isidro


El grupo 27N

El 27N es un grupo de artistas, intelectuales, cineastas, realizadores, activistas y periodistas independientes que exigen el respeto a la libertad de expresión y el cese de la censura y el hostigamiento a representantes del arte y personas con pensamiento diferente en Cuba.

El nombre surgió a raíz de la concentración masiva que se produjo en las afueras del Ministerio de Cultura de Cuba el 27 de noviembre de 2020, en respuesta a la escalada represiva contra artistas en Cuba y para exigir el derecho a la libertad de expresión.

Más de 90 artistas, intelectuales, cineastas y activistas se plantaron en los exteriores del MINCULT, desde alrededor de las 11 de la mañana, en solidaridad con el Movimiento San Isidro y con el fin de solucionar la situación con los artistas independientes cubanos, esperando para hablar con el ministro Alpidio Alonso Grau.

El viceministro de Cultura Fernando Rojas, que se reunió en la tarde con los artistas cubanos Yunior García y Camila Lobón, les propuso reunirse ahora mismo solo con 40 artistas en la sala teatro Adolfo Llauradó, sin la presencia de la prensa ni del ministro Alpidio Alonso Grau. La reunión se llevaría a cabo solo con Rojas y representantes de la Asociación Hermanos Saíz (AHS), con menos de la mitad de los artistas, intelectuales, realizadores y activistas que desde horas del mediodía estaban exigiendo fuera de la institución hablar con el ministro de Cultura, propuesta a la que se negaron los manifestantes. La otra opción sería reunirse con el ministro la semana próxima, con unos 50 representantes entre los más de 70 artistas que estaban reunidos fuera del ministerio, una propuesta que tuvo aún más rechazo.

En pocos instantes se vio salir al Ministro de Cultura, Alpidio Alonso Grau, a quien se le pudo ver desde varios ángulos y en varias tomas de vídeo, agrediendo a una de las personas que deseaba filmar sus declaraciones, algo que es normal. Sin muchas palabras y en un corto período de tiempo se le demostró al mundo, con este otro ejemplo de crueldad y violencia, la verdadera cara del régimen ante la población. ¿Dónde se ha visto que un funcionario, y más un Ministro, agredir violentamente a una persona que desea filmar sus declaraciones?, ¡en Cuba!

Lo más lamentable de todos los hechos es que: inmediatamente tales jóvenes fueron retenidos por agentes vestidos de civil y subidos a un ómnibus. Trasladados hasta una unidad policial donde las muchachas artistas tuvieron que soportar incluso la penosa desvergüenza de ser desvestidas y revisadas hasta en sus genitales, como han declarado ellas mismas.

Los jóvenes sufrieron violencia física y verbal por parte de Alonso Grau y de varios de los funcionarios del Mincult. Una gran pena para el régimen, un gran descrédito para su vaselinita propaganda de “mejor gobierno humano y solidario”, se les cayó la careta visiblemente. El hecho del 27 de enero quedará para la historia en Cuba, de un Ministro de Cultura y varios funcionarios que agreden violentamente a jóvenes pacíficos que esperaban declaraciones de él, entre otras cosas como la liberación de otros artistas que estaban presos, en diálogo más abierto. En fin, exigían el respeto a sus derechos como artistas y como seres humanos libres.

Estos sucesos solo sacan a relucir la carencia, y más aún, la inexistencia de libertades fundamentales, como son la libertad de expresión y manifestación. Cuba se destaca entre los países más violadores a los derechos humanos, algo que sin duda ha quedado demostrado.


Manifestación 11J – 11 de Julio 2021

El 11 de julio de 2021 Cuba fue testigo de las mayores protestas antigubernamentales de su historia reciente. Solo durante ese día, conocido ya como 11J, al menos 123 puntos del país vieron a sus habitantes salir a manifestarse. A continuación, un resumen del tornado de acontecimientos que han venido sucediéndose en Cuba desde ese día.

Desde que Fidel Castro proclamó la victoria de la Revolución Cubana el 1 de enero de 1959, las únicas manifestaciones permitidas han sido aquellas útiles y afines al gobierno cubano. Y aunque a lo largo de los años se han producido protestas pequeñas y medianas (estas últimas fundamentalmente en La Habana), ninguna había logrado cruzar el país de una punta a la otra.

Las protestas comenzaron durante la mañana del domingo 11 de julio en San Antonio de los Baños, un pequeño municipio de la provincia Artemisa, al suroeste de La Habana. El detonante directo fue el hartazgo de la población por la carencia de alimentos y los constantes apagones, intensificados durante los últimos meses. Pero las protestas del 11J son el fruto de la acumulación de un largo número de insatisfacciones políticas, sociales y económicas nunca resueltas. También, de la llegada a un punto donde la capacidad de subsistencia de los cubanos y su temor a expresarse libremente terminaron por sobrepasar sus propios límites.

Tanto la manifestación en San Antonio de los Baños como las que le siguieron en decenas de municipios del país durante los días siguientes, estaban compuestas por cientos de personas que gritaban “Libertad” y “Patria y Vida”, título de la canción que se ha convertido en himno de la resistencia cubana. También se escucharon frases contra Miguel Díaz-Canel, Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba (PCC) y presidente del país.

De manera inmediata, los cubanos han debido lidiar con un severo agravamiento de las crisis económica y alimentaria que aquejan al país desde la década de 1990. La escasez de alimentos y suministros básicos se ha visto potenciada desde inicios de 2020 por el desplome de las principales industrias del país producto de la pandemia del corona virus, la apertura de tiendas en monedas extranjeras donde venden alimentos básicos pero solo se puede comprar aquél que tenga dolares, la entrada en vigor de un grupo de medidas económicas que han disparado la inflación y el costo de vida y la rigidez del Estado para impulsar medidas de liberalización aprobadas años atrás en su propio seno.

La negativa del gobierno a reconocer su responsabilidad en la crisis estructural que vive el país, unida a la falta de soluciones y a la necedad de vincular el pedido de ayuda con intentos desestabilizadores de Estados Unidos, fueron claves para quebrar el último resquicio de confianza de una considerable parte de la población en un Estado cada vez más sordo y desconectado de las mayorías.

La reacción del Gobierno cubano a las protestas

A las cuatro de la tarde del 11J, después de una fallida visita apaciguadora a San Antonio de los Baños, Miguel Díaz-Canel, el presidente de Cuba, convocó a los seguidores del gobierno a enfrentar a los manifestantes en defensa de la Revolución. “La orden de combate está dada”, dijo. “A la calle los revolucionarios”.

A partir de entonces comenzaron a reportarse en todo el país actos represivos y de repudio por parte de las fuerzas del orden y seguidores del gobierno, armados con palos. También, cortes de Internet para impedir que se reporten los hechos, enfrentamientos entre manifestantes y algunos saqueos. Las manifestaciones, que mantuvieron generalmente su carácter pacífico, cedieron al anochecer del 11J, cuando tropas especiales y policiales se hicieron con el control de las calles. Hubo otras al menos hasta el 17 de julio, aunque cada vez más pequeñas y aisladas. 

Aunque las protestas fueron mayormente pacíficas, a finales de enero de 2022 la Fiscalía General de la República anunció procesos penales contra 790 manifestantes, incluidos menores de edad, mujeres, personas mayores y miembros de la comunidad LGBTIQ+. 

La mayoría han sido acusados de desorden público, desacato, atentado y sedición, fundamentalmente, casi todos cargos con un fuerte componente político. Y aunque el régimen asegura que ha respetado y seguirá respetando el debido proceso en cada uno de los casos, decenas de familiares tienen otra versión de los hechos. Y es que muchos han denunciado irregularidades de todo tipo durante los juicios contra los manifestantes: desde falta de pruebas acusatorias e inconsistencias en las declaraciones de los “testigos”, hasta amenazas para que los acusados declaren haber recibido pagos incriminatorios desde los Estados Unidos.  

Sin embargo, ninguna de estas denuncias ha importado. Al día de hoy, al menos 759 personas permanecen en prisión por participar en las protestas, según datos recopilados por la iniciativa independiente Justicia 11J. De ellas, 533 han recibido ya condenas que van de dos a 30 años de privación de libertad

Otros cerca de 240, casi todos encarcelados desde julio, esperan aún la sentencia de los jueces. No obstante, las expectativas respecto a su suerte son bajas. A fin de cuentas, solo cuatro personas han sido absueltas hasta el momento y unas pocas sancionadas con trabajo correccional sin internamiento.

Menores de edad detenidos

Según la Fiscalía, hubo 82 menores de edad involucrados en las protestas del 11J. 27 de ellos tienen menos de 16 años, lo que significa que no están sujetos al derecho penal de la isla. No obstante, esto no quiere decir que se hayan salvado. Lejos de eso, cada uno de ellos fue sancionado con “atención individualizada” en sus escuelas o internamiento en centros de reeducación pertenecientes al Ministerio del Interior. 

Otros 55 adolescentes de entre 16 y 18 años sí han tenido que enfrentar procesos legales y cargos que van del desacato a la sedición. Según Justicia 11J, al menos 22 ya han sido juzgados y 14 permanecen en prisión, siete ya con condenas confirmadas de hasta 19 años de privación de libertad. 

Su situación es preocupante no solo por la falta de información y el hecho de que estén recluidos en prisiones de adultos, sino también porque al menos tres de ellos han denunciado abusos y torturas en su contra, de acuerdo con la ONG Cuban Prisoners Defenders. 

¿Puede decirse que ha cambiado algo en el país desde el 11J? 

En los últimos meses el gobierno ha aprobado algunas medidas de control de daños como la legalización de las mini, pequeñas y medianas empresas (mipymes) u otras encaminadas a revivir la agricultura, pero su impacto en la economía, sobre todo en la familiar, es todavía minúsculo, si no imperceptible. 

Mientras tanto, el régimen se ha cerrado aún más en términos políticos. No solo ha encarcelado a cientos de personas y amenazado a los familiares que denuncian su situación. También ha intensificado las campañas de difamación y persecución contra artistas, activistas, periodistas independientes y ciudadanos críticos en redes sociales. 

Esto ha generado un clima de mayor miedo y desesperanza, lo que a su vez se ha traducido en una nueva crisis migratoria de proporciones históricas. Para que tengan una idea: casi 80 mil cubanos entraron a Estados Unidos por la frontera sur solo entre octubre y marzo últimos, según cifras del Departamento de Aduanas y Protección de Fronteras de ese país. Otros cientos, si no miles, han hecho sus maletas rumbo a España y otros países.

¿El resultado de todo esto? Lo que se ve aun desde la distancia: un país cada vez más vacío, gris y sin perspectiva de futuro, aunque nadie sepa bien adónde lleva eso. 

 

 


Archipiélago

La plataforma social cubana Archipiélago fue fundada tres semanas después de las protestas del 11 de julio de 2021 en Cuba, en forma de un grupo de Facebook. Este movimiento social se inspira en un movimiento anterior de artistas cubanos disidentes, el Movimiento San Isidro, con el que Archipiélago comparte sus metas de cambio político pacífico en Cuba a través de las protestas populares y del consenso en el seno de la sociedad civil cubana. Aunque la organización se describe a sí misma como «horizontal», su principal impulsor fue el dramaturgo cubano Yunior García. A fecha de noviembre de 2021, Archipiélago contaba con unos 30 000 miembros.

En lo tocante a su finalidad, Archipiélago surgió con la vocación de servir como foro de diálogo entre opositores al régimen comunista cubano, tanto quienes se oponen frontalmente al mismo como aquellas personas que, sin desmarcarse totalmente de su apoyo a las autoridades cubanas, consideran criticables ciertos aspectos de su gestión. Con todo, este lugar virtual pretende ser una vía para, sin violencia y en total soberanía, buscar una salida cívica a la crisis que hay en Cuba y servir como plataforma para impulsar el debate y el diálogo entre cubanos para encontrar consensos. El objetivo, según reza la descripción en la red social, es sentar las bases de un espacio donde puedan confluir todas las voces e ideologías para, de nuevo, buscar soluciones a esta grave situación.

Pese a que los moderadores de Archipiélago han declarado que no reciben financiación alguna del extranjero, la prensa oficialista cubana ha acusado al movimiento de ser una plataforma títere de Estados Unidos, que según el régimen cubano habría financiado al grupo con objeto de desestabilizar la situación interna del país caribeño. Asimismo, el régimen cubano ha obstaculizado la difusión de las actividades de Archipiélago mediante cortes del servicio de Internet en los domicilios de los principales miembros de la plataforma en Cuba, que dependen del monopolio estatal cubano ETECSA para acceder a la Red.

Fuente: página de Wikipedia



Los últimos eventos que se han dado en Cuba reflejan la necesidad de muchos cubanos, tanto dentro como fuera de la isla, de expresar sus necesidades y reclamar la ayuda internacional con tal de terminar con más de 60 años de socialismo/comunismo.


Oposición fuera de Cuba

Durante los años 1990, el exilio reconoce poco a poco el rol prominente que corresponde a la disidencia interna dentro de la Isla de Cuba en la búsqueda de una transición a la democracia. La tesis de la reconciliación logra congregar a la mayoría de los opositores de todas las procedencias en el estrecho de la Florida. Además, la Iglesia católica, apoyada por el Vaticano, interviene no solamente a través de sus episcopados y de sus arzobispos (cartas, declaraciones) sino también de manera indirecta a través de una importante cantidad de grupúsculos laicos.

Numerosos son las personas y los grupos de cubanos opositores al régimen cubano que residen fuera de la isla. Se encuentran tanto como en Miami u otras ciudades y regiones de Estados Unidos, en América Latina y Europa hasta en Rusia, países africanos, Asia o en Australia. Frecuentemente organizan manifestaciones, encuentros con políticos en Estados Unidos o en Europa y tienen una fuerte presencia en las redes sociales y en YouTube. Buscan cualquier forma pacífica para llamar la atención sobre la situación insoportable de su país y para poder reclamar o contribuir a un cambio de sistema.

Periódicos independientes

Aquí se mencionan los periódicos cubanos independientes más conocidos que operan fuera de Cuba:

ADN Cuba
Diario de Cuba
Martí Noticias/RadioTelevisiónMartí

Además hay muchos cubanos y cubanas que han creado su propio canal de YouTube para informar publicamente sobre la dictadura cubana. Entre ellos se encuentran:

Canales de YouTube de opositores

Alexander Otaola (Cubanos por el mundo), Manuel Milanés, Ruhama Fernández, Eliécer Ávila, Juan Almeida (Juan Juan al Medio), Alain Paparazzi TV, el mundo de Darwin, Ultrack, Luis Dener, la Señora (el Canal de las Emociones), Ernesto Morales, Mario Pentón …

Músicos y cantantes cubanos que se posicionan en contra de la dictadura

Entre otros

Celia Cruz – la Reina de la Salsa

En 1959 era ya muy popular en Cuba como vocalista de la Sonora Matancera, cuando cantando en la fiesta de un poderoso empresario, arribó Castro que unos meses antes había arribado también a todo el poder… es un decir. Contaba Celia que la «mandó traer» para conocerla, pues el líder revolucionario aseguraba haber cantado Burundanga cada vez que limpió su fusil escondido en la Sierra Maestra; ella dijo «a mí me contrataron para estar paradita junto al piano. Si quiere, que venga él». No fue. Subordinados la buscaron insistentes para cantar en actividades políticas. Jamás aceptó.

La múltiple ganadora del Grammy ha grabado más de 70 álbumes a lo largo de su carrera. Mientras la Revolución Cubana hacía estragos en 1960, Celia (de gira en concierto en México en ese momento), tomó la decisión de no volver a la isla. En 1961, se trasladó a Estados Unidos y se casó con Pedro Knight, su viejo amigo y trompetista. Fidel Castro se enfureció tanto por la deserción de Cruz, que le prohibió regresar a Cuba. En 1962 quiso regresar a Cuba para enterrar a su madre y el gobierno del ex-presidente Fidel Castro no se lo permitió. En todas las entrevistas que dio en el exilio, siempre les dijo a todos que no regresaría a Cuba hasta que saliera Castro del poder. Celia Cruz murió el 16 de julio del 2003, víctima de cáncer cerebral. El el 2004 salió a la venta su libro autobiográfico «Mi vida». Ana Cristina Reymundo, que le ayudó a escribir su autobiografía, recordó que ella nunca quiso discutir de temas políticos. «Soy una artista y cuando la política llega al arte, éste sale por la ventana. Eso lo aprendí hace mucho tiempo», le habría dicho la cantante.

Arturo Sandoval

Arturo Sandoval es un trompetista, pianista y compositor de jazz cubano-americano. Mientras vivía en su Cuba natal, Sandoval recibió la influencia de los músicos de jazz Charlie Parker, Clifford Brown y Dizzy Gillespie. En 1989, Gillespie invitó a Sandoval a formar parte de la Orquesta de las Naciones Unidas. Durante una gira con este grupo, Sandoval visitó la embajada estadounidense en Atenas (Grecia), acompañado por Gillespie, que le ayudó en su plan de desertar de Cuba.

«Por el hecho de residir fuera de Cuba, siendo un músico querido y reconocido, me convertí automáticamente en un perseguido e insultado por el régimen como “traidor a la patria», no permitiéndome regresar a Cuba y proibiendo mi música por 31 años; al radicarme en Estados Unidos y no poder ver a mis padres por años y despues de mucho batallar por obtener sus visas para que pudiesen reunirse conmigo, finalmente Estados Unidos se las otorgo; un día antes del viaje, fueron citados a una oficina de la seguridad del estado cubano, donde les informaron la orden expresa del dictador Fidel Castro de destruir sus pasaportes y pasajes de avión, prohibiéndoles viajar indefinidamente.Después, su única opción fue salir en una balsa al mar caribe con mas de 70 años de edad y atravesar el estrecho de la Florida, donde llegaron destrozados por una tormenta en alta mar, mi madre estuvo paralitica por mas de seis meses con varias vertebras fracturadas sufriendo secuelas hasta sus últimos días.A pesar de todo esto, comparezco ante ustedes sin rencor, con el corazón en la mano para dar fe que lo único que salvara a Cuba de no zozobrar en el mar de la incomprensión y el resentimiento es el amor y el reencuentro entre todos los nacidos en nuestra bella Isla.Y como mencioné anteriormente, el momento es de abrirnos el pecho y mostrar nuestros corazones que lo único que ansían es ver nuestro bello país florecer y prosperar.Nada de lo expuesto sera posible mientras exista un régimen totalitario sin el mas leve respeto por los derechos humanos ni por la democracia».

Willy Chirino


¡Que se vayan ya!

Canción por Willy Chirino, ft. Lenier, Micha, Chacal, Osmani Garcia, Srta Dayana

Tras la revolución comunista en Cuba, Willy Chirino, con catorce años y más tarde su familia, llegó a Estados Unidos como parte de la Operación Pedro Pan.

El ganador de los premios Grammy y Latin Grammy e ícono del exilio cubano en Miami, recuerda que han pasado 30 años desde que escribió su éxito Ya viene llegando, el cual ha acompañado durante décadas a los opositores al régimen cubano y que habla de mantener la esperanza por recuperar el país que tuvieron que abandonar.

«No ha habido un día que no me sienta optimista a través de los años, creo que eso no se puede perder jamás, las ganas de regresar a la patria, de hacer porque esto suceda, cada cual en lo que sabe hacer», confesó. «Hay que haber nacido en Cuba para haber experimentado lo que era, haberla conocido antes de los Castro y saber de la verdadera belleza de la patria antes de ellos y lo que significa una Cuba libre para todos nosotros».

Patria y Vida

Patria y Vida es originalmente una canción lanzada el 17 de febrero de 2021 por los músicos cubanos Yotuel , Gente de Zona, Decemer Bueno, Maykel Osorbo , El Funky.

«Patria y vida» representa una contraposición al lema revolucionario acuñado por Fidel Castro, «Patria o muerte». El nuevo lema se hizo rápidamente viral en las redes sociales y se convirtió en el mantra de las protestas antigubernamentales que tuvieron lugar en todo el país el 11 de julio de 2021. El gobierno cubano trató inicialmente de argumentar en contra. Después, intentaron apropiarse del lema, el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, escribió en Twitter «Patria y vida es una de nuestras creencias», pero no tuvo éxito.

La dictadura tiembla ante una canción que propone vida en vez de muerte. Al final un fiscal salió por televisión y dijó que está prohibido decir Patria y Vida. Los jóvenes que piden por sus derechos no entienden que la Muerte pueda ser una consigna. El grito de guerra de la revolución está anquilosado como su capacidad de ofrecer un presente de mínima supervivencia a ciudadanos a quienes tratan como prisioneros.


De la Revolución triunfante de 1959 sólo queda un régimen odiado, en cuyo seno aparece una población agotada que ha perdido toda referencia con respecto a su sentido. No es, por lo demás, la detención de los disidentes lo que permite al gobierno revolucionario mantenerse en el poder, sino su dominación, extremadamente compleja, sobre la capacidad misma de los individuos de pensar, analizar, criticar y actuar. Porque en su extraordinaria plasticidad, lo que principalmente beneficia hoy en día al régimen castrista es, por una parte, la permanencia de una cultura y de un imaginario político antidemocrático y, por otra, la empresa de confusión y de oscurecimiento de las perspectivas que ha producido. El régimen controla, finalmente, un contexto, que resulta de su trabajo de destrucción del individuo, pero que al mismo tiempo lo perpetúa: una espera resignada en la que nadie sabe qué se puede esperar.


Otras fuentes: José Antonio Evora, IGFM (Sociedad internacional de derechos humanos) Alemania, Amnistía Internacional, Radio Televisión Martí, Silvia Pedraza-Bailey, Greta Weber, Deborah Shnookal, Hans-Jürgen Burchardt, Ariel Hidalgo, Vincent Bloch, Reporteros sin fronteras, Martí Noticias, Zaray Fernández, Javier Roque Martínez, Antoni Belchi, Cristina Pérez, 14yMedio