Salir a la calle con un cartel, gritar, decir o escribir lo que se piensa, hacer arte o cualquier otra acción que ponga en jaque al régimen cubano puede costarle la privación de la libertad a quien haga uso de esos derechos humanos individuales en la isla de Cuba.
Desde que Fidel Castro llegó al poder tras la Revolución Cubana en 1959, Cuba se ha convertido en una nación sin democracia, donde el único partido gobernante es el Partido Comunista Cubano. Las normas de la dictadura se volvieron demasiado estrictas y pronto el país comenzó a perseguir a todo aquel que estuviera en desacuerdo con ellas o las criticara, lo que provocó un dramático aumento del número de violaciones de los derechos humanos, especialmente de la libertad de expresión, de palabra y de asociación. Cuando Fidel Castro dejó de ser presidente de Cuba en 2011, su hermano Raúl Castro tomó el relevo, continuando la línea de poder unipartidista. Raúl Castro se retiró en 2021 y a pesar del cambio de presidente, que ahora es Miguel Díaz-Canel, las violaciones de los derechos humanos en Cuba continúan e incluso han aumentado con una represión más violenta. Los movimientos de oposición siguen siendo reprimidos, los opositores al régimen perseguidos y encarcelados. Actualmente, miles de personas son detenidas inocentemente por motivos políticos.

Cuba viene de una larga tradición latinoamericana que concede un trato especial a la conducta política y evita reducirla a la delincuencia o criminalidad común. Es por eso que esta tradición respalda el derecho al asilo político, así como la diferenciación en el trato de los presos políticos y los comunes. El gobierno revolucionario cubano abandonó la tradición de conceder el asilo político cuando adoptó el modelo soviético a principios de los años sesenta.
Además de reconocer el derecho al asilo político, la tradición latinoamericana como en otras partes del mundo distingue entre los presos políticos y los comunes. Esta tradición acabó cuando Fidel Castro, haciendo a un lado su propia historia, decidió no reconocer ni siquiera la categoría de preso político, mucho menos cualquier derecho tradicional que estos reclamaran por su condición política, como vestir ropa de civil y rehusar el trabajo forzado.
Los Plantados
Después de 1959 había muchos que no estaban de acuerdo con los planes de Fidel Castro de convertir a Cuba en un estado socialista-comunista. Pronto, lo que comenzó como la liberación de la dictadura de Batista, acabó convirtiéndose en otro régimen opresor. Muchos de los que lucharon con Fidel Castro para derrocar a Batista, terminaron encarcelados por sus críticas al nuevo régimen de Fidel. En la búsqueda de una Cuba Libre y democrática se unieron para luchar contra la dictadura de Fidel Castro.
Los primeros prisioneros políticos fueron miembros del ejército constitucional de Cuba, o sea batistianos. Llegaron a la fortaleza de San Carlos de la Cabaña, que funcionaba como prisión. El Che Guevara estaba al mando allí y llevó a cabo la pena de muerte y la ejecución de cientos de prisioneros. Se puede leer más sobre el tema aquí. De inmediato comenzaron a multiplicarse por los nuevos revolucionarios disidentes, compuestos por miembros del Ejército Rebelde, estudiantes, campesinos, intelectuales, blancos y negros. A todos se les dio el uniforme (caqui) del gobierno anterior de Fulgencio Batista. Al principio hubo mucha confrontación entre los prisioneros de Batista y los revolucionarios, que al final tuvieron que unirse para combatir a un solo enemigo, Castro.También prisioneros fueron llevados al Presidio Modelo de Isla de Pinos (hoy: Isla de la Juventud) construida entre 1926 – 1928 por el General Machado con capacidad para 2500 reclusos y en la dictadura de Castro, encarcelaron allí cerca de 4000 prisioneros de conciencia.



Presidio Modelo Isla de Pinos
Largas filas de familiares se concentraban a la entrada de la cárcel. Venían de todos los rincones de Cuba. Llegaban allí en un ferry que daba viajes desde el puerto de Batabanó, en la ciudad de La Habana. Después de esperar por horas, con las jabas de alimentos para sus seres queridos, los más afortunados, lograban abrazarse.
El resto ese día, se enteraba que el preso estaba castigado, o había sido fusilado. Lágrimas y gritos eran costumbre y compañía de aquel aterrador lugar.
Fidel Castro quería ocultar que había presos políticos en Cuba. Por ello, los presos políticos fueron obligados a llevar el uniforme azul de los presos comunes. Muchos de los presos políticos resistieron ser tratados como presos comunes y se negaron a llevar el uniforme azul.
El abuso de los carceleros y guardias era feroz, hubieron muchos muertos, y mutilados. Los pabellones de castigo, y constantes golpizas eran el diario vivir entre la horda asesina y los patriotas de conciencia.
A finales de 1963, se implementó un plan piloto para trabajar de trabajo forzado en la agricultura llamado «Plan Morejón» en la misma Isla de Pinos, nombrado así por el apellido del que fungía en ese momento como jefe del penal. Los primeros prisioneros llevados a la agricultura, no resultaron como esperaban, por lo que en junio de 1964, se implementó el plan forzado, “Camilo Cienfuegos”, siendo los prisioneros del Edificio 6 los primeros en comenzar. El trabajo forzado se convirtió en constante resistencia pacífica, los guardias armados de fusiles tiraban para intimidar, y luego para matar; dieron plan de machete, y a punta de bayonetas implementaban cada día forzadamente el trabajo despiadadamente.
Estando aún en La Isla, en el año 1964, el gobierno de los hermanos Castro les ofreció a todos los prisioneros políticos un plan de «rehabilitación» con la intención de presionarlos a renunciar a sus ideas políticas a cambio de mejorar sus condiciones en la cárcel y acortar sus condenas. La mayoría cansada de luchar, o por otras razones, terminó aceptando. El presidio político se dividió en dos: los del nuevo plan aceptó vestir el uniforme azul y llevados a los edificios cuadrados, y al menor grupo, que no aceptó dicho plan, y vestía en amarillo (caqui) o en calzoncillo, se les llamó los Plantados. El principal objetivo de la dictadura era doblegar a los prisioneros de conciencia a que aceptaran el plan de rehabilitación. Desde la negación al trabajo forzado, la rehabilitación, que incluía al uniforme fue lo que convirtió el concepto Plantado en una condición de lucha frontal.
Los primeros Plantados
Durante este largo proceso, las dos tendencias que dan significado y describen lo que es un Plantado fueron: primero el plante al trabajo forzado, y como consecuente nunca más aceptaron trabajar, luego vino plantar al uniforme azul de los prisioneros comunes; aunque el régimen trató por la fuerza bruta además de volver a proponer un plan de rehabilitación, los plantados prefirieron largas condenas, golpizas, huelgas, no ver a sus familiares hasta por años, pero nunca claudicar.
La abnegación, y entrega a la patria en la prisión de Isla de Pinos, hizo que naciera el fundamento y origen de Los Plantados; la posición de rebeldía de negarse al trabajo forzado consagró la definición de Plantados en toda su existencia: cuando tres prisioneros políticos se negaron a trabajar a la fuerza, en condiciones infrahumanas, en la agricultura y en las canteras, o sea, se opusieron al trabajo forzado del régimen de los Castro, y decidieron no trabajar a la fuerza; estos tres hombres le dieron forma y nombre al concepto de “Plantado”: Alfredo Izaguirre Riva (el primero), Emilio Adolfo Rivero Caro, seguido por Onirio Nerín Sánchez Infante. Unos meses después, este grupo inicial de tres, fue apoyado y seguido por otro grupo de prisioneros que se unieron por el mismo propósito y posición de plante al trabajo forzado. En total fueron 24 prisioneros políticos plantados que entre 1964 al 1967, se negaron al trabajo forzado y dieron a la palabra PLANTADO su verdadero significado.
Los Plantados, eran los que más golpizas recibían. Los más castigados, los que eran enviados a las gavetas, a las tapiadas, los que más pinchazos de bayonetas recibían, los que eran recondenados sin juicio, los que menos visitas recibían. Los que más años de prisión cumplían. Las gavetas eran celdas de castigo súper reducidas de espacio, donde los prisioneros más rebeldes eran castigados; teniendo algunos que dormir de pie, pegados unos con otros y amontonados, mientras los otros se acostaban en el piso sin apenas poder moverse. Manadas de hienas golpeaban a los valientes plantados, con patadas, machetes, cables, cadenas y tubos. A la fuerza se les obligaba a vestir el uniforme azul, aun adoloridos, se lo quitaban y quedaban desnudos. Los más intransigentes, eran castigados e incomunicados en tapiadas y gavetas por meses. Otros, eran empujados con la punta de las bayonetas a caer en las aguas albañales repletas de excremento (mojonera), y dejados luego en celdas sin agua por días. Las bayonetas de los AK-47 se hundían en la carne de los que no se arrodillaban. Con escasa y mala alimentación eran encerrados en estas celdas sin ventanas, oscuras y con poca ventilación. Sin colchón, ni sábanas, y a veces desnudos, compartían el frío piso de concreto con las cucarachas y ratones. Por su estoicismo, sus familiares eran castigados meses o años sin verlos. Huelgas de hambre y de sed eran la única arma para protestar o pedir sus derechos y varios murieron en una huelga de hambre.
Las constantes humillaciones de los carceleros formaban parte de la intención de doblegarlos; pero al contrario, la férrea voluntad de los Plantados, los transformaba en gigantes. Los constantes ruidos de las descargas de los pelotones de fusilamiento, se convertían en el eco de cada madrugada. El sonido de las balas que acababan con otra vida más. Las puntas de las bayonetas atravesaban la piel, mientras, las botas con fuerza bruta quebraban las costillas de los que se atrevieron a no claudicar. Las feroces golpizas los dejaban exhaustos en el piso manchado de sangre; pero volvían a levantarse. La voluntad, era de hierro.
Después de cerrada la prisión de isla de Pinos en 1967, todos los prisioneros políticos fueron repartidos por cárceles en toda Cuba. Con los años los cientos de miles de hombres y mujeres que engrosaban la lista de valientes, hizo que varias cárceles en diferentes ciudades de Cuba se llenaran de presos políticos. El Príncipe, Boniato, El Combinado del Este, Taco-Taco, Kilo Siete, Kilo Ocho, Cinco y Medio, Agüica, Melena I, Melena II, Nieves Morejón, Manacas, Guanajay, Nuevo Amanecer, Castillo de San Severino y muchas más.
Fuente: página Los Plantados

“PLANTADOS”, una película que estrenó el 25 de marzo 2021, cuenta la historia de los presos políticos en Cuba, los castigos, las humillaciones y los abusos a los que fueron sometidos por el régimen de los Castros; se basa en testimonios de los presos plantados, quienes se opusieron al sistema desde el lugar más desprotegido y anónimo: las cárceles de Cuba.
Fue filmada en Miami y Puerto Rico. Dirigida por Lilo Vilaplana, cineasta cubano, conocido por su trabajo en México, Colombia (El Capo) y en Miami (Leyendas del exilio). Ganador de numerosos premios internacionales, incluido un Emmy. La música la compuso el renombrado cubano Arturo Sandoval. El guión de Lilo Vilaplana, Juan Manuel Cao y Ángel Santiesteban, reconocido con el Premio Václav Havel. El largometraje está basado en el libro «Rehenes de Castro» de Ernesto Díaz.
Más de 1000 presos políticos en el año 2022
Aún hoy, y a lo largo de todo el período transcurrido desde el inicio de la Revolución Cubana, ha habido y sigue habiendo presos políticos. Los presos políticos cubanos, encarcelados por ejercer sus derechos fundamentales a la libertad de asociación, expresión, opinión o movimiento, demuestran como opera la maquinaria represiva del Gobierno. Se trata de una amenaza real de encarcelamiento frente a cualquier signo de oposición política pacífica. Numerosos activistas cubanos que padecen detenciones por períodos cortos y reciben advertencias oficiales de que serán procesados se toman en serio el peligro de ser juzgados y encarcelados en prisiones cubanas. Y mientras la existencia de cientos de presos políticos amilana a los posibles opositores internos, el Gobierno cubano también utiliza la puesta en libertad ocasional de presos para maximizar su capital político en el extranjero. La privación de la libertad de estas personas en Cuba representa un escandaloso desprecio a sus derechos fundamentales. Las condiciones inhumanas y las medidas punitivas adoptadas contra los presos en varios casos investigados son tan crueles que alcanzan el grado de tortura.
Además de sufrir las vicisitudes que padecen todos los presos cubanos, los presos políticos de Cuba se enfrentan con problemas exclusivos a su situación de activistas no violentos, con frecuencia por defender ideas contrarias a las del Gobierno o criticar las violaciones de los derechos humanos en las prisiones. Las autoridades penitenciarias se niegan a reconocer el estado diferente de los presos políticos y los sancionan por negarse a participar en la reeducación política, no llevar uniformes carcelarios o denunciar las violaciones de los derechos humanos en las prisiones. Los guardias limitan las visitas de familiares a los presos políticos y suelen hostigar a sus visitantes. Además, los familiares de presos políticos se enfrentan a la intimidación gubernamental fuera del recinto de la prisión. El hecho de que el Gobierno cubano albergue a presos no violentos junto a internos condenados por delitos violentos, en prisiones de máxima seguridad, es degradante y peligroso.
Hoy hay más de 1000 presos políticos (año 2022) – entre ellos menores de edad— en el país (documentados, es probable que la cifra oscura sea mucho mayor). Ciudadanos inocentes que están encarcelados por el hecho de ponérseles de frente al régimen y enfrentarlo. Personas que, además de estar encerradas injustamente, tienen que soportar torturas. Un informe de la ONG madrileña ‘Prisoners Defenders’ titulado «Las torturas, tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes sobre los prisioneros políticos en Cuba» es una investigación que compila 101 testimonios de presos políticos —en su mayoría aún en prisión— que han sido torturados en las cárceles. El informe forma parte de una denuncia al régimen cubano que ha sido entregada al Comité contra la tortura de la Organización de Naciones Unidas (ONU) en el año 2022.
Lo que allí está desmenuzado pareciera que sucediese en un conflicto bélico o en una historia de ficción y no en un país donde supuestamente hace 63 años reina la paz y la armonía. Da la impresión, si omitimos la palabra Cuba, que los torturadores son soldados que han ido a una guerra a pelear sin escrúpulos, dispuestos a lo que sea, y sus víctimas son individuos a los que se les da el peor de los tratos, el del peor enemigo.
Y es que eso son en Cuba para el gobierno aquellas personas que se atreven a señalar sus desmanes: enemigos a los que hay no solo que encerrar en cárceles, sino luego dejarles claro con un trato abusivo, arbitrario y violatorio, que en la isla ese es el precio de oponerse al poder. Ya seas un artista, un activista, un periodista, un opositor político, un médico o sencillamente una persona común que decidió no callarse sus ideas.









Dados los nulos mecanismos de reporte de las autoridades sobre los encausados, la prohibida presencia de ONGs internacionales de Derechos Humanos en la isla, e incluso las relatorías de derechos humanos de las Naciones Unidas, la mermada capilaridad de las organizaciones activistas, necesaria para dar con toda la población afectada, entre otros motivos por las detenciones de sus propios activistas y las restricciones a su movimiento y comunicaciones, dado también el pánico que existe entre la población y las familias a hablar –están amenazados sistemáticamente cada uno de los familiares de los detenidos para que no hagan pública la situación-, y la escasa penetración de la comunicación moderna, efectiva y libre entre los habitantes, así como el pésimo estado de las infraestructuras de transporte interno, se estima que los casos dónde los derechos humanos son violados, no son denunciados salvo en un ínfimo porcentaje de los reales, siendo una minoría de las familias las que denuncian estos hechos.
Cuba niega que haya presos políticos
¿Hay presos políticos en Cuba?
«Dame la lista ahora mismo de los presos políticos para soltarlos. Menciónala ahora».
Así respondió el ex-presidente de Cuba, Raúl Castro, a una pregunta que le formuló un periodista durante la conferencia de prensa conjunta que ofreció 2016 en La Habana con el ex-presidente de Estados Unidos Barack Obama.
Castro, quien no solía hablar con la prensa nacional o internacional, lució visiblemente irritado por la sugerencia del reportero de la cadena CNN Jim Acosta de que en Cuba existen presos políticos.
«Si hay esos presos políticos, antes de que llegue la noche van a estar sueltos», afirmó el mandatario.
El gobierno cubano insiste en que las personas que organizaciones de derechos humanos consideran presos de conciencia/presos políticos son «espías, terroristas o delincuentes comunes», y muchas veces los llaman asalariados de Estados Unidos.
Después de la conferencia de prensa de Obama y Castro, Ben Rhodes, asesor de seguridad nacional de la Casa Blanca, dijo que Estados Unidos ha compartido con las autoridades cubanas varias listas de presos políticos en los últimos dos años y medio.
Pero según Rhodes, las autoridades de la isla responden que los prisioneros se encuentran detenidos por otros delitos. Las leyes que tipifican los ‘desórdenes públicos’, el ‘desacato’, la ‘falta de respeto’, la ‘peligrosidad’ y la ‘agresión’ se utilizan para procesar o amenazar con procesar, por motivos políticos a opositores al gobierno.
Delitos fabricados por el Gobierno cubano
Desórdenes Públicos: delito que las autoridades imponen a una gran parte de manifestantes en Cuba, sin que los presuntos desórdenes hayan sido, en ningún caso, denunciados por los supuestos afectados, los vecinos. Todos los testigos en todos los juicios han sido oficiales de policía o, en algunos casos, mandos del partido comunista.
Desacato: un delito especialmente incompatible y contrario a las normas internacionales, que además ha sido denunciado en numerosas ocasiones por las Naciones Unidas, entre otros por el Grupo de Trabajo para la Detención Arbitraria. Es uno de los delitos más usados en Cuba contra la disidencia.
Atentado o Agredir a la autoridad: otro delito amplio y ambiguo denunciado también por dicho Grupo de Trabajo de Naciones Unidas y que es de los más frecuentes junto con el Desacato para fabricar delitos a opositores pacíficos. Lo más incongruente es que en ninguno de los juicios a cuyas sentencias y peticiones fiscales se ha tenido acceso, los supuestos agredidos -en el 100% de los casos- han sido policías y agentes -no civiles-, y a pesar del supuesto volumen tan inmenso de agresiones, casi ninguno ha presentado partes médicos de lesiones.

Condena por «peligrosidad social pre-delictiva»
Aproximadamente 8.400 cubanos cumplen actualmente condena por «peligrosidad social pre-delictiva». El gobierno cubano suele utilizar este término para encarcelar a personas que suponen un riesgo para el statu quo del país, sin haber cometido ningún delito. Unos 4.000 cubanos son acusados cada año de ser «antisociales» o «peligrosos», sin haber cometido ningún delito. La frase se aplica comúnmente a personas que están desempleadas, se comportan de forma indisciplinada o acosan a los turistas. Y es aplicada sobre todo con frecuencia a opositores y críticos del Gobierno para sacarlos de las calles. La aplicación de la doctrina predelictiva es una copia de las legislaciones totalitarias de Stalin y Mussolini.
Formas en que rutinariamente se manifiesta la represión
Además de sentenciar a penas de cárcel a activistas o detenerles durante largos períodos sin juicio, el Gobierno cubano emplea otras tácticas para impedir que personas y organizaciones emprendan actividades que constituyan, o parezcan constituir, una oposición a sus políticas o prácticas.
Entre la serie de medidas represivas se encuentran:
- las detenciones arbitrarias durante cortos períodos,
- las advertencias oficiales,
- la retirada de empleos o viviendas,
- la vigilancia,
- el hostigamiento,
- la intimidación
- el exilio forzado y
- actos de repudio
Actos de repudio
Actos de repudio son manifestaciones coordinadas por el gobierno, que suelen celebrarse frente a los domicilios de los opositores políticos. A ellas asisten partidarios del gobierno, funcionarios y agentes de la ley, y se utilizan para acosar e intimidar a los opositores políticos y suelen tener como objetivo disuadir a los miembros de la oposición de participar en actividades. En una manifestación de disidencia, opositores políticos y activistas de derechos humanos son agredidos verbal y físicamente por grupos de personas que corean consignas progubernamentales.
El gobierno cubano dirigido por el líder revolucionario Fidel Castro utilizó por primera vez los Actos de Repudio en gran número en 1980 en relación con la salida masiva de 125.000 cubanos a través del puerto de Mariel hacia los Estados Unidos, con la participación decisiva de los comités para la defensa de la revolución (CDR) bajo el control del gobierno. En ese momento, las acciones se dirigieron contra los numerosos conciudadanos que habían expresado su deseo de abandonar el país y que habían sido insultados públicamente por Fidel Castro como «escoria» sin trabajo y «lumpen proletariado».
Desde entonces, las protestas de odio de este tipo, presentadas por los medios de comunicación estatales como expresiones espontáneas de ira popular, ya no suelen ser llevadas a cabo sólo por los vecinos inmediatos, sino por los miembros de las brigadas especiales de respuesta rápida («Brigadas de Respuesta Rápida», desde 1991), dirigidas por miembros de las fuerzas de seguridad vestidos de civil, compuestas por miembros voluntarios del Partido Comunista de Cuba y con el mandato de actuar contra cualquier signo de «contrarrevolución». La policía suele estar presente pero no interviene para evitar estos ataques.
Este es un típico acto de repudio que ocurre a menudo en Cuba. En el fondo se ven las banderas de las organizaciones de masas UJC (Unión de Jóvenes Comunistas), FMC (Federación de Mujeres Cubanas) y CDR (Comités de Defensa de la Revolución) – aquellas organizaciones que el gobierno vende como ong independientes de la sociedad civil, pero que están totalmente subordinadas al gobierno – apoyando el acto. También se puede escuchar a la multitud coreando: ¡Pin pon fuera, abajo la gusanera! con la camiseta con el che guevara y cantando el himno nacional de Cuba…



Todos motivos militantes
Las acciones gubernamentales contra disidentes se producen aparentemente en oleadas, con períodos de calma seguidos de un intenso hostigamiento, en respuesta con frecuencia al aumento de la actividad opositora. Los disidentes dispuestos a criticar públicamente al Gobierno se exponen a graves consecuencias, que van desde el trauma provocado por las detenciones injustas y los posibles enjuiciamientos, a la pérdida de sus casas y sus fuentes de ingresos, así como al importante coste emocional causado por los actos de repudio individuales u organizados y la privación del contacto con la familia, la comunidad y la cultura que provoca el exilio forzado.
Prisión provisional
Antes del juicio, muchos presos políticos cubanos pasan habitualmente entre varios meses y más de un año en detención preventiva, con frecuencia en celdas de aislamiento. Una vez condenados, se enfrentan a períodos adicionales en celdas de castigo. El Gobierno también aplasta la libertad de expresión dentro de las prisiones con cargos penales y procesamientos de los presos previamente condenados que hablan abiertamente sobre las condiciones penitenciarias y el tratamiento inhumanos.
En esto coinciden el 100% de todos los presos políticos examinados en la denuncia y en el 100% de los casos analizados por Prisoners Defenders en toda su experiencia en Cuba: todos ellos han sido privados de libertad desde su detención y durante numerosos meses por un auto de prisión provisional dictado por un fiscal sin intervención de un juez, lo que constituye per sé una detención arbitraria, al violar toda la legislación internacional, como el Grupo de Trabajo para la Detención Arbitraria decretó en su Opinión No. 63/2021 (Cuba):
“El Grupo de Trabajo insiste, como lo ha señalado anteriormente, de que la Fiscalía no puede considerarse una autoridad judicial independiente e imparcial a los efectos del artículo 10 de la Declaración Universal. Este órgano cumple con la función de investigación y acusación, esencial para la justicia, pero incompatible con el poder de decidir de forma independiente e imparcial sobre los méritos legales para la privación de libertad. Vista estas circunstancias, el Grupo de Trabajo remite el caso al Relator Especial sobre la independencia de los magistrados, fiscales y abogados”.
Las prisiones cubanas
El Gobierno cubano mantiene a su considerable población penitenciaria en condiciones por debajo de la norma e insalubres, en las que los presos se enfrentan al abuso físico y sexual. Las prácticas penitenciarias cubanas no se ajustan en numerosos aspectos a las Reglas Mínimas de las Naciones Unidas (ONU) para el Tratamiento de los Reclusos, que ofrecen las directrices más autorizadas sobre el tratamiento de presos.
La mayoría de los presos padecen malnutrición fruto de una dieta insuficiente en las prisiones y languidecen hacinados en celdas sin una atención médica adecuada. Algunos soportan abuso físico y sexual, en general por parte de otros internos o con la aquiescencia de los guardias, o prolongados períodos en celdas de aislamiento. Las autoridades penitenciarias insisten en que todos los detenidos participen en sesiones de «reeducación» política bajo la amenaza de medidas punitivas. En muchas prisiones, las autoridades no separan a todos los presos preventivos de los condenados ni a los jóvenes de los adultos. Los menores se exponen, además, a la detención indefinida en reformatorios, sin garantías del debido proceso ni una sentencia concreta.
El Ministerio del Interior cubano administra el sistema penitenciario y los soldados suelen ejercer de guardias de prisiones y de vigilantes en los campos de trabajo. Cada prisión cuenta con un reeducador, normalmente un oficial militar, encargado de dirigir el adoctrinamiento político pro gubernamental de la población penitenciaria. Los guardias de prisiones de los centros para hombres nombran a presos en puestos de responsabilidad en los consejos de reclusos y recurren a estos presos para el mantenimiento de la disciplina interna. Los miembros de los consejos cometen algunos de los peores abusos en las prisiones cubanas, entre ellos las palizas a otros presos como medida disciplinaria y el abuso sexual de presos, bajo las órdenes directas o con la aquiescencia de los funcionarios de prisiones.



En ocasiones, cuando destacadas personalidades internacionales piden la liberación de presos políticos cubanos, el Gobierno de Cuba pone en libertad a presos antes de la conclusión de su condena, con frecuencia a condición de que salgan del país para siempre.
Algunos testimonios del tratamiento y las torturas en las cárceles
La policía cubana o los guardias de prisiones suelen agravar la naturaleza punitiva del encierro incomunicado con privaciones sensoriales, tales como tapar la luz o la ventilación de la celda, retirar camas o colchones, requisar ropa o pertenencias de presos, prohibir la comunicación entre presos o reducir los alimentos y el agua por debajo de las raciones ya escasas. Los funcionarios de prisiones y de la policía también desorientan a los presos dejando las luces encendidas en las celdas durante 24 horas al día, cambiando la hora en los relojes o poniendo incesantemente música a gran volumen. Expertos en el tratamiento de supervivientes de la tortura consideran que estas medidas son métodos para imponer tortura física o psicológica.

Ha sido sometido a constantes tratos crueles, degradantes e inhumanos en y desde su detención por órdenes directas de la Seguridad del Estado, todas motivadas por cuestiones políticas contra él. Cada vez que denunciaba las violaciones de Derechos Humanos sobre otros reos era encerrado en celdas de castigo en régimen de aislamiento; en la última ocasión que lo hizo, además de ser aislado se le sometió a privación de alimentos durante 3 días consecutivos. Ha llegado a ser recluido en una celda de castigo por 15 días. Además, fue sometido a humillaciones, siendo obligado a permanecer desnudo ante otros reclusos. Ha sido castigado con las “shakiras” dejándolo encadenado en un cuarto durante horas, obligándolo a permanecer de pie, e impidiendo que se sentara.
Testimonio de Luis Robles
Detenido por haber protestado en la calle en silencio solo con un cártel en la mano que decia «Libertad! No + represión # Free_Denis»
Aprovechando la ausencia de un tutor legal se le sometió a varias situaciones para provocar en él sufrimiento tanto físico como psicológico como forma de obtener información de su parte, como forma de castigo por su participación en las protestas y además como medio para intimidar a su persona y a sus seres queridos, especialmente a sus padres, quienes han denunciado los abusos contra Rowland. Ha sido privado de la debida atención médica así como del acceso a los medicamentos necesarios, ha recibido golpizas ejemplarizantes, humillaciones y agresiones verbales, sometido a posturas incómodas, privación del sueño; ha sido amenazado reiteradamente con su integridad física, su libertad, con la salud delicada de su madre y con la apertura de causas en contra de su familia.
Testimonio de Rowland de Jesús Castillo Castro, 17 años de edad el día de la detención
Detenido por participar en manifestaciones pacíficas


El testimonio no solo es desgarrador, sino que narra hechos que coinciden con decenas de otros testimonios recogidos por organismos de Derechos Humanos y medios de prensa. Mailene declara haber sufrido golpizas y haber sido llevada a rastras por el pelo por tres guardias, mientras le agredían con frases humillantes como “cochina, piojosa, dónde está la ropa y el dinero que te mandan los americanos”; Mailene fue literalmente secuestrada de su casa por las autoridades policiales quienes invadieron violentamente su domicilio en horas de la madrugada del día 13 de julio 2021, abduciendo tanto a ella como a su esposo de manera violenta y sin mediar orden judicial alguna, dejando solo y sin protección a su hijo de 8 años de edad. Mailene a partir de ese día se le mantuvo totalmente incomunicada. A la fuerza las autoridades quisieron obligarla a gritar consignas a favor del Gobierno y repitiera lo que le ordenaban, y al negarse sufrió golpizas empleando armas contundentes. Tanto ella como el resto de las víctimas fueron víctimas de torturas físicas y psicológicas, por parte de la Policía y la Seguridad del Estado.
Testimonio de Mailene Noguera Santiesteban
Detenida por participar en manifestaciones pacíficas
Estuvo al menos 2 años sin ver a sus hijas, enfrentando de manera asidua incomunicación con su familia, negándosele además acceso a abogados, salvo un abogado de oficio que se le concedió el día del juicio. El régimen de incomunicación ha sido una forma de ensañamiento contra ella como represalia por continuar su activismo político y cívico incluso desde dentro de los centros penitenciarios. Esto le ha producido un sufrimiento y angustias constantes. Además ha sido sistemáticamente confinada en celdas de castigo en régimen de aislamiento, privada de ventilación o luz natural, lo cual ha implicado desorientación y exposición a temperaturas extremas. Como consecuencia además del saldo psicológico ella ha perdido parte de la visión. Es sometida constantemente a amenazas gravísimas y hostigamiento en prisión, además de largas horas de interrogatorios y acciones coercitivas para que deje su posición ideológica en defensa de los derechos humanos, y la propuesta constante de expatriación forzosa.
Testimonio de Aymara Nieto Muñoz
Detenida por su activa participación en la UNPACU y Las Damas de Blanco


A pesar de tratarse de un hombre de avanzada edad, con una salud delicada (cáncer) y cuya profesión es profesor, el mismo recibió maltratos verbales durante los interrogatorios y toda clase de amenazas referentes a su estado de salud, con el objetivo de humillarle. Un oficial de la Seguridad del Estado durante un interrogatorio cuando fue detenido por segunda ocasión intentaba hacer cambiar su
Testimonio de Pedro Albert Sánchez
postura mediante amenazas directas a su persona y a sus familiares alegando que se iba a quedar en la cárcel hasta que cambiara de idea, haciendo referencia a su postura de defensor de los derechos humanos. Ha sido en varias ocasiones privado de su tratamiento como forma de castigarlo por las ideas y críticas que profiere contra el sistema.
Detenido por participar en manifestaciones pacíficas
Fuente: Informe «LAS TORTURAS, TRATOS O PENAS CRUELES, INHUMANOS O DEGRADANTES SOBRE LOS PRISIONEROS POLÍTICOS EN CUBA» de Prisoners Defenders







Abusos por parte de la Policía y las fuerzas de la Seguridad del Estado
Nuevo Código Penal cubano
Probablemente en 2022 se aprueba el nuevo código penal de Cuba. En él se eliminará entre otras la «peligrosidad predelictiva», una figura legal que se ha utilizado durante años para encarcelar a opositores y cuya supresión ha sido reclamada desde organizaciones internacionales, y que será sustituida por «Lesividad social». Pero se formaliza en papel la prohibición de salida del territorio nacional, eso que llaman popularmente estar regulado, que hasta ahora no estaba en la ley, en los casos en que el acusado esté implicado en delitos que conlleven «reparaciones materiales o indemnizaciones de perjuicios de elevadas cuantías»; en hechos «de elevada lesividad o repercusión social»; en delitos en que «hayan causado graves daños a la economía del país» y en «cualquier otro caso en que existan razones fundadas de que va a intentar abandonar el territorio nacional para esquivar el proceso». De igual manera, sigue vigente en la nueva norma la pena de muerte como «amenaza latente del régimen contra opositores».
Tanto si se mantienen los cambios propuestos como si no, en la práctica no implicará que se respeten los derechos de quienes sean sometidos a procesos penales por motivos políticos. De hecho, el Gobierno no reconoce que existan procesos por motivos políticos en Cuba. La nueva ley e incluso la Constitución reconocen derechos que los agentes de la Seguridad del Estado y la Policía pisotean constantemente a opositores pacíficos, activistas, periodistas independientes y a cualquier ciudadano que asuma una postura crítica hacia el régimen.
Entonces, no bastará con que la nueva ley reconozca derechos; sería preciso que las personas encargadas de aplicarla fuesen capaces de colocarla por encima de la ideología. Eso, en un país donde no hay separación de poderes, existe un solo partido legal y donde la Constitución declara un sistema político irreversible, es una quimera. Un Estado totalitario es por esencia represivo.
Otras fuentes: Abraham Jiménez Enoa, Human Rights Watch, Amnistía Internacional, sociedad internacional de derechos humanos (IGFM, Alemania), Civil Rights Defenders, 14yMedio